Este pan siciliano está hecho enteramente con sémola y tiene la particularidad de tener la corteza cubierta de semillas de sésamo.
Es el clásico pan con el que se prepara el famosísimo «pane cunzatu» que adoro y que me recuerda unas hermosas vacaciones en la tierra siciliana.
Aquí en Roma es un poco difícil encontrar este tipo de pan, así que decidí hacerlo en casa y el resultado fue más que satisfactorio, con unas barras de corteza crujiente sazonadas con la presencia de semillas de sésamo y una miga suave y perfumada.
Pocos y simples ingredientes para un pan que te conquistará al primer bocado.
Ahora tómate un minuto para leer la receta y luego…¡cocinAMOS y comemos!
Ver también
- Dificultad: Media
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 3
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 600 g sémola
- 420 ml agua
- 3 g levadura de cerveza deshidratada (o 9 g de levadura de cerveza fresca)
- 12 g sal
- c.s. semillas de sésamo
Herramientas
- 1 Amasadora
- 1 Mesa de trabajo
- 1 Papel film
- 1 Cuchillo para pan
Pasos
Para preparar este tipo de pan decidí realizar una autólisis, es decir, un proceso que favorece la formación de gluten, haciendo la masa más extensible, y proporciona a las levaduras azúcares simples para una mejor fermentación. Además, yo he amasado a mano pero vosotros podéis tranquilamente amasar a mano en un bol y con una batidora danesa o con un simple tenedor.
Para comenzar, procedemos con la autólisis: en el bol de la amasadora (o en un simple bol si amasáis a mano), recoged 360 ml de agua a temperatura ambiente y añadid toda la harina.
Amasad con un gancho de hoja hasta que la harina haya absorbido toda el agua.
Dejad reposar el panecillo crudo así formado, durante al menos 40 minutos.
Pasado el tiempo de reposo para la autólisis, añadid la levadura y volved a amasar con el gancho espiral, añadiendo el agua restante poco a poco, dejándola absorber lentamente.
Poco antes de añadir la última parte de agua, añadid la sal y continuad amasando hasta completar con el agua.
Debéis obtener al final una mezcla lisa, homogénea y perfectamente ligada.
Dejad reposar la masa durante 15-20 minutos.
Luego, retomad la masa, trasferidla a una mesa de trabajo y dadle un giro de pliegues, llevando los bordes externos hacia el centro del panecillo. Esta operación sirve para dar mayor elasticidad a la masa.
Poned la masa en un bol aceitado y dejadla fermentar, cubierta, en un lugar cálido y sin corrientes, hasta que doble su tamaño.
Trasladad la masa a una mesa de trabajo, desinfladla y dadle forma de un rectángulo de 1 cm de grosor. Divididlo en tres piezas y enrolladlas comenzando desde el lado corto.
Conferid a cada pieza la forma de una barra, pinceladlas con agua y pasadlas por las semillas de sésamo.
Trasladad las barras a una bandeja forrada con papel de horno y dejadlas fermentar hasta que doblen su tamaño.
Una vez que hayan duplicado su tamaño, ayudándoos con un cuchillo para pan, practicad tres incisiones en la superficie de cada barra.
En este punto, proceded a la cocción, en horno estático precalentado a 200°, los primeros 20 minutos con un cazo de agua en el horno para crear vapor, luego quitad el cazo y continuad la cocción hasta que las barras estén doradas (en mi caso tardaron unos 10 minutos a la misma temperatura).
Una vez horneado, dejad enfriar vuestro pan siciliano sobre una rejilla para pasteles antes de cortarlo o rellenarlo a vuestro gusto 😉.

