Focaccia rellena con Jamón y Queso

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Focaccia rellena con Jamón y Queso, un clásico que gusta siempre a todos. Crujiente por fuera y con un corazón fundido, es la solución ideal no solo como cena rápida, sino también para enriquecer un aperitivo con amigos o para hacer especial un domingo en familia.

Esta focaccia es la elección ideal para quien busca una idea deliciosa sin pasar horas en la cocina. Como mencioné, es excelente no solo para la cena, sino que también es perfecta para una merienda saludable o para llevar en la bolsa para un almuerzo rápido en la oficina o en el colegio.

Además de ser muy versátil, esta receta se puede preparar con antelación. Si deseas servirla para el almuerzo, por ejemplo, puedes optar por una fermentación lenta. Prepara la masa la noche anterior, usando la mitad de la cantidad de levadura, y colócala en el frigorífico; al día siguiente estará lista para ser extendida y horneada.

Pruébala siguiendo todos mis consejos: estoy segura de que también te gustará.

Pequeña confesión fuera de tema: ¡fotografiar esta focaccia fue un verdadero desafío! Mis familiares no me daban tiempo de encuadrarla antes de que una rebanada ya hubiera desaparecido. De hecho, si prestas atención a las fotos, notarás que la focaccia se reducía misteriosamente disparo tras disparo… ¡la prueba definitiva de lo irresistible que es!

Veamos juntos cómo realizar la receta de la Focaccia rellena con Jamón y Queso. ¡Prepara los ingredientes que comenzamos!

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Gabriella

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Focaccia rellena con Jamón y Queso
  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 2 Horas 15 Minutos
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 4 Personas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

Para una bandeja de 28 cm de diámetro

  • 300 g harina
  • 3 g levadura seca (o 6g de levadura fresca)
  • 180 g agua (a temperatura ambiente – no fría)
  • 20 g aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita sal (aproximadamente 7 g)
  • 150 g jamón cocido
  • 2 mozzarellas (o 200g de mozzarella para pizza)

Herramientas

  • 1 Batidora
  • 1 Mesa de trabajo
  • 1 Rodillo
  • 1 Bandeja

Pasos

  • Primero, vierte la harina y la levadura en el bol del robot de cocina y comienza a trabajar la mezcla a baja velocidad. Este paso sirve para oxigenar la harina y distribuir uniformemente la levadura, asegurando una fermentación homogénea y sin grumos.

  • Si usas la levadura fresca, recuerda desmenuzarla muy bien con los dedos dentro de la harina.

  • A continuación, vierte el agua poco a poco, manteniendo la batidora a velocidad constante. Continúa trabajando la masa, hasta que esté suave y empiece a despegarse de las paredes del bol.

  • Es fundamental no añadir toda el agua de golpe: vertiéndola lentamente darás tiempo a las proteínas de la harina para absorber correctamente los líquidos, comenzando así la formación de la malla de gluten.

  • Una vez que el agua haya sido completamente absorbida, añade el aceite de oliva virgen extra en varias veces. Vierte un poco, deja que la masa lo incorpore completamente y solo entonces procede con la siguiente dosis.

  • Solo en este punto, añade la sal. Continúa amasando, hasta que la masa esté brillante, elástica y perfectamente amasada, es decir, completamente separada de las paredes del bol y envuelta alrededor del gancho.

  • Transfiere la masa a un bol untado, cúbrelo con papel film y deja que doble su tamaño en un lugar tibio, como el horno con la luz encendida, durante aproximadamente 1 hora y media / 2 horas.

  • Divide la masa en dos partes: una ligeramente más grande (aprox. 300g para la base) y una más pequeña (aprox. 200g para la cobertura). Déjalas reposar durante aproximadamente 15 minutos sobre la mesa de trabajo.

  • Extiende el trozo de masa más grande sobre la mesa ligeramente enharinada y colócalo dentro de una bandeja (bien untada con aceite), moldeándola de manera que se suba ligeramente por las paredes laterales.

  • Pequeño truco: si la masa es muy elástica y tiende a «encogerse» mientras la extiendes, déjala reposar 5 minutos en la bandeja y luego retómala. El gluten se relajará y la extensión será mucho más sencilla.

  • En este punto, distribuye las rebanadas de jamón cocido de manera uniforme sobre la base, luego añade la mozzarella previamente cortada y bien escurrida, teniendo cuidado de dejar un centímetro libre del borde.

  • Extiende la segunda parte de la masa muy fina y colócala sobre el relleno. Sella las dos capas presionando con decisión a lo largo de los bordes, luego dobla hacia el interior para formar un cordón uniforme.

  • Con los dientes de un tenedor, pincha la superficie: esto permitirá que el vapor salga durante la cocción, evitando que la focaccia se hinche. Finalmente, pincela con una emulsión de agua y aceite y completa con una pizca de sal.

  • Coloca la bandeja en el horno estático ya caliente a 220°C y deja cocinar durante aproximadamente 18-22 minutos.

