Las albóndigas de bacalao, sencillas y sabrosas, se preparan en muy poco tiempo, especialmente si utilizas el bacalao fresco, ya limpio de tu pescadería de confianza, o incluso el congelado. A menudo las preparo como entrante, dándoles una forma bastante pequeña, o como plato principal, duplicando seguramente su tamaño.
Puedes servirlas simplemente así, o acompañarlas con una crema de yogur para untar, o una nata agria casera, una crema fresca de aguacate y limón… todos aderezos que combinan muy bien con las albóndigas de bacalao fritas.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 20 Minutos
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 600 g bacalao
- 1 diente ajo
- c.s. perejil picado
- 1 limón ralladura
- 2 huevos
- 80 g pan rallado
- 50 g pecorino romano rallado
- c.s. pan rallado
- c.s. aceite de cacahuete
Utensilios
- Tijeras
- Bol
- Plato
- Cazo estrecho pero de bordes altos para freír
- Papel absorbente
- Bandeja
Preparación
Primero, organiza tu espacio de trabajo, con todos los ingredientes ya medidos, para tenerlo todo a mano.
En un bol grande, coloca el bacalao cortado en trozos pequeños con unas tijeras si eres menos experta, o con la punta de un cuchillo si eres más experta.
Añade el ajo y el perejil picados, la ralladura de limón, los huevos, el pecorino rallado y el pan rallado.
Mezcla bien con las manos, y deja reposar para que la mezcla de las albóndigas de bacalao se impregne de sabor, durante unos veinte minutos.
Mientras tanto, prepara un cazo estrecho pero de bordes altos, para que, aunque no uses mucho aceite, puedas freír en abundante aceite de cacahuete: el mejor para las frituras.
Pon pan rallado en un plato, forma las albóndigas con las manos del tamaño que prefieras, pásalas por el pan y sumérgelas en el aceite caliente.
Normalmente, el aceite debe alcanzar una temperatura de 180°C, pero si no tienes un termómetro de cocina, no te preocupes: solo necesitas sumergir la punta de un palillo y si alrededor se forman burbujas, el aceite está listo.
Cocina tus albóndigas de bacalao hasta que estén doradas, y escúrrelas en una bandeja forrada con papel de horno, para que pierdan el exceso de aceite.
Sírvelas muy calientes, pero también a temperatura ambiente, son igualmente muy sabrosas.
Consejos y variantes:
Puedes preparar tranquilamente las albóndigas de bacalao el día anterior, conservándolas en el frigorífico, ya que seguramente se volverán más sabrosas.
Si no te gusta el pecorino romano, puedes usar parmesano, o cualquier otro queso de tu preferencia, o incluso ninguno, solo que en este caso, añade sal.
A las personas celíacas, les recomendamos optar por harina de arroz para las albóndigas, y harina de maíz para el rebozado exterior.
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