Las alcachofas salteadas en sartén son el acompañamiento «salva-cena» por excelencia: ligeras, bajas en grasas pero riquísimas en hierro y con propiedades depurativas.
Son ese plato que queda bien al lado de un segundo de carne, un queso fresco o, por qué no, salteadas junto a un plato de pasta para un primero de último minuto.
Lo hermoso de esta receta es su versatilidad. Aunque yo he elegido las pequeñas Violetas por su dulzura, la técnica de «salteado» — es decir, la cocción rápida en sartén con aceite, ajo y abundante perejil — se adapta perfectamente a cualquier tipo de alcachofa.
Ya sea que tengas en tus manos las grandes Romanescas (las famosas «mammole») o las generosas alcachofas Sardas espinosas, el procedimiento no cambia: el secreto está todo en respetar los tiempos de cocción y agregar el perejil solo al final para mantener intacto su aroma.
Aquí abajo os dejo otras recetas apetitosas con alcachofas y luego vamos como siempre justo debajo de la foto a descubrir cómo se preparan estas Alcachofas Salteadas en Sartén😉
¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 4Personas
- Métodos de Cocción: Fogón
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno
Ingredientes para las Alcachofas Salteadas en Sartén
- 8 alcachofas
- 2 dientes ajo
- 1 ramito perejil
- Medio vaso vino blanco seco (o agua)
- 3 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 1 limón (para el agua de remojo)
- 2 pizcas sal
- c.s. pimienta negra (molida)
Cómo se preparan las Alcachofas Salteadas en Sartén
1. La limpieza (¡fundamental!): Prepara un bol con agua fría y el zumo de un limón. Limpia las alcachofas eliminando las hojas externas más duras hasta llegar a las más claras y tiernas. Corta las puntas (aproximadamente 2-3 cm), pela el tallo y córtalas por la mitad y luego en rodajas.
Sumérgelas inmediatamente en el agua acidulada con el zumo de limón y también el limón restante en rodajas para no hacer que se oscurezcan.
2. El sofrito: En una sartén amplia, calienta el aceite de oliva virgen extra con los dos dientes de ajo (puedes dejarlos enteros para quitarlos después o picarlos si te gusta el sabor intenso).
3. En sartén: Escurre bien las alcachofas y échalas en la sartén. Saltéalas a fuego vivo durante 2-3 minutos, mezclando a menudo para que se impregnen del aceite.
4. El desglasado: Desglasa las alcachofas violetas con el vino blanco y deja evaporar el alcohol. Ajusta de sal y añade una pizca de pimienta negra.
5. La cocción: Baja el fuego, añade un cucharón de agua caliente si es necesario, tapa con una tapa y deja cocinar durante unos 10-15 minutos.
Las violetas son tiernas, así que se harán rápido: comprueba con un tenedor que la base de la alcachofa esté blanda.
6. El toque final: Al final de la cocción, quita la tapa, sube el fuego para secar el posible líquido restante y añade una lluvia generosa de perejil fresco picado.
Conservación, consejos y variantes para las Alcachofas Salteadas en sartén
Estas alcachofas son deliciosas incluso tibias o frías al día siguiente. Si quieres hacerlas un plato único «a lo bueno», en los últimos minutos de cocción puedes romper encima dos huevos y dejarlos cuajar: ¡una combinación campestre imbatible!

Dado que las violetas son pequeñas, el secreto para que no se deshagan es no añadir demasiada agua: la cocción «salteada» debe hacerse principalmente con el calor de la sartén y el vapor de la tapa.
♻️ No se tira nada: cómo reutilizar los restos
La alcachofa tiene mucho desperdicio, ¿pero sabías que las hojas externas son riquísimas en propiedades? Caldo depurativo o infusión: Hierve las hojas externas (bien lavadas) en agua durante unos 20-30 minutos. Filtra el líquido y tendrás un caldo perfecto como base para un risotto o para beber como infusión depurativa y digestiva (atención: es muy amarga, puedes corregirla con un poco de limón o jengibre!).
Los Tallos: ¡No los deseches nunca! Una vez bien pelados con un pelador, el corazón del tallo es muy tierno. Córtalo en rodajas y cocínalo junto a los corazones de alcachofa.
💡 Los secretos para un resultado perfecto
El agua acidulada: No te saltes el paso del limón (o una cucharada de harina en el agua). Las alcachofas se ennegrecen en pocos segundos al contacto con el aire.
Corte uniforme: Trata de cortar las alcachofas en cuñas del mismo tamaño, así se cocinarán de manera homogénea sin que unas queden duras y otras demasiado blandas.
La Tapa: Durante los primeros 10 minutos usa la tapa: el vapor creado por la humedad interna de las alcachofas las hará muy tiernas sin necesidad de añadir demasiada agua, que diluiría el sabor.
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FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo usar alcachofas congeladas?
¡Sí, puedes! No es necesario descongelarlas, ponlas directamente en la sartén con el aceite y el ajo. Los tiempos de cocción podrían alargarse unos minutos.
¿Qué variedad elegir?
Las Violetas: son ideales si buscas rapidez y ternura.
Las Mammole: son perfectas si te gustan los corazones carnosos y grandes.
Los Espinosos: tienen un sabor más intenso, casi de almendra, pero requieren más atención en la limpieza.¿Cómo saber si la alcachofa está fresca?
Al momento de la compra, aprieta la alcachofa con una mano: debe estar firme y compacta. Si las hojas se doblan o están «flojas», no está fresca.
¿Puedo prepararlas con antelación?
Absolutamente sí. Además, recalentadas al día siguiente son aún más sabrosas porque han tenido tiempo de absorber bien los aromas de ajo y perejil.

