Si buscas una alternativa a los segundos de siempre, el pastel de garbanzos y patatas te sorprenderá por su sencillez y la riqueza de sus aromas. Esta preparación une la cremosidad de los garbanzos con la consistencia de las patatas hervidas, creando una masa suave que aguanta perfectamente la cocción en el horno. Preparar el pastel vegetariano es una forma excelente de introducir las legumbres en la dieta cotidiana con creatividad, poniendo en la mesa un plato que huele a casa y a honestidad, quizá con tu gato durmiendo plácidamente mientras la cocina se llena de un delicioso aroma a limón y perejil. Sigue mis indicaciones para conseguir una corteza dorada y un interior sabroso!
Si te gustan los pasteles vegetales prueba el pastel de lentejas, el pastel de verduras, el pastel veg con patatas o el pastel de cannellini.
OTRAS RECETAS CON LEGUMBRES
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 12 Horas
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Tiempo de cocción: 1 Hora
- Porciones: 8 personas
- Métodos de Cocción: Fogón, Horno, Hervir
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para la preparación del pastel de garbanzos y patatas
- 600 g garbanzos cocidos, hervidos
- 400 g patatas hervidas
- 1 cebolla
- 1 cucharada perejil picado
- al gusto sal y pimienta
- 3 cucharadas salsa de soja (salsa de soja)
- 3 cucharadas pan rallado
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- al gusto ralladura de limón
Utensilios
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- Olla a presión
- Batidora
- Cesto para vapor
Pasos para la preparación del pastel de garbanzos y patatas
Para empezar, presta la debida atención a la cocción de las bases. Si utilizas garbanzos secos, ponlos en remojo durante una noche y cuécelos en olla a presión con agua sin sal durante unos 45 minutos desde que empieza a silbar. Al mismo tiempo, pela las patatas, córtalas en dados regulares y cuécelas al vapor usando el cesto correspondiente; en la olla a presión bastarán 15 minutos. Una vez cocidos, escurre bien los garbanzos y deja templar las patatas. Es fundamental que ambos ingredientes estén bien secos para garantizar la consistencia adecuada de la masa final del pastel.
Dentro de una batidora amplia o de un procesador, introduce la cebolla cortada a trozos, los garbanzos bien escurridos, la salsa de soja y una ralladura de limón. Empieza a triturar en golpes, añadiendo si es necesario una cucharada del agua de cocción de los garbanzos para facilitar el movimiento de las cuchillas sin, eso sí, volver la mezcla demasiado líquida. La salsa de soja no solo aporta una nota salina profunda, sino que también ayuda a dar un color ámbar y apetecible a la masa, mientras que el limón equilibra la dulzura de las legumbres.
Una vez obtenida una crema densa de garbanzos, añade en la batidora las patatas hervidas, el perejil picado, la pimienta y una pizca de sal (ten cuidado de no excederte, ya que la salsa de soja ya es salada). Tritura de nuevo unos segundos hasta obtener una espuma homogénea y compacta. Unta con aceite de oliva virgen extra una hoja de papel de horno y espolvoréala con pan rallado. Distribuye la mezcla en el centro y, ayudándote con el papel, dale la forma clásica del pastel, compactándolo con las manos para evitar que se formen bolsas de aire en el interior.
Condimenta la superficie con un último hilo de aceite y envuelve el papel de horno alrededor de la mezcla, cerrándolo como un caramelo para mantener la humedad durante la primera fase de cocción. Hornea en horno ventilado ya caliente a 180°C durante unos 30 minutos. Si deseas una superficie más crujiente, en los últimos 5 minutos puedes abrir ligeramente el papel. Una vez fuera del horno, deja templar el pastel de garbanzos al menos 15 minutos antes de cortarlo: el reposo es esencial para que las fibras de las patatas y los garbanzos se estabilicen, permitiéndote obtener lonchas perfectas e íntegras.
Consejos para un resultado perfecto
Seca bien las patatas: Si las patatas absorben demasiada agua durante la cocción, la masa quedará demasiado blanda. Cocerlas al vapor es el mejor método, pero si las hierves en agua, asegúrate de machacarlas mientras aún están calientes para que evapore la humedad sobrante.
La importancia de la ralladura de limón: No omitas este ingrediente. La nota cítrica del limón sirve para «limpiar» el paladar de la pesadez típica de los garbanzos y las patatas, haciendo que el pastel resulte mucho más fresco y agradable, especialmente si se sirve tibio.
La textura adecuada: Si te gusta una consistencia más rústica, no tritures todo finamente. Puedes aplastar parte de los garbanzos con un tenedor y triturar el resto; esto dará al pastel una textura más interesante al morder.
Variantes deliciosas que puedes probar
Corazón de espinacas: Puedes enriquecer el pastel poniendo en el centro una capa de espinacas salteadas en la sartén con ajo y aceite. Al cortar, el contraste de color entre el amarillo de los garbanzos y el verde oscuro de las espinacas será precioso y el sabor aún más completo.
Toque de jengibre: Para una versión más «fusión» y picante, añade una cucharadita de jengibre fresco rallado junto con la ralladura de limón. Combina de maravilla con la salsa de soja y da una ráfaga de energía al plato.
Rebozado con semillas: Mezcla el pan rallado de la superficie con semillas de amapola o de sésamo negro. Además de aportar una nota crujiente deliciosa, hará que tu pastel de garbanzos quede estéticamente muy elegante para una cena formal.
Conservación y sugerencias
En el frigorífico: El pastel se conserva perfectamente durante 2-3 días en un recipiente hermético. De hecho, al día siguiente la consistencia será aún más firme y los sabores más equilibrados.
Delicioso también frío: En verano o para un almuerzo en la oficina, este pastel está delicioso también a temperatura ambiente, quizá acompañado de una salsa de yogur y menta o de una simple ensalada de tomates.
Congelación: Puedes congelar el pastel ya cocido en lonchas. Solo tendrás que pasarlo por el horno caliente unos minutos o por la sartén para devolver la textura crujiente a la parte exterior.
¡Ahora te toca a ti!
El pastel de garbanzos y patatas es la prueba de que con pocos ingredientes humildes se puede crear un plato de gran ocasión. Es una receta versátil, sana y que sabe a hogar. A mí me encanta prepararlo el fin de semana para tenerlo listo para los almuerzos rápidos de la semana: es una seguridad que nunca falla!
Y tú, ¿cómo prefieres servirlo? ¿Con una clásica mayonesa vegetal o prefieres una salsa más contundente de mostaza? Cuéntamelo en los comentarios, ¡tengo curiosidad por leer tus preferencias!
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo usar garbanzos en lata?
¡Por supuesto! Si tienes poco tiempo, los garbanzos precocinados en lata funcionan perfectamente. Recuerda, eso sí, enjuagarlos muy bien bajo el agua corriente para eliminar el exceso de sal y el líquido de conservación.
La masa está demasiado pegajosa, ¿qué hago?
Si notas que la masa se pega demasiado a las manos, añade otra cucharada de pan rallado o harina de garbanzo. La consistencia debe ser similar a un puré muy espeso que se pueda moldear fácilmente.
¿Puedo omitir la salsa de soja?
Sí, puedes sustituirla por sal y, si quieres mantener ese toque sabroso particular, una cucharadita de levadura nutricional en copos o un picadillo de alcaparras desaladas.

