Hoy una receta que me encanta: la pasta con salsa de champiñones.
Una salsa lista en poco tiempo, por eso adecuada para el almuerzo de todos los días, pero que es tan sabrosa que se podría considerar como guarnición de domingo. Y si además lleva trufa… 😋
Compro muy a menudo champiñones cultivados. Para ser sincera, nunca sé cómo llamarlos, ¿champiñones o prataioli?, que de todos modos siempre son el mismo tipo de hongo. Al menos según lo que sé yo, porque mis conocimientos sobre hongos no son profundos desde el punto de vista técnico. Pero son bastante profundos desde el lado gastronómico, ya que los compro a menudo, y cocino y como con mucha satisfacción.
Los champiñones nunca decepcionan. Tienen más o menos siempre el mismo rendimiento, el mismo aroma, la misma calidad, siempre me gustan, y confío en ellos. Y además, no hay que subestimar el hecho de que son hongos económicos, además de estar casi siempre disponibles – tanto que, como ya mencioné en la receta de la polenta con pioppini, a menudo sucede que los champiñones son realmente los únicos hongos frescos disponibles cuando se va a hacer la compra – algo que si por un lado no es lo ideal si buscas variedad, por otro lado… bueno, al menos se puede contar con ellos todo el año, en resumen, son una garantía.
Los sirvo en la mesa muy a menudo, para disgusto de mis hijos que aún no entienden lo que se pierden, pero con satisfacción del otro admirador en la familia. Menos mal, ¡va! 🙂
Cuando no los salteo como guarnición, o cuando no los sirvo crudos, o cuando no los uso como adorno para los huevos (todas recetas que encontrarás enlazadas a continuación), suelo transformar mis bonitos champiñones en salsa y condimentar la pasta, como hoy. ¡Mmmm qué delicia!
Véase también:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Estufa
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 350 g pasta (hoy usé mafalda corta)
- 450 g champiñones (prataioli)
- 350 g puré de tomate
- 1 chalota
- 1 ramita romero
- pimienta
- 30 g aceite de oliva virgen extra (2 cucharadas)
- 10 g crema de trufa (1 cucharadita, opcional pero recomendada)
Herramientas
- Sartén
- Olla
Pasos
Limpiar los champiñones: cortar la parte final del tallo, limpiar tallos y sombreros con un paño húmedo, enjuagar rápidamente bajo un chorro de agua corriente, secar con un paño limpio.
Cortar en rodajas los champiñones.
Pelar y picar finamente la chalota (o eventualmente media cebolla) y ponerla a rehogar en una sartén con el aceite. Para la cantidad de aceite me ajusto según el tipo de pasta, hoy usé 2 cucharadas, pero con las tagliatelle suelo usar una o dos cucharadas más.
Verter en la sartén los champiñones cortados. Dejar que cojan sabor revolviéndolos con una cuchara, añadir el romero y una pizca de pimienta y saltear los champiñones a fuego alto durante algunos minutos.
Verter el puré de tomate.
Dejar cocinar a tapa cerrada y fuego bajo durante unos 20 minutos. Luego abrir la tapa y dejar a fuego alto durante unos minutos para secar (si es necesario).
Mientras la salsa se cocina, poner a hervir el agua y cocer la pasta (la pasta que usé tenía un tiempo de cocción de 12 minutos). Al terminar la cocción, escurrir la pasta y saltearla en la sartén de la salsa.
Variante con trufa: os sugiero, si os gusta, a nosotros muchísimo, añadir a la salsa (al final de la cocción antes de saltear la pasta) una o dos cucharaditas de crema de trufa, una combinación champiñones-trufa que nos gusta mucho y que hago muy a menudo, tanto en aderezos blancos (como en este risotto) como en los rojos, como es el caso de hoy.
Sugerencias para la pasta: hoy usé una pasta tipo mafalda corta, una pasta que compré en un puesto de especialidades calabresas, pero esta salsa se adapta muy bien también a los simples rigatoni y a las clásicas tagliatelle, por no hablar de los ñoquis, tanto en la versión solo-champiñones como en la versión aromatizada con trufa.
¡Buen provecho!
Consejos sin sal
Les recuerdo que cocino sin sal añadida.
Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe notar la reducción progresiva.
▫ Utilizar especias. Chile, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo de olor, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar vegetales picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar el salero a la mesa!
▫ Concederse a veces una excepción a la regla. Hace bien al ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos.
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Información dieta WW Propoints:
Una porción de pasta calculada siguiendo con precisión esta receta (considerando un plato de aproximadamente 90 g de pasta por persona) cuenta con 9,8 puntos. Con una porción de 60 g de pasta y 20 g de aceite en lugar de 30 g, el puntaje se reduce a 7,3 puntos. 🙂

