No son habituales en mi casa estos ñoquis de agua y harina, tanto que ni siquiera conocía el nombre correcto. ¿Me decís vosotros cómo se llaman exactamente? 😃
Sí, os lo pregunto a vosotros, que los tenéis en el ADN, que habéis aprendido a hacerlos de la mamá o la abuela, a vosotros que los conocéis desde siempre: ¿se dicen ñoquis de harina? ¿o ñoquis de agua y harina como he decidido llamarlos yo? ¿O quizás ñoquis de harina cocida? ¿o simplemente ñoquis sin patatas?
Los únicos ñoquis existentes en mi casa siempre han sido los de patatas, y solo en mi edad adulta descubrí que los ñoquis se podían hacer también sin patatas, y que existen tantas variantes que se puede experimentar, lo cual para mí es lo máximo.
Hace años ya había intentado hacer ñoquis de calabacín, ¿os acordáis? (¡que incluso gustaron a los anti-calabacineros de la familia! Un milagro tal que me permitió incluso repetirlos un par de veces).
Pero en este último periodo me he dedicado a la versión más básica que no puede ser más básica: los ñoquis de agua y harina de los que os hablo hoy. Son rapidísimos de hacer, sin pérdida de tiempo para la cocción de las patatas, tres minutos y la masa está lista, y enseguida, en unos pocos y rápidos movimientos, están listos los rollitos, y luego, mientras se espera que hierva el agua, también están listos los ñoquis. En fin, casi casi se tarda más en cocer la salsa que en hacer los ñoquis.
Y además, otro mérito de estos ñoquis de agua y harina es que nunca tienen problemas de consistencia – que con las patatas si no tienes las patatas adecuadas puede ser un problema – en cambio, estos siempre me han salido bien firmes.
Conclusión: los ñoquis de agua y harina son total practicidad + éxito asegurado hecho ñoqui.
¿Listos para la receta?
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¿Otros ñoquis? ¡Aquí están! 👇
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Hervido
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 400 g Harina 1
- 450 g Agua
Herramientas
- Olla
- Cuchara
- Espumadera
- Tabla de amasar
- Cuchillo
Preparación
Poner a hervir el agua y cuando hierva bajar al mínimo el fuego y verter en la olla toda la harina.
Mezclar rápidamente con una cuchara de mango largo hasta que la harina se despegue de las paredes de la olla (lo cual ocurre casi enseguida) y se forme una masa tosca.
Es una operación rapidísima, la harina absorbe el agua en pocos segundos. Por esta razón, después de un par de pruebas, abandoné la proporción agua/harina del 50 y 50 que había probado al principio a favor de una mayor cantidad de agua: quizás porque suelo usar harina 0 o 1 y no la 00 (que había encontrado en algunas recetas), o quizás porque no soy lo suficientemente rápida mezclando con la cuchara; el hecho es que con mitad agua y mitad harina la harina se compactaba demasiado rápido y en la masa quedaban grumos de harina. Es cierto que luego se amalgamaban durante el amasado, pero según yo dejaban la harina cruda y luego en el sabor final se percibía.
Transferir la masa a la superficie de trabajo y amasarla enseguida (enseguida en la medida en que las manos puedan soportar el calor).
Es bueno trabajar la masa mientras está caliente, en el límite se puede dividir en dos o tres piezas para facilitar la dispersión del calor.
Cuando la masa esté bien amalgamada y bonita lisa, se puede cubrir con un bol y dejar reposar durante 15-30 minutos (durante los cuales suelo preparar el condimento).
Si se tiene prisa se puede proceder enseguida con la realización de los ñoquis, sin reposo, lo he probado y no he notado diferencias notables en el resultado final.
Para realizar los ñoquis hay que proceder del modo clásico: formar los rollitos, cortar los ñoquis y – imprescindible en mi casa – repasar cada ñoqui con la punta del índice, uno a uno, para formar el hueco.
