La leche condensada hecha en casa es una receta que se puede hacer fácilmente, con leche y azúcar, y conservar en tarros de vidrio para cuando se necesite. Es un compuesto fluido y delicado, muy dulce, que se puede usar en varias recetas, como por ejemplo la masa quebrada con leche, el helado, semifríos y cremas, o simplemente para manchar el café o untado sobre una tostada crujiente.
Para hacer la leche condensada solo se necesita un poco de paciencia para cocinar la leche con el azúcar, hacerla condensar, es decir, evaporar el agua que se encuentra en la leche. He visto que en algunas recetas añaden mantequilla, pero no veo la necesidad de añadirla con otras grasas, otras en cambio, añaden maicena para acelerar el tiempo de condensación, pero tampoco es necesaria esta adición.
He probado a hacerlo de todas las maneras, pero la simplicidad siempre gana, leche, azúcar y vainillina para aromatizarla son suficientes para obtener una excelente leche condensada hecha en casa, igual que la que se compra en tarro. La única precaución es el tiempo de cocción que influirá en la densidad del concentrado, en práctica cuanto más lo cocines, más denso se vuelve.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Muy económico
- Porciones: 400 gr aproximadamente
- Métodos de Cocción: Fuego
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 ml leche entera (fresca)
- 240 g azúcar
- 1 sobrecito vainillina (en polvo)
Pasos
En una sartén antiadherente o una salta pasta, con bordes altos, ponga todos los ingredientes, la leche, el azúcar y la vainillina en polvo.
Mezcle con una batidora de cocina y ponga al fuego a llama media-baja.
Cuando la leche comience a hervir, baje la llama, deberá ser muy baja, y continúe cocinando mezclando hasta que el compuesto se reduzca al 65%.
Tomará aproximadamente 30 minutos para ver que la consistencia del compuesto ha cambiado, será más densa y dejará huella en la sartén.
Considere que deberá ser fluida, porque después del enfriamiento obtendrá un compuesto aún más denso.
Apague el fuego y vierta la leche condensada aún caliente en un tarro de vidrio esterilizado. Cierre la tapa y déjelo enfriar, luego consérvelo en el frigorífico durante 10-15 días.
Alternativamente, también puede congelarlo en los contenedores especiales para hielo.

