Pan con autolisis amasado a mano (con licoli)

No hace algunos años, sino solo dos o tres meses, si alguien me hubiera dicho que empezaría a hacer el pan con autolisis, y con esta frecuencia, bueno… habría dicho «¡estás soñando!».

😄

Nunca me ha gustado aventurarme en las largas fermentaciones. Quizás porque no tuve la impresión inicial, ya que pertenezco a esa generación de niños de los años 60-70 hijos del pan blanco con aceite, de los primeros bocadillos y de los primeros purés que se comían con cuchara directamente del tarro. De esos niños que – era realmente así – decían «¡wow qué genial!» cuando mamá hacía la pizza Catarí. 😄

Díganme, que también a ustedes les parecía que ese dosificador de cono de papel había salido de las caricaturas de los Supersónicos, díganme que también a ustedes les parecía susurrar que… «¡sí! ¡el futuro ya está aquí!» 😀

Era una época de contradicciones, ahora lo entiendo, porque la combinación entre ese preparado para pizza en caja y la harina comprada en el molino de confianza gestionado por un anciano adorable, por no hablar de los tallarines hechos en casa porque eso de comprarlos jamás, de hecho, visto ahora, parece una combinación un poco chocante.

Pero solo se entienden las épocas a posteriori, de esto estoy convencida.
Y ahora, después de que pasó la moda de la pizza en caja, estoy muy contenta de que la era actual haya redescubierto la satisfacción de amasar, y de hacer pan en casa.
Sin embargo, según yo, se resalta – sí, hablemos de ello – otra contradicción: y es que conciliar la gestión de la masa madre, los tiempos de fermentación, los pliegues cada media hora, los tiempos de reposo en la nevera y fuera de ella, con el hecho de que las mujeres ahora trabajan a tiempo completo y ya no son (somos) las amas de casa como mi madre o mi abuela, bueno, también esto es una buena combinación para analizar.

Cuando hace aproximadamente veinticinco años abandoné definitivamente la pizza instantánea en caja para aventurarme en las masas con levadura de cerveza, me parecía que había hecho un descubrimiento. Me costaba mucho conciliar los horarios de trabajo con las tres horas de fermentación de una masa para pizza, y no se me ocurría que podría organizarme mejor y quizás preparar la masa durante la pausa del almuerzo. Era una mentalidad que no tenía. Luego la he aprendido con el tiempo, pero con mucha lentitud.

De hecho, hace solo tres años di el paso a la masa madre sólida. Ese periodo con la masa madre sólida fue para mí una etapa de transición durante la cual cometí muchos errores con las fermentaciones, errores que cada vez más me decían que las largas fermentaciones no son para mí (¡porque no tengo paciencia!).
Durante los dos años de masa madre horneé toneladas de grissini y crackers. Me encantaba el exceso, porque me permitía producir cosas adecuadas a mis limitadas capacidades panificadoras, de las cuales en las recetas de grissini, crackers y panecillos que he publicado en este blog siempre les he contado con sinceridad. (Lean la explicación que les he dado en la introducción de los crackers, ¡es muy divertida, me río sola cada vez que la leo! 😁).

Al final pasé al licoli, que evidentemente fue el paso decisivo, el que me incitó la idea de intentar el camino del pan. 🙂

Compré libros, me inscribí en un par de grupos de Facebook dedicados a la masa madre, grupos en los que leía todas las publicaciones y comentarios, y no entendía nada de nada. Pasaba de largo, intentaba amasar poniendo en práctica lo leído o a veces improvisando a mi manera, experimentaba los tiempos de fermentación, intentaba hacer los pliegues logrando hacerlo malamente (esto todavía ahora, a decir verdad), en fin, me hice una experiencia bastante decente de autodidacta.
Pero desafortunadamente no era suficiente, porque hasta que no se comprende el significado de ciertos procedimientos o cierta terminología, por más que experimentes, ¡no avanzas! Tipo, justamente, ¿qué diablos es la autolisis? ¿Qué significa esa W de la que todos hablan?