    Truco para obtener una base crujiente: durante los primeros 8-10 minutos coloca la bandeja directamente en el fondo del horno, luego colócala a media altura para terminar el dorado.

  • La focaccia estará lista cuando la superficie esté uniformemente dorada y los bordes aparezcan crujientes y ligeramente despegados de las paredes de la bandeja. Pásala con una pincelada de aceite de oliva virgen extra.

    Focaccia rellena con Jamón y Queso
  • Saca del horno y deja reposar la focaccia durante un par de minutos antes de cortarla: esto permitirá que el queso se asiente, haciendo que la rebanada sea perfecta y fundida al punto justo.

  • Aquí tienes la Focaccia rellena con Jamón y Queso lista. ¡Buen provecho!

    Focaccia rellena con Jamón y Queso
  • Hasta la próxima receta

    Focaccia rellena con Jamón y Queso
  • Focaccia rellena con Jamón y Queso

Conservación

Puedes conservar la Focaccia rellena con Jamón y Queso en el frigorífico dentro de un recipiente hermético por un máximo de 2 días.

Cómo recalentarla: para devolverle el crujiente a la base, evita el microondas (que la volvería blanda). En su lugar, pásala al horno caliente a 180°C durante 5-7 minutos o utiliza una sartén antiadherente bien caliente con tapa durante un par de minutos: ¡volverá como recién horneada!

En el congelador: también puedes congelarla ya cortada en rebanadas, envuelta en film o papel para hornear. Cuando la necesites, pásala directamente al horno sin descongelarla.

Consejos y Sugerencias

Temperatura del agua: en invierno utilízala ligeramente tibia (aproximadamente 24-26°C), mientras que en verano puedes usarla fría del grifo para no calentar demasiado la masa con el movimiento del gancho.

Sal: recuerda añadir la sal solo al final, cuando el agua esté casi completamente absorbida, para evitar que entre en contacto directo con la levadura y frene su acción.

Mozzarella: el secreto para no tener un efecto acuoso dentro de la focaccia es usar mozzarella para pizza (la que viene en bloque) o, si prefieres la fresca, cortarla en rodajas al menos una hora antes y dejarla escurrir en un colador en el frigorífico.

El orden: poner el jamón debajo y el queso arriba ayuda a proteger la masa de la base: el jamón actúa como barrera y el queso, al fundirse, se mezclará con la capa superior de masa, haciéndola deliciosamente sabrosa.

Variantes

Lo bueno de esta focaccia es su versatilidad: ¡una vez que domines la masa, puedes divertirte cambiando el relleno según la temporada o los gustos!

Vegetariana: sustituye el jamón con calabacines a la parrilla o tomates secos. Para el queso, opta por una provola ahumada o feta desmenuzada para un sabor más decidido.

Intensa: para un sabor más rústico, utiliza speck en lugar de jamón cocido y reemplaza la mozzarella con taleggio o gorgonzola. Añade un puñado de nueces picadas para un toque crujiente.

Mediterránea: rellena con atún en aceite bien escurrido, cebolla roja de Tropea cortada finamente y un puñado de aceitunas taggiasche.

Integral: puedes sustituir el 30% de la harina 0 con harina integral. En este caso, recuerda añadir un chorrito de agua extra (aproximadamente 20-30 ml), ya que las harinas integrales absorben más líquidos.

El Rincón del Reciclaje: cero desperdicios en la cocina

¡Esta receta es la reina del «vacía-nevera»! Si te han sobrado pequeños trozos de embutidos o quesos, no dudes en usarlos:

– Embutidos variados: ¡no solo jamón! Cubitos de mortadela, restos de salami o panceta pueden mezclarse entre sí para un relleno aún más sabroso y original.

– Quesos «olvidados» 😉: ese trozo de provolone que se ha endurecido o el último pedazo de scamorza son perfectos si se rallan o cortan en pequeños trozos. Al fundirse juntos, crearán un corazón cremoso y sorprendente.

– La masa sobrante: si te das cuenta de que has preparado demasiada masa, ¡no la tires! Forma pequeñas bolitas, aplánalas ligeramente y cocínalas en una sartén con un poco de aceite: tendrás deliciosas focaccine para aperitivo listas en pocos minutos.

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FAQ (Preguntas y Respuestas)

  • ¿Puedo usar una harina diferente a la «0»?

    Sí, la harina tipo 1 es una excelente alternativa para un sabor más rústico. Si en cambio quieres usar la Manitoba, obtendrás una focaccia mucho más alta y esponjosa, pero los tiempos de fermentación podrían alargarse ligeramente.

  • ¿Qué hacer si la masa no fermenta?

    Verifica que la levadura no haya caducado y que el agua no haya estado demasiado caliente (por encima de los 35-40°C el calor mata la levadura). Si la casa está fría, mueve el bol al horno con la luz encendida para crear un microclima constante.

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maniinfrolla

Crear postres, mi pasión 👩‍🍳 Una entusiasta de la cocina, sin pretensiones. No soy pastelera ni cocinera, pero mi cocina siempre está llena de experimentos dulces y salados.

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