La pizza blanca en bandeja no es tan sencilla como parece, pero con esta receta y el método que uso para hacerla, la realizaréis fácilmente. A diferencia de la pizza margarita, que hago fina y crujiente, la pizza blanca será suave y alveolada, excelente también para rellenar en frío.
El amasado es la fase en la que la malla de gluten se desarrolla creando una red, y en esta receta os mostraré paso a paso un método sencillo para amasar a mano la masa sin mucho esfuerzo y sin usar la amasadora. Nada que quitar a la mítica pizza margarita en bandeja, esa de masa fina y crujiente, para probar.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 3 Horas
- Porciones: 6 Personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 350 g harina 00
- 150 g harina 0
- 360 agua
- 14 g sal
- 13 g levadura fresca de cerveza
- 10 g aceite de oliva
- 6 g azúcar
Pasos
En un bol grande pon el agua a temperatura ambiente (10 grados), desmenuza dentro la levadura de cerveza, añade el aceite y el azúcar. Deja que se disuelva y active la levadura durante 5 minutos.
Harás 3 descansos de 10 minutos a la masa y al final resultará amasada sin mucho esfuerzo.
Añade la harina tamizada y amasa toscamente con un tenedor, será una masa muy blanda y grumosa, déjala reposar 10 minutos cubierta.
Después de 10 minutos, siempre dentro del bol, con las manos untadas de aceite amasa ligeramente la masa llevando al centro los bordes externos. Notarás que empieza a volverse liso.
Detente y deja reposar la masa durante otros 10 minutos cubierta.
Siempre con las manos untadas de aceite amasa la masa tomando los bordes externos llevándolos al interior y notarás en este punto que la malla de gluten se ha formado.
La masa estará lisa y compacta, déjala reposar cubierta durante otros 10 minutos.
Toma una bandeja de horno, úntala de aceite y voltea dentro la masa de la pizza.
Estírala lo más posible hasta los bordes, cúbrela y déjala levar en el horno apagado durante 1 hora y media.
Después de 1 hora y media encontrarás una masa inflada, con burbujas, levada con gran impulso.
Desinfla suavemente con los dedos, vierte un poco de aceite de oliva por encima y una pizca de sal fina.
Precalienta el horno a 200 grados y cocina la pizza blanca durante 15 minutos.
Cuando esté ligeramente dorada y cocida en la base, retírala y déjala enfriar.
Para mantener una buena humedad y suavidad, cuando aún está caliente, puedes pincelarla con un poco de agua.