Antes, cada vez que encontraba la palabra autolisis cambiaba de página. Consideraba que era una técnica para expertos del sector demasiado difícil de entender para mí, así que la evitaba de antemano. Casi como decir «harina de fuerza» o «encordado»: ¿qué significa eso? Bueno, no lo sé y no quiero saberlo oh, yo solo quiero hacer pan, no complicarme la vida. Oh.

Mamá mamá mamá. Me parece casi – solo para hacer una comparación – verme en un día de hace más o menos treinta años cuando por primera vez me senté frente a una computadora y me parecía todo cosa de alienígenas, no entendía nada, y seguí sin entender nada durante meses y meses y meses. Algo del tipo que guardaba todos los archivos dentro de una sola carpeta porque no sabía, y ni siquiera se me ocurría por mi cuenta entender, que se podían crear nuevas carpetas, hasta que alguien tuvo piedad y me lo dijo. Y desde ese momento en mi cabeza cambió todo, y desde ese momento comencé a entender.

Pues bien, con esta cosa abstrusa que era para mí la autolisis sucedió más o menos lo mismo: el día en que de repente entendí qué es, wow se me abrió un mundo.

Y entonces, tú hablas y hablas y hablas pero, ¿nos dices o no qué es esto de la autolisis? Pues bien, la autolisis no es más que la preparación de una masa de solo harina y agua dejada reposar por un rato antes de añadir la levadura, y de amasar, con el propósito de favorecer la formación del gluten. Eso es todo.

Exacto, eso es todo. Y yo que durante años me había imaginado quién sabe qué procedimiento.

Por eso, aunque todavía hay otras cosas, como por ejemplo el tema de la fuerza de las harinas, que no he resuelto del todo, bueno, tomemos las cosas tal como vienen y abordemos un problema a la vez: hoy es el turno de la autolisis. Dentro de unas líneas y unas fotos ya no tendrá más secretos ni siquiera para ustedes, es decir, ustedes que aún no lo saben (y los demás me perdonarán las imperfecciones que sin duda hay en esta receta). 😊

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pan con autolisis portada
  • Dificultad: Media
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 15 Horas
  • Tiempo de preparación: 3 Horas
  • Porciones: 1 hogaza
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Pan con autolisis (y licoli) amasado a mano: LOS INGREDIENTES

👉 Me he propuesto usar mitad sémola y mitad harina en casi todas las pruebas que he hecho, excepto dos veces en que no usé la sémola. Pero tuve que variar la harina usando a veces la manitoba, a veces la 0 y a veces la 1, por motivos de «disponibilidad de la despensa».

Por eso les paso dos versiones, una con manitoba 0 y una con la tipo 1, que hacen entender que el agua a usar nunca puede indicarse de manera precisa sino que debe adaptarse cada vez, aunque sea mínimamente.

  • 250 g harina manitoba 0 (proteínas 12,5 g)
  • 250 g sémola remolida (proteínas 12,5 g)
  • 150 g licoli activo
  • 320 g agua (para la autolisis)
  • 20 g agua (para añadir durante el amasado)
  • 1 cucharadita aceite de oliva virgen extra
  • 250 g harina tipo 1 (proteínas 12 g)
  • 250 sémola remolida (proteínas 12,5 g)
  • 150 g licoli activo
  • 330 g agua (para la autolisis)
  • 30 g agua (para añadir durante el amasado)
  • 1 cucharadita aceite de oliva virgen extra

Herramientas útiles

  • 2 Cuencos
  • 1 Cesta para fermentación

Pan con autolisis (y licoli) amasado a mano: LOS PASOS

  • Antes de decidirme a escribir esta receta he realizado este pan con autolisis once veces.
    Me ha salido bien cada vez – aunque alguien diría «bueno, digamos bastante bien» – pero cada vez mi jurado familiar lo ha aprobado porque tenía un buen sabor, y cada vez lo hemos comido con gusto a pesar de todos sus defectos.

