Focaccia de calabaza

La focaccia de calabaza es un pan sencillo de preparar, alegre para llevar a la mesa.

El color de su masa aporta alegría y convivialidad y será apreciada por adultos y niños.

¿Os animáis a prepararla conmigo?

Si os gustan las focaccias, aquí os dejo algunas otras ideas de recetas justo a continuación:

  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 3 Horas
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 8 Personas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Otoño, Invierno

Ingredientes

Veamos los ingredientes que necesitamos para realizar esta receta

  • 500 g harina tipo 2 (También podéis usar la 0, o la 1)
  • 200 g agua
  • 1 cucharadita aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita azúcar
  • 10 g levadura fresca
  • 1 cucharadita sal fina
  • 250 g calabaza

Instrumentos

Un recipiente donde amasar, un tenedor y una bandeja para el horno.

Pasos

PREPARAMOS LA MASA

  • Lo primero es cocinar la calabaza.

    Después de quitarle la piel y cortarla en trozos, podéis cocinarla en un recipiente (cubierta con film apto) en el microondas, durante unos 7/8 minutos a máxima potencia, o en una bandeja en el horno, 180 grados con ventilador durante al menos 20 minutos.

    Estará lista cuando esté bien blanda para poder aplastarla con un tenedor.

    Recuperamos la pulpa, la ponemos en un bol y la aplastamos. Incorporamos también la harina. Dejamos a un lado y preparamos los líquidos.

    En un recipiente donde habremos puesto el agua, disolvemos la levadura fresca, junto con el azúcar y el aceite. Una vez bien mezclados los líquidos, los unimos al compuesto de calabaza y harina que habíamos dejado a un lado. Por último añadimos la sal. Mezclamos todos los ingredientes con el tenedor y luego con las manos, hasta obtener una masa compacta.

    La dejamos reposar durante dos horas cubierta. Pasado el tiempo de reposo, retomamos la masa y la extendemos en una bandeja previamente untada con aceite en la base. Le damos la clásica forma de focaccia, con muchos agujeritos en la superficie.

  • Pasado el tiempo de reposo, retomamos la masa y la extendemos en una bandeja previamente untada con aceite en la base. Le damos la clásica forma, con muchos agujeritos en la superficie.

    Dejamos que leve en la bandeja durante otra hora. Veréis que se levantará y quedará bien esponjosa. En un recipiente, preparad la emulsión para distribuir por encima. Medio vaso de agua, 20 g de aceite y media cucharadita de sal. Mezcladlos bien entre ellos.

    La cantidad de aceite y sal puede aumentar según vuestro gusto. Si preferís más sabor y una focaccia un poco más aceitosa, añadid unos gramos