Focaccia de San Blas, receta tradicional del pan bendito

La focaccia de San Blas pertenece a esa cocina simple y silenciosa que no nace para impresionar, sino para acompañar un gesto. El 3 de febrero, día dedicado a San Blas, en los hogares se preparaba un pan esencial, a menudo en forma de una focaccia baja, para llevar a la iglesia y bendecir la garganta. No era una comida festiva, ni una receta rica: era un pan hecho con lo que había, con harina, agua, levadura y sal, sin aromas ni decoraciones, porque lo que contaba no era el gusto sino el significado.
En muchas familias la focaccia reemplazaba el pan tradicional simplemente porque era más práctica de cocinar y transportar. Se preparaba en una bandeja, se extendía con las manos untadas, se marcaba con una pequeña cruz en el centro y se cocía hasta quedar clara, suave, casi modesta. Después de la bendición se rompía con las manos y se compartía, o se conservaba para ser consumida en los meses siguientes, especialmente en caso de dolor de garganta, según una devoción popular transmitida en el tiempo.
No lleva azúcar, no lleva leche, no lleva hierbas aromáticas ni sal en la superficie. Es una focaccia que tiene la consistencia del pan y el aspecto de un pan aplastado, pensada para ser simple, sobria y reconocible. Incluso el aceite se usa con moderación, solo para untar y proteger la masa, sin hacerla brillante o crujiente como en las versiones modernas.

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  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 4 Horas
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 1 focaccia
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: San Blas

Ingredientes para la focaccia de San Blas:

  • 500 g harina 0
  • 300 ml agua tibia
  • 7 g levadura de cerveza seca (o 20/25 fresco)
  • 10 sal fina
  • 3 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada aceite de oliva virgen extra

Herramientas para la focaccia de San Blas:

  • 1 Bol
  • 1 Bandeja redonda diámetro 28/30
  • 1 Horno De Longhi

Pasos para la preparación y cocción de la focaccia de San Blas:

  • Vierte el agua tibia en un bol grande y disuelve la levadura de cerveza, mezclando lentamente hasta que desaparezca por completo. Luego añade la harina, poco a poco, comenzando a amasar con calma, sin prisa, como se hacía antes. Cuando la masa comience a tomar consistencia, añade el aceite de oliva virgen extra y continúa trabajando hasta que la masa se vuelva suave y uniforme. Solo en este momento añade la sal y amasa nuevamente hasta que la masa esté elástica, lisa y agradable al tacto.

  • Forma una bola, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar en un lugar tranquilo de la cocina. Durante la fermentación, la masa crece lentamente, duplica su volumen, esto llevará 2/3 horas dependiendo del calor de la habitación.

  • Cuando la masa esté bien fermentada, unta una bandeja redonda y transfiérela suavemente dentro. Extiéndela con las manos untadas, sin usar el rodillo, guiándola hacia los bordes sin presionarla demasiado. Con la punta de los dedos forma huecos en la superficie, luego haz una pequeña cruz en el centro, con un gesto simple y discreto, como signo tradicional antes de la cocción. Finalmente, pincela la superficie con un poco de aceite de oliva virgen extra.

  • Cubre nuevamente la bandeja y deja reposar por unos veinte minutos. Este segundo reposo sirve para relajar la masa y hacerla más suave después de la cocción. Mientras tanto, calienta el horno.
    Hornea la focaccia en horno estático a 200° ya caliente y cocínala por 18/20 minutos hasta que quede clara, apenas dorada, sin dejar que se seque. Una vez fuera del horno, déjala entibiar: esta focaccia no se corta, sino que se rompe con las manos, como el pan, siguiendo la tradición.

Curiosidades y tradiciones

– Una parte de la focaccia de San Blas, según la tradición, se conservaba como pan bendito. Se rompía un pequeño trozo en caso de dolor de garganta, precisamente porque está vinculada a la devoción hacia San Blas.

– Antes de la cocción, la masa se marcaba con una pequeña cruz en el centro. No era un adorno, sino un gesto simbólico, hecho para distinguir el pan destinado a la bendición.

– Después de la bendición, la focaccia no se cortaba con el cuchillo sino que se rompía con las manos, como el pan. Este gesto también formaba parte de la tradición.

– En algunas familias se dejaba cocer la focaccia unos minutos más, para secarla ligeramente y conservarla por más tiempo.

FAQ (Preguntas y Respuestas)

  • ¿Puedo prepararla con la máquina de pan?

    Sí. Puedes usar la máquina de pan solo para amasado y primera fermentación (programa “amasado”), luego extender la masa en la bandeja y hacer una segunda fermentación antes de hornear.

  • ¿Es obligatorio hacer la cruz en el centro?

    No, pero es un gesto tradicional.
    La cruz se debe hacer antes de la cocción, de manera simple y discreta. La medida de la cruz es de 4/5 cm por lado y 8/10 cm totales de punta a punta, debe ser una marca, no un corte profundo.

  • ¿Puedo añadir romero o sal gruesa?

    No, si quieres mantenerte fiel a la tradición.
    Esta focaccia nace como pan bendito, no como una focaccia moderna.

  • ¿Mejor bandeja redonda o rectangular?

    Mejor redonda: recuerda la forma del pan y es más coherente con la tradición.

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crisemaxincucina

Cris y Max, unidos en la vida con la gran pasión por la cocina.

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