Feos y Buenos (Sin Gluten).
¿Conoces esos dulces que nunca ganarían un concurso de belleza, pero que al primer mordisco te hacen cerrar los ojos de lo buenos que son? Pues bien, estas galletas son exactamente así.
Los he llamado Feos y Buenos (no los confundas con los clásicos «Feos pero Buenos» con avellanas) porque nacieron precisamente con la idea de dar prioridad a la sustancia y no a la forma. Son sin gluten, por lo que son perfectos para quienes son celíacos o simplemente prefieren evitarlo.
Son rústicos, un poco irregulares y quizás no perfectos para fotografiar para una revista, pero tienen ese sabor casero y de cosas bien hechas que enamora de inmediato. Si buscas un dulce rápido, genuino y capaz de hacer feliz a todos (pero a todos), estás en el lugar adecuado. Ven conmigo que empezamos a cocinar enseguida.
Buena receta, Giusi.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 19Piezas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
Ingredientes para los feos y buenos sin gluten
- 150 g harina de arroz
- 50 g fécula de patata
- 100 Avellanas (Para triturar)
- 80 Azúcar (Yo he utilizado azúcar de caña integral)
- 2 huevos
- 50 g mantequilla (para derretir)
Pasos para los feos y buenos sin gluten
Triturar las avellanas, con la ayuda de una batidora, hasta convertirlas en una harina fina.
En un bol, mezclar la harina de avellanas recién hecha con la harina de arroz, la fécula de patata y el azúcar.
Derretir la mantequilla y dejarla enfriar unos minutos.Agregar a los ingredientes secos los huevos previamente batidos y la mantequilla, mezclando hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
No te preocupes si la masa no es compacta: es completamente normal que quede un poco granulosa y suave.Usar dos cucharillas para tomar un poco de masa y formar pequeños montoncitos directamente sobre una bandeja con papel de horno, manteniéndolos un poco separados.
Decorar la superficie de cada montoncito con unas virutas de chocolate y una avellana entera, presionando ligeramente.
Hornear a 180°C en horno estático ya caliente, colocando la bandeja en la parte central.
Cocinar por 20-23 minutos.
Espero que esta receta te haya gustado, nos vemos en la próxima.
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Conservación y variaciones.
En cuanto a la conservación, el truco para mantenerlos crujientes es muy sencillo: una vez que se hayan enfriado completamente, guárdalos en una caja de lata o en un recipiente de vidrio. De esta manera, se mantendrán excelentes durante varios días, conservando todo su sabor.
Si luego quieres divertirte con alguna variación, debes saber que esta receta es muy versátil. En lugar de avellanas, puedes usar tranquilamente almendras, obteniendo un sabor más delicado pero igualmente delicioso. Otro secreto para hacerlos aún más especiales es añadir a la masa un poco de piel de naranja o limón rallada: ese toque de cítricos dará un aroma maravilloso que combina perfectamente con los frutos secos.