    Defectos que ciertamente tendrá también la duodécima hogaza que está ‘madurando’ en la nevera en este momento. Pero cada vez ha habido una pequeña evolución, lo he entendido por mí misma que todo ha ido mejorando de manera constante, por lo tanto, la conclusión a la que he llegado es que la receta es válida y ahora se puede difundir. 😀 Y también he entendido que el éxito final no reside en la receta en sí, sino en toda una serie de variables que a veces las recetas ‘desnudas y crudas’ no mencionan. También porque, correctamente, no todas las recetas pueden escribirse en forma de poema interminable como parece resultará este mi escrito.
    Pero los blogs sirven justamente para esto, ¿no? Para escribir. Y para leerlos. Y si están aquí imagino que piensan como yo. 😊

    Entonces, decía, las variables son: la harina, la consiguiente hidratación (es decir, la cantidad de líquidos, es decir, el agua), la estación (es decir, la temperatura ambiente) y el horno. Añado, fuera de la lista, el uso o no de la amasadora, o de la batidora. Fuera de la lista porque por lo que he podido intuir se han difundido mucho en los últimos años, aunque yo no tengo ni la una ni la otra y por tanto no puedo hacer evaluaciones al respecto de su uso.

  • Hay todo un mundo en torno a las harinas. Como decía en la introducción, aún no me he adentrado por completo en este mundo hecho de granos de varios tipos, de fuerzas, de proteínas. Por el momento mis conocimientos se limitan a la subdivisión que todos conocen en 00, 0, 1, 2, integral, trigo blando, trigo duro, granos antiguos, manitoba, en fin, las bases que más básicas no se pueden. Lo único nuevo que he aprendido por ahora es mirar la etiqueta y leer los gramos de proteínas, algo que hasta ahora a mi avanzada edad nunca había hecho. Las harinas que he verificado durante este recorrido en 12 hogazas tenían la siguiente cantidad de proteínas indicada en la etiqueta:
    – harina 0: a veces 10,5 a veces 11 g
    – harina 1: 12 g
    – manitoba 0: 12,5 g
    – sémola de trigo duro: tengo dos paquetes en casa, uno 10,5 g y el otro 12,5 g
    – integral y 00: no disponibles, porque aún no he probado la integral, y no creo que pruebe la 00.
    He encontrado diferencias incluso entre paquetes de harina del mismo tipo y del mismo productor, lotes diferentes con proteínas diferentes.

    En conclusión, verifiquen las proteínas indicadas en la etiqueta porque una mayor cantidad de proteínas significa – en principio, y si he comprendido bien todo lo que he leído sobre el tema – mayor presencia de gluten, por lo tanto mayor absorción de líquido, por lo tanto mejor rendimiento con fermentaciones más largas.

  • Por haberlo leído, por explicaciones dadas por mi querida amiga Deborah, y también por haberlo probado en el campo, sé que la cantidad de agua a utilizar depende de la harina: más agua absorbe la harina más es de fuerza, es decir, tiene más proteínas (habría que dar una explicación sobre la harina integral y sus proteínas, pero hablaremos de ello luego cuando me aventure en el pan integral y sepa más, vamos un paso a la vez que es mejor).
    De todos modos, cuanto más absorbe agua la masa más hidratada estará. Cabe decir que las elevadas hidrataciones, aquellas por encima del 80% (de agua sobre el peso de la harina), hacen que la masa sea tan blanda que requiera o el uso de la amasadora o cierta habilidad manual (y experiencia) que yo no tengo (¡todavía!), por lo tanto, el pan que les propongo en esta receta tiene una hidratación inferior – la he calculado: es del 68% en la versión con harina manitoba y del 72% con harina tipo 1 – y es manejable en la elaboración manual incluso por quien es un principiante de la panificación como yo.

