Las judías verdes con tomate son una guarnición perfecta para acompañar segundos platos a base de carne, pescado y quesos frescos.
Se pueden utilizar judías verdes frescas, cuando están de temporada, pero también las congeladas si no quieres renunciar a una guarnición sencilla y sabrosa fuera de temporada.
Prepararlas es muy sencillo y relativamente rápido incluso si las judías verdes, una vez escaldadas en agua, se pasan luego en una salsa de tomate fresco, ajo y albahaca, un poco como se hace para las berenjenas a funghetto.
Ahora tómate un minuto para leer la receta y luego…cocinAMOS y comAMOS!!
Ver también
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 g judías verdes
- 200 g tomates
- 1 diente ajo
- c.s. aceite de oliva virgen extra
- c.s. sal
- Unas pocas hojas albahaca (fresca)
Herramientas
- 1 Sartén
- 1 Olla
- 1 Cuchillo
- 1 Colador
Pasos
Preparar las judías verdes con tomate es realmente muy sencillo y relativamente rápido.
En primer lugar, dedícate a la limpieza de las judías verdes: quítales las puntas y elimina el filamento central, luego lávalas bien bajo agua corriente.
Lleva a ebullición el agua salada dentro de una olla grande y cocina las judías verdes hasta que estén tiernas (deberás poder partirlas con un tenedor). Tomará entre 10 y 15 minutos.
Mientras tanto, en una sartén calienta un poco de aceite y dora en él un diente de ajo, y cuando este comience a chisporrotear, pon en la sartén los tomatitos previamente lavados y partidos por la mitad.
Salpimienta y deja cocinar los tomatitos durante 10-15 minutos (el tiempo de cocción de las judías verdes) añadiendo también algunas hojas de albahaca fresca.
Cuando las judías verdes estén tiernas, escúrrelas bien y transfiérelas a la sartén con los tomatitos,
Deja que todo tome sabor durante unos minutos, luego estarán listas para ser servidas en la mesa 😉.
Variaciones
Si prefieres, puedes usar en lugar de tomatitos frescos, también los de lata o puré de tomate y, para una nota picante, un poco de guindilla fresca.

