¡Y finalmente he vuelto a amasar! Con la última compra, tuve la suerte de encontrarme con el último bloque de levadura de cerveza sobreviviente al fondo del compartimento del mostrador del refrigerador. Lo inusual es que el bloque en cuestión era de 500 gramos!!! ¡Lo has leído bien, algo nunca visto! Obviamente, una vez en casa, lo dividí en porciones individuales cómodas de 10 y 15 gramos, que congelé adecuadamente*, evitando así desperdicios innecesarios o volver a quedarme sin ella. Mi primer amasado dio lugar a estas maravillosas mafaldas sicilianas de sémola remolinada. Quien las conoce sabe de lo que hablo. Sus orígenes se remontan ya al siglo XIX, manteniendo todavía hoy alta la tradición, tanto que es el tipo de pan más conocido y extendido en toda Sicilia. Las mafaldas de hecho son un verdadero símbolo. No hay panadería que no las produzca, quizás porque, más que cualquier otro tipo de pan, son amadas por su consistencia crujiente por fuera y la miga suave por dentro. La masa además de la sémola, prevé el uso de semillas de sésamo para espolvorear por toda la superficie que, además de conferirle un sabor característico y agradable, lo hará mucho más aromático. Yo he hecho aún más, lo he adornado añadiendo también semillas de sésamo negras, de sabor más vivo y aromático y de consistencia más crujiente respecto a la más conocida variedad blanca, sin contar el contraste cromático deseado. Además, la peculiar forma en espiral de las mafaldas similar a una serpiente, las hace únicas y mucho más apetecibles. Generalmente se rellenan con las clásicas rebanadas de mortadela, pero son perfectas para disfrutar calientes rellenas de mil otras maneras, desde queso hasta nutella. Prepararlas es realmente sencillo y desde hoy también podrás hacerlo cómodamente en casa!
CURIOSIDAD: ¿Sabías que la mafalda tiene orígenes antiguos y que parece haber sido inventada en el siglo XIX por un maestro panadero que luego la dedicó a Mafalda de Saboya?
*CONSEJO: Congelar la levadura de cerveza es un procedimiento realmente simple y rápido. Lo importante es siempre asegurarse de que el papel que lo envuelve no esté dañado o tenga agujeros que puedan facilitar la entrada de aire, comprometiendo su conservación. Por esta razón, siempre recomiendo dividirlo en prácticas porciones individuales envueltas en papel film transparente anotando la fecha de caducidad y la de congelación. Una vez colocado la levadura en el congelador, después de aproximadamente una hora estará ya perfectamente congelada y lista para ser utilizada según sea necesario. Será suficiente quitar la levadura del envase que la envuelve y cortarla en pequeños trozos para proceder en la preparación como si se tratara de un bloque de levadura fresca. Una vez disuelta, su levadura de cerveza estará lista para ser utilizada.
El congelamiento permite conservar la levadura de cerveza por un período incluso después de la fecha de caducidad indicada en el envase. Generalmente, una vez congelada, mantendrá inalteradas sus propiedades durante aproximadamente un mes, pasado el cual sería preferible evitar su uso.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 2 Horas 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
⚠ EN ESTA RECETA HAY UNO O MÁS ENLACES DE AFILIACIÓN. Los productos que recomiendo son los mismos que uso yo en mis recetas; comprarlos a través de mi blog contribuye a apoyarme a mí y a mi trabajo, sin que a vosotros os cueste nada más!
- 300 g Sémola de trigo duro remolinada
- 200 g harina Manitoba
- 300 g agua
- 30 g aceite de oliva virgen extra
- 10 g Levadura de cerveza fresca
- 1 cucharadita miel de acacia
- 12 g sal
- c/n agua (para pincelar)
- c/n Semillas de sésamo negro (opcional)
- c/n Semillas de sésamo
Herramientas
- 1 Amasadora
- 1 Colador
- 1 Cuenco
- 1 Cucharadita
- 1 Rasca
- 1 Pincel de Cocina
- 1 Paño de cocina
- 1 Bandeja de horno
- 1 Papel de horno
Preparación
En una amasadora con el batidor de gancho o también a mano dentro de un cuenco grande, vierta la sémola y la manitoba tamizadas, luego elaceite y 230 gr. de agua (fig. 1).
Aparte disuelva la levadura en 50 gr. de agua tibia junto con la miel y agrégela en hilo a la masa. Deje trabajar por unos minutos a velocidad 1. Solo cuando la masa comience a amalgamarse, añadir la sal con los últimos 20 gr. de agua (fig. 2).
Continúe amasando por unos segundos más hasta que la masa se adhiera al gancho separándose de las paredes del cuenco (fig. 3).
Alternativamente, si no tiene una amasadora, puede trabajar a mano sobre una superficie de trabajo bien enharinada. Una vez obtenido un bloque liso y homogéneo, haga una cruz y cubra con un paño de cocina limpio (fig. 4).
Déjelo reposar 1 h alejado de corrientes de aire hasta que duplique su volumen (fig. 5).
Divídalo en 4 bloques de peso aproximado de 210 gr. cada uno y déjelos reposar cubiertos por otros 30′ (fig. 6).
Pasado este tiempo, trabaje cada bloque hasta darle la forma de un cordón, enrollándolos sobre sí mismos hasta que sean largos aprox. 75 cm (fig. 7).
Luego continúe con cada cordón, dándole la característica forma de la mafalda, es decir, una especie de espiral de serpiente con la extremidad pasada por encima alargada ligeramente (fig. 8).
Una vez preparadas las mafaldas, déjelas fermentar cubiertas por otros 30′ (fig. 9).
Coloque las mafaldas en una bandeja forrada con papel de horno y déjelas fermentar cubiertas con un paño por otros 30′ (fig. 10).
Pincele luego las mafaldas con un poco de agua (fig. 11).
Espolvoréelas con las semillas de sésamo mixtas que de esta manera se adherirán más fácilmente a la masa (fig. 12).
Hornee en horno precalentado a 220°C por unos 15′, luego baje la temperatura a 180°C y continúe la cocción por otros 30′ o hasta que el pan se dore en la superficie (fig. 13).
Cuando el pan esté cocido, apague el horno y deje reposar unos minutos con la puerta abierta para permitir un enfriamiento gradual.
Y voilá… ¡las mafaldas sicilianas con semillas de sésamo mixtas están listas para ser disfrutadas!
¡Buen Provecho de La Cucina di FeFè!
Conservación
👉Puedes conservar las mafaldas sicilianas, una vez frías, dentro de una bolsa de papel para pan bien cerradas por 1-2 días como máximo. Puedes congelarlas una vez cocidas por 1 mes.
Consejos, notas, variaciones y sugerencias
🟣Si no te gustan las semillas de sésamo puedes omitirlas, pero la verdadera característica de estos panecillos, además de la forma, es precisamente la ciciulena encima, es decir, estos beneficiosos semillitas en la superficie.

