¿Queréis hacer rápidamente unos dulces para el desayuno o la merienda? Probad a hacer estas galletas blandas y mojables. Son sencillas, rústicas y caseras, ¡pero os aseguro que una lleva a la otra!
A medio camino entre galletas caseras y rosquillas en formato mini, estas galletas se preparan en solo cinco minutos, y se cocinan en diez.
No llevan huevos ni mantequilla, por lo que también son adecuadas para quienes no pueden o no quieren comer huevos, y para quienes prefieren no usar mantequilla.
Están hechas con kéfir, así que son perfectas para usar el excedente que quienes producen kéfir en casa inevitablemente se encuentran en las manos. Pero en ausencia de kéfir, se pueden hacer, como siempre os digo, con yogur.
Finalmente, pero no menos importante para quienes como yo no les gusta desperdiciar comida, estas galletas también son dulces anti-desperdicio, porque se prestan muy bien a ocultar en la masa restos varios de: espelta inflada y semillas de lino, o: arroz inflado y semillas de sésamo, o: amaranto inflado y semillas de amapola (echad un vistazo a la variante al final de la receta), en fin, todos esos restos de bolsa que, no sé vosotros, pero yo definitivamente, siempre acabo acumulando detrás de las puertas de mi cocina. Y que utilizo con satisfacción cuando hago estas galletas blandas por dentro y crujientes por fuera (*). Galletas que puedo incluir con orgullo entre mis recetas… clásicas, diría.
Se parecen, en apariencia y en modo de realización, a las galletas de copos de avena que, como ya sabéis, son un éxito en mi casa desde hace años, y se parecen un poco también a las galletas de pan y chocolate, en este segundo caso no tanto por los ingredientes utilizados sino por la consistencia blanda. En fin, habéis entendido que no son galletas duras, pero os aseguro: ¡están buenas! 😀 sin duda son saludables, son rápidas y súper fáciles de hacer, y son mojables, ¡y de verdad, eh!
Ah, me olvidé de deciros que cortadas a la mitad y rellenas con Nutella son fantásticas. 😉
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👇 Si os gustan las galletas rústicas vertidas a cucharada o cucharilla o feas-pero-buenas, aquí tenéis otras ideas:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: aproximadamente 25 galletas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
👉 Os indico entre paréntesis los pesos aproximativos que se pueden obtener usando el tarro del yogur, dado que los tarros no son todos iguales, y que no siempre se llenan de manera precisa (al menos yo no lo hago).
- 3 tarros harina (220-250 g)
- 1 tarro kéfir de leche (130-150 g)
- 1 tarro azúcar (100-120 g)
- Medio tarro aceite de semillas de maíz (50-60 g)
- 1 cuchara cacahuetes (sin sal, picados con cuchillo)
- 1 cuchara avellanas (picadas)
- 2 cucharas copos de avena
- 2 cucharas espelta inflada
- 2 cucharas semillas de lino
- 1 cucharadita levadura en polvo para dulces
Herramientas
- Cuchara
- Bandeja de horno
- Papel de horno
Pasos
Unir aceite y kéfir (yogur) al azúcar.
Mezclar para disolver el azúcar.
Unir todos los demás ingredientes mezclando rápidamente con una cuchara (**)
Ayudándose con una cuchara o una cucharilla, verter pequeñas cantidades de mezcla en la bandeja cubierta con papel de horno.
Hornear a 200-220° durante 10/15 minutos.
👉 El tiempo puede variar según el tamaño de las galletas: 10 minutos son suficientes si las galletas son pequeñas, pero en cualquier caso, normalmente 15 minutos son suficientes.
He vuelto a hacer estas galletas ayer por la noche y las hemos comido esta mañana en el desayuno, y dado que la receta estaba todavía en borrador, he decidido hablaros también de esta variante, para demostrar que pequeñas variaciones en los ingredientes no perjudican el resultado, sino que lo enriquecen. 🙂
Las he hecho un poco más grandes, por lo que las he cocido a unos 200° durante 15 minutos, más 5 minutos de reposo en el horno apagado.
He usado almendras en lugar de avellanas y semillas de amapola en lugar de semillas de lino, y luego, además de la espelta inflada, también he añadido 2 cucharas de amaranto inflado (otro residuo finalmente terminado). Todo lo demás es igual que en la receta.
Si escribiera una receta por cada nueva variante de esta receta, ¡invadiría el blog con galletas blandas de todo tipo! 😄
(*) Si se comen tibias o dentro de una hora o dos después de enfriarse, estas galletas blandas (por dentro) mantienen la corteza crujiente. Obviamente, al día siguiente la crujienteza externa desaparece, pero sólo para dar paso a una uniformidad blanda y mojable, que recomiendo encarecidamente que probéis.
(**) Si teméis la formación de grumos, podéis tamizar la harina (+ levadura), pero confieso que yo usualmente no lo hago y no me preocupo mucho por algunos eventuales grumos de harina.
Esta receta nació bajo el signo de la practicidad y la rapidez de ejecución, así que… si aquella regla de que menos se mezcla mejor salen los muffins es cierta… ¿por qué no iba a valer también para mis galletas? 😉
¡Buen desayuno!
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Info dieta WW Propoints:
Para quienes estén interesados en los puntos WW Propoints para esta receta, el conteo es el siguiente: 20 galletas = 60 puntos, 1 galleta = 3 puntos 🙂