Para acelerar se pueden usar a la vez las dos manos, es decir, los dos índices, cosa que aquí no puedo mostraros inevitablemente teniendo que sostener la cámara con una mano. 😀
El hueco es tradición en mi casa. Mi mamá siempre ha hecho así sus ñoquis de patatas (y así lo hago yo desde siempre) porque gracias al hueco cada ñoqui recoge mejor la salsa.
Entre los vídeos de mi página de Facebook podéis ver este breve vídeo que ilustra la facilidad de ejecución de este ‘hueco de los ñoquis de mi casa’ (pero también de muchas otras casas). ¡Echad un vistazo!
Si este método no os gusta – o si estáis acostumbrados a repasar los ñoquis en los dientes de un tenedor o en el específico tabla para ñoquis – está bien igualmente, esta masa base es maleable y se presta a ser manipulada en varias formas.
Y luego lo hermoso de estas manipulaciones de ñoquis, sean cuales sean, es que son una excelente manera de entretener o hacer “trabajar” (dependiendo de su edad) a nuestros hijos. 😀
¡Aquí están las manos de mis hijos!
Último paso: la cocción.
Como para todos los ñoquis, la cocción es muy rápida: verter los ñoquis en el agua hirviendo, removerlos, esperar que el agua retome el hervor y que los ñoquis, después de muy poco, floten. En ese momento recogerlos con una espumadera y transferirlos a la sartén del condimento.
Si decidís hacerlos en abundancia, estos ñoquis se pueden congelar (también los de patatas se conservan muy bien en el congelador, eh).
Probé a congelarlos justo la última vez que los hice, es decir, cuando justo en el último momento mientras estaba extendiendo los rollitos… ¡mi marido se presentó en casa con las pizzas! 😀 así que terminé rápidamente de prepararlos y los metí en el congelador.
Una recomendación: para congelar los ñoquis de la mejor manera, ponedlos en el congelador extendidos y separados unos de otros (en una bandeja como la que veis en la primera de las tres fotos anteriores). Después de menos de una hora ya estarán lo suficientemente endurecidos y secos para poder ser transferidos a una bolsa de congelador sin temor a que puedan convertirse en una única masa congelada.
Aquí están mis ñoquis de agua y harina congelados:
En el momento de la cocción, los ñoquis congelados se tratan igual que los frescos: se vierten en el agua hirviendo (congelados) y se espera a que floten. Se entiende que tardarán unos minutos más en flotar porque necesitan tiempo para descongelarse, y porque el agua llevará más tiempo volver a hervir. El resultado final será excelente e idéntico al de los ñoquis recién hechos.
Finalmente, os señalo también que si no se tiene tiempo para formar los ñoquis de inmediato es posible conservar la masa en el refrigerador, envuelta en film. En este caso, al momento de preparar los ñoquis es mejor no trabajar la masa fría sino sacarla del refrigerador con cierta antelación, para darle tiempo a calentarse a temperatura ambiente.
¡Disfrutad!
Os despido con la foto de mis ñoquis de harina condimentados con una salsa clásica: la salsa de carne y guisantes. Luego, en la próxima receta os hablaré de un condimento más ‘moderno’ pero igual de sabroso. 🙂
¡Hasta pronto!
Consejos sin sal
Hoy no tengo consejos sin sal particulares que daros, salvo renovar mi invitación a no salar el agua de cocción.
Mis ñoquis de agua y harina, así como los de patatas, son sin sal también en la masa, y son buenísimos condimentados con una buena salsa, también sin sal. Es cuestión de hábito, pero si seguís mis consejos sé que esto ya lo sabéis. 🙂
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre de:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la progresiva reducción.
▫ Utilizar las especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavos de olor, comino…
▫ Utilizar las hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar hortalizas picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar poner la salera en la mesa.
▫ Permitirse a veces un desliz. Es bueno para el humor y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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