Hay objetos en mi cocina que para mí valen más que cualquier robot de última generación: son los calderos de aluminio, un poco abollados y marcados por el tiempo. Son los calderos de mi abuela.
Cada vez que cojo ese cucharón, sigo oyendo el ruido del ajo chisporroteando y veo las manos de la abuela Rina que, con una paciencia infinita, rallaba la pasta o limpiaba las verduras. Durante años guardé esos gestos en mi memoria, pero hoy he decidido que ha llegado el momento de compartirlos con vosotros.
Nace así «Una romana en la cocina», una nueva sección dedicada por completo a los Secretos de la abuela.
Ahora os cuento qué encontraréis aquí
No serán solo recetas, sino trozos de la historia de mi Roma. Esa cocina «pobre» pero riquísima en ingenio, donde si faltaba un ingrediente se usaba otro y el sabor siempre era extraordinario, y donde la sopa del día siguiente siempre era la más buena.
Y además encontraréis..
Los platos «de rey»: Lasañas, cannelloni y raviolis hechos como es debido.
Las sopas olvidadas: Desde la pasta con brócoli hasta la pasta con lentejas con la pasta rallada a mano.
El secreto de la abuela: En cada post encontraréis un recuadro especial con ese truco transmitido de boca en boca que no aparece en ningún libro de cocina
Quiero llevaros conmigo frente a ese fuego lento, donde el tiempo parece detenerse y el sabor se convierte en un abrazo. ¿Estáis listos para descubrir qué hierve en el caldero?
Empezamos ya con la primera receta …¿tenéis curiosidad?
Pasta y lentejas a la romana, la receta de la abuela
Sopa de brócoli romanesco sin arzilla como la hacía la abuela Rina
- Cocina: italiana

