Mis hijos y yo preparamos las raviole con mostarda para celebrar el Día del padre.
Las raviole son galletas rellenas típicas de Bolonia, de las que últimamente este padre tenía algo de nostalgia. 🙂 Descubrí por casualidad (sí, soy de la Romagna, ¡por eso no lo sabía!) que en Bolonia también las llaman raviole de San Giuseppe, así que sin querer dimos con el dulce perfecto para este día especial. 😉
Las raviole pueden llevar un relleno de mermelada oscura como la de ciruelas o, en la versión más típica, de mostarda boloñesa. Esta mostarda no tiene nada que ver con la confitura especiada y picante homónima, típica de Lombardía, que se usa para acompañar platos de carne. La mostarda boloñesa es una mermelada muy densa, a base de membrillo, que tradicionalmente se usa en dos dulces típicos de Bolonia: las raviole, precisamente, y la pinza, un dulce que por desgracia nunca había hecho… ¡que por fin he aprendido a preparar! la receta está AQUÍ 😀
Nuestras raviole las hago con mi masa frolla, aunque tradicionalmente creo que se utiliza una frolla con más huevos y más mantequilla a igual cantidad de harina; pero esta es la masa frolla clásica de casa, nos gusta mucho y las raviole salen estupendas. Las hemos comido esta mañana en el desayuno, y el protagonista aseguró que se parecían a las que comía de niño. ¿Qué más se puede pedir? 🤩
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👇 Aquí otras recetas con mostarda boloñesa: 👇
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: unas 15
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Cocina regional italiana
- Región: Emilia-Romaña
- Estacionalidad: Todas las estaciones, Día del padre
Ingredientes
- 1 bloque masa frolla
- 200 g mostarda boloñesa (o mermelada de ciruelas)
- 3 cucharadas leche
- 1 limón (ralladura)
- alchermes (opcional)
Herramientas
- Cortadores de galletas redondos
- Tenedor
Pasos
Extender la masa frolla con el rodillo hasta un espesor de aproximadamente 3 mm.
Cortar la masa con un cortapastas o una forma redonda para galletas para obtener discos de masa.
El tamaño del cortapastas puede variar según las costumbres de cada familia, pero tradicionalmente no debería ser inferior a 8 cm de diámetro.
Poner la mostarda en la mitad del disco de masa (la cantidad, naturalmente, depende del tamaño del disco).
Añadir un poco de ralladura de limón y cerrarlo en forma de media luna.
Apretar ligeramente el borde con la punta de los dientes de un tenedor para asegurar el cierre perfecto.
Pintar la superficie con un poco de leche y hornear a 160-170 grados durante 15 minutos, o hasta que haya un ligero dorado en la superficie.
Con mi horno se doraron antes por debajo, y para evitar que la base se hiciera demasiado a mitad de la cocción las pasé a la rejilla superior. Hay que tener en cuenta que cada horno funciona de forma distinta.
Tras sacarlas del horno, dejarlas enfriar sobre una rejilla.
Pueden dejarse así sin decoración, espolvoreadas con azúcar glas, o pueden empaparse con alchermes. Basta sumergirlas brevemente:
Era exactamente así, con alchermes, como las hacía la abuela Leda, y es precisamente así como le gustan más a este padre boloñés.
¡Qué rico!
¡Deseo un Feliz Día del Padre a todos los padres! (y papás 😊)
Actualizo las fotos de esta receta hoy 19/3/19. Como siempre dejo aquí las fotos anteriores, son del primer mes de apertura de este blog, y bueno… ¡eran excepcionalmente bonitas para los estándares de la época! 😃
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