El Conejo a trozos rebozado y frito, es una forma muy sabrosa de preparar esta carne tan delicada. Por lo general, no le gusta a todo el mundo, pero frito, puedo aseguraros que todos los comensales se chuparán los dedos… sí, porque será bastante difícil comerlo con tenedor y cuchillo. El otro día, lo serví muy caliente, colocándolo sobre un lecho de hojas de laurel… no os digo qué aroma… las hojas, con el calor del conejo, liberaron sus aceites esenciales, perfumando toda la casa.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 1.500 kg conejo a trozos pequeños
- 200 g harina
- 1 lata de cerveza
- c.s. sal y pimienta
- 1.500 l aceite de semillas de cacahuete
- c.s. hojas de laurel
Herramientas
- Olla estrecha y alta
- Plato hondo
- Plato llano
- Papel absorbente
Preparación
Primero de todo, organizad vuestra zona de trabajo, con todos los ingredientes ya dosificados, para tenerlos siempre a mano.
En un plato hondo, poned la harina, un poco de sal y añadid poco a poco la cerveza, de modo que veáis si se necesita toda, porque esto depende de la dureza de la harina que utilicéis.
Eso sí, aseguráos de que la cerveza esté muy fría, así la fritura quedará más crujiente.
Si no tenéis cerveza o no os gusta, no os preocupéis, utilizad agua, pero que esté también muy fría, y añadid solo 2 g de levadura seca de cerveza.
Mezclad bien la masa, comprobad que no esté demasiado líquida y dejadla reposar.
Mientras tanto, calentad el aceite de semillas de cacahuete en una olla estrecha y de bordes altos, de este modo, además de evitar las salpicaduras de aceite, consumiréis menos.
Ahora sumergid algunos trozos de conejo en la masa, asegurándoos de que se adhiera bien a la carne, y luego sumergidlos en el aceite caliente.
Cocinad hasta que alcancen un dorado perfecto, si es necesario, bajad un poco el fuego, así se cocinarán bien también por dentro.
Escurridlos en un plato llano, pero cubierto con papel absorbente, para que la carne pierda todo el exceso de aceite.
Servid inmediatamente vuestro Conejo a trozos rebozado y frito, bien caliente, sobre un lecho de hojas de laurel.
Consejo: si os sobra, os puedo asegurar que está buenísimo incluso frío… por lo tanto, es perfecto para una cena de pie o para un picnic.
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