  • Esta sección no necesita grandes explicaciones. Todos sabemos que cuando hace calor las masas fermentan más rápido por lo tanto es necesario evaluar cada vez los tiempos fuera-y-dentro-de-la-nevera de nuestras masas para evitar que la fermentación se pase y que la masa se vuelva ácida. En invierno el problema es el contrario, es necesario garantizar una temperatura mínima y el consejo estándar es fermentar las masas dentro del horno con la luz interna encendida. Yo no lo hago (luego en la sección horno entenderán por qué), pero tengo la costumbre de utilizar el microondas como cámara de fermentación (tengo un microondas de 24 litros, un poco más grande que el tamaño estándar, por lo tanto bastante espacioso).

  • El horno es mi nota doliente. Tengo el horno (es decir, el horno normal, el «verdadero») fuera de servicio desde hace tiempo inmemorial. No voy a aburrirles con los motivos ocultos por los que aún no me he decidido a comprar uno nuevo, lo cierto es que desde hace tiempo toda mi producción de horno es obra del hornito, y para ser precisa – y lejos de mí la intención de hacer publicidad pero hay que nombrarlo, dada la importancia de la cocción en la producción del pan – del Sfornatutto DeLonghi, del cual estoy en la segunda generación tras la partida del predecesor Sfornatutto que tuvo dieciocho años de honorable servicio.
    Uno de los motivos por los que tardé tanto en embarcarme en la producción de pan fue precisamente este problema del horno: debo confesar que no tenía ninguna confianza, por obvios motivos de tamaño, de que un hornito cociera bien el pan.
    Pero me he adaptado, y también un poco recapacitado. Ciertamente, con hogazas de un kilo he preferido no aventurarme, pero las 11 producciones hechas hasta ahora (de algunas de las cuales les mostraré las fotos al final de la receta) son todas hogazas o barras de 500 g de harina (sin contar licoli) y todas se han cocido decorosamente bien. No cabe duda de que un horno «serio» solo podrá mejorar los resultados actuales pero como decía antes: vamos un paso a la vez, y de momento el paso es este.
    Es fundamental conocer el propio horno (o hornito), y es necesario aceptar cometer algún error de camino para «tomarle la medida».

    Bien, ¿están listos? 🙂

  • Primero hay que proceder con la autolisis: verter las harinas en un cuenco, añadir 300-320 g de agua y amasar rápidamente hasta obtener un panecillo tosco. Comenzar con 300 g y luego ajustar añadiendo 10 o 20 g si la harina lo requiere.
    Cubrir el cuenco y dejar reposar la masa obtenida durante aproximadamente una hora.

    Se puede continuar el reposo incluso más tiempo, no pasa nada si se olvidan o si otros compromisos les impiden amasar en el momento previsto, yo a veces he tenido que dejarlo durante 2 horas, en un par de ocasiones durante toda la tarde y no he encontrado diferencias notables en la masa.

    Tomar 150 g de licoli (refrescado el día anterior) del frasco conservado en la nevera, y dejarlo a temperatura ambiente para que se aclimate.

    Pero asegúrense de que si surgen los «otros compromisos» mencionados anteriormente, lo que he dicho para la autolisis no vale para el licoli: la masa madre no puede abandonarse durante horas a temperatura ambiente, de lo contrario se vuelve ácida. Aclimatar significa: sacar de la nevera y dejarlo a temperatura ambiente durante media hora o una hora como máximo.

    Si en cambio el licoli necesita refresco, es necesario (previéndolo 4 horas antes) tomar solo 50 g del frasco para luego proceder con 50 g de agua y 50 g de harina + espera de aproximadamente 4 horas para obtener el doble a temperatura ambiente y tener a disposición los 150 g de licoli activo que necesitamos. Durante las horas de espera es bueno regularse con los tiempos de la autolisis, que puede prolongarse como se mencionó anteriormente, o simplemente posponerse.

    Pasado el tiempo de la autolisis, las cadenas de gluten se han relajado y la masa, de tosca que era, se vuelve más elástica.

    pan con autolisis pasos 1-2
  • En este punto se puede unir la masa al licoli y se comienza a amasar (dentro del cuenco).

    pan con autolisis pasos 3-4
  • La primera vez que metí las manos en esta mezcla de masa y levadura no estaba confiada, pensé que amasar a mano esa masa pegajosa sería una empresa imposible, y en cambio se puede, confíen en mí. Simplemente es necesario amasar poco a poco, sin prisa y sin ímpetu, usando sobre todo las yemas de los dedos, utilizando los dedos como si fueran un gancho, imitando de alguna manera el movimiento de la amasadora y volteando la masa sobre sí misma, incluso estirándola como se hace cuando se hacen los pliegues (las fotos de los pliegues están un poco más adelante).

    Poco a poco la masa se transformará y se sentirá cada vez más elástica y menos pegajosa hasta que comenzará a despegarse de las paredes del cuenco. Todo esto en un plazo de 20 minutos más o menos.

    pan con autolisis pasos 5-6
  • En este punto, aunque la masa pueda parecer lista, (y si se quiere ya lo está, yo con las primeras hogazas me detenía aquí), en realidad es útil continuar añadiendo pequeñas cantidades de agua, poco a poco no más de 5-10 g, trabajando la masa hasta que el agua se absorba, luego añadiendo un poco más (por ejemplo, una cucharadita) y amasando nuevamente hasta que «la masa la absorba» (cita de las palabras de mi amiga Deborah, que me ha ayudado mucho en esta fase del aprendizaje).
    La cantidad total de agua necesaria depende de la harina utilizada, lo importante es que la adición sea muy poca cada vez y que sea absorbida cada vez por la masa.

    Cuando la masa está encordada (es decir, se vuelve firme, y espero haber comprendido suficientemente bien el significado de «encordada»), transferirla a un cuenco untado con una cucharadita (o más, si se prefiere) de aceite. Gracias al aceite será posible proceder con los pliegues de manera cómoda. Eventualmente, para que no se pegue la masa a las manos, humedecerlas con agua.

    Para hacer los pliegues proceder así: extraer con las yemas de los dedos una porción de masa del borde, tirarla hacia arriba y luego ponerla sobre la masa, repetir en toda la circunferencia de la masa.

    pan con autolisis pliegues en cuenco
  • Cubrir el cuenco con film transparente o con una tapa y poner la masa a descansar durante 2 horas. Durante este reposo, repetir los pliegues cada media hora.
    Consejo personalísimo: si no pueden ser precisos con los tiempos, no se estresen demasiado y hagan los pliegues cuando se acuerden, incluso cada 15 minutos o cada 45, lo importante es que se hagan al menos tres o cuatro veces, o cinco, decídanlo evaluando la elasticidad de su masa.

    Cada vez que retomen la masa después de la media hora transcurrida desde los pliegues anteriores, notarán que habrá mejorado, que cada vez será más firme y elástica que media hora antes.

    Este tipo de pliegues tiene un nombre específico, se llaman S&F, sigla que significa Stretch and Fold (es decir, Estirar y Doblar) y son realmente muy efectivos, porque hacen que se incorpore aire que luego producirá los alveolos en el pan. Si quieren hacer una búsqueda, en la red encontrarán seguramente un mar de información sobre este tipo de pliegues (y seguramente encontrarán fotos o videos de quienes los saben hacer mejor que yo). Si mientras tanto quieren intentar copiar mis pliegues, estas mis fotos creo que pueden serles de ayuda:

    pan con autolisis pliegues en cuenco
  • pan con autolisis pliegues en cuenco
  • Completados estos ciclos de pliegues, es decir, después de un par de horas (también tres, siempre ajústense también según la temperatura ambiente), volcar la masa sobre la superficie de trabajo enharinada (o «ensémolada»), hacer un giro de pliegues a tres y luego darle forma.

    Si no conocen esta terminología, ¡les entiendo! (¡yo también me preguntaba, pero qué significa pirlar??), ahora les explico con mis palabras de qué se trata. 😉 🙂

    Pero se los digo de inmediato: ¡mis pliegues a tres todavía tienen mucho margen de mejora! sin embargo, aunque imperfectos no tengo reparos en mostrárselos, luego cuando haya aprendido mejor no dejaré de actualizarles.

    El principio de los pliegues a tres es simple: doblar un lado sobre dos tercios de la masa, y luego doblar el lado opuesto. Solo que luego entre decir y hacer hay un trecho: yo desde hace pocos días he entendido que sería bueno cerrar los bordes de los pliegues (algo que no hice cuando fotografié) presionando los bordes suavemente con las yemas de los dedos. El objetivo es retener el aire dentro de la masa.

    pan con autolisis pliegues a 3
  • pan con autolisis formado
  • En este punto transferir la bola a una cesta (quien no tenga una cesta puede usar un colador) cubierta con un paño o una servilleta espolvoreada de sémola.

    Espolvorear de sémola (o enharinar) también la masa, luego cubrirla con otro paño o con un extremo de la servilleta, e introducirla en una bolsa para alimentos, o una bolsa para congelador, u otra bolsa similar. Finalmente colocar la cesta en la nevera.
    Nota: sería bueno poner la bola en la cesta con la costura (es decir, la parte que durante la formación está abajo) hacia arriba, así luego cuando se saque la cesta de la nevera y se voltee sobre la bandeja la hogaza estará orientada del lado correcto. Pero de esto yo la mitad de las veces no me he acordado.

    pan con autolisis cesta
  • La duración del reposo en la nevera puede variar de 12 a 24 horas, o incluso 48, según la harina utilizada. Los primeros panes que produje los dejé en la nevera durante 12 horas precisas, después probé también tiempos más prolongados, pero al final llegué a la conclusión de que el tiempo óptimo para mí ha sido de 15 horas.

    Transcurridas las 12-15 horas, sacar la cesta de la nevera, voltear la hogaza sobre la bandeja que luego se utilizará para la cocción, cubierta de papel de horno.

    pan con autolisis cesta
  • Espolvorear de sémola la superficie masajeando suavemente con las yemas de los dedos para distribuirla uniformemente, de esta manera se obtendrá ese bonito efecto claro-oscuro de la corteza después de la cocción.

    Proceder con los cortes.
    Los cortes deberían hacerse con una cuchilla, yo por ahora me las arreglo con un cuchillo puntiagudo, luego en el futuro me equiparé mejor.

    Este paso de los cortes… digamos que está a la belleza del pan… así como el genio está en las manos de cada uno de nosotros, 😃 en fin… yo no tengo un ápice de genio artístico, lo máximo que he logrado hacer son estas dos decoraciones mínimas que les muestro en las fotos a continuación. Pero estoy seguro de que ustedes pueden obtener algo mejor, ¡así que diviértanse!

    pan con autolisis decoraciones
  • Después de haber hecho los cortes en la superficie, dejar la hogaza a temperatura ambiente durante unos 15 minutos y luego hornear a 240 grados durante 15 minutos para luego bajar a 200 grados durante otros 30 minutos (o a 180 grados durante 40 minutos).
    Con los hornos tradicionales sé que se debería poner un cazo de agua dentro del horno y luego entreabrir la puerta durante los últimos 15 minutos de cocción para que salga el vapor, pero con el hornito estos trucos están fuera de mi alcance, lo mejor que puedo hacer en mi caso es bajar a 180 grados y cubrir la hogaza con un papel de aluminio durante los últimos 10 minutos de cocción para evitar que la corteza se cocine demasiado, debido a la cercanía de la resistencia.

    Al terminar la cocción, sacar el pan del horno y dejarlo enfriar sobre una rejilla, mejor si en posición vertical, es decir, apoyado sobre la circunferencia, o en el caso de las barras en el lado pequeño, para favorecer la salida de la humedad.

    He leído en algún lugar que es mejor cortarlo solo después de que se enfríe y hasta ahora siempre he seguido esta regla, salvo… cuando no he resistido 😀 por ejemplo con el último pan, precisamente ese que hasta ahora ha salido con la alveolatura que más nos ha gustado:

    pan con autolisis y licoli amasado a mano
  • Bien, creo que les he contado realmente todo, esperando que pueda serles útil, de mi producción de pan con autolisis y licoli amasado a mano.

    Es cierto, mi hornito está decididamente subdimensionado y nunca habría pensado que pudiera ser adecuado para la cocción del pan, pero al final resulta que se las está arreglando. Nos gusta mi pan, así que… ¡vamos, háganlo también ustedes! ¡láncense a este fantástico mundo del pan hecho en casa!
    Si creen que no tienen el horno adecuado, si creen que no tienen habilidad, si creen que no tienen tiempo… ¡ignórenlo y prueben igualmente!

    Miren las fotos siguientes, muestran la evolución de mi pan, desde la primerísima rebanada hasta la última.

    Los «agujeros» han evolucionado mejorando con cada hogaza, y la cocción ha mejorado porque cada vez he entendido cómo interactuar con mi mini-horno. Verán que será así también para ustedes. 🙂

    El primer pan (primero de las dos fotos siguientes) lo hice de pequeño tamaño, precisamente para probar la cocción. Con la segunda hogaza entendí que el hornito podía manejar también las hogazas de medio kilo.

    pan con autolisis amasado a mano
  • Me gustan las barras, quedan bien en el hornito.
    En la segunda de las próximas dos fotos se ve bien que la cocción no salió bien, hay también una separación de la corteza debido, tal vez, pero no sé si es realmente por eso, a pliegues o formación no óptimos.

    pan con autolisis amasado a mano
  • Con estos dos panes empecé a entender que quizás iba por buen camino:

    pan con autolisis amasado a mano
  • Y aquí el último. La forma no es perfecta, ¡la barra era demasiado larga y no cabía en el hornito! Y entonces la doblé en media luna.

    Pero el aspecto exterior no cuenta, ¿verdad? 😀

    pan con autolisis amasado a mano

Consejos, agradecimientos y…

Sin sal Naturalmente mi pan con autolisis y licoli no puede ser otra cosa que un pan sin sal 🙂
Si han llegado a este blog por casualidad y aún no saben que todas mis recetas son sin sal añadida, bueno, pueden igualmente usar mi receta añadiendo la sal (recuerden disolverla primero en una parte de agua).
Pero es mi deber aconsejarles que limiten la sal al mínimo, desafortunadamente la gran parte del pan y de otros productos de horno que se compran contienen mucho más sal de la necesaria, por lo tanto, limitar su uso al menos en el pan hecho en casa es algo bueno y correcto. 🙂

¡Disfruten!

Agradezco de corazón a la amiga y colega blogger Deborah (blog Gusto Sano) por haberme ayudado durante algunas fases cruciales de este mi camino panificador, con consejos sobre los pliegues, sobre las harinas, sobre la cocción, enviándome videos, y analizando las fotos de mis intentos mal logrados. ¡Gracias Debby! 🙂

…y les espero en las redes sociales!

¡Un saludo caluroso a todos ustedes que han llegado a leer hasta el final! 😀

Ahora también les espero en la página de Facebook, en Pinterest y en mi maravilloso grupo 😉 –> El grupo de Catia, en la cocina y más allá

Y ahora… la novedad de las novedades… también me encuentran en Instagram y pueden suscribirse a mi nuevo canal de WhatsApp. ¡Les espero!

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catiaincucina

Las recetas de mi casa, sencillas y al alcance de todos. Y todas sin sal añadida. Si quieres reducir la sal, sígueme, ¡te ayudo yo!

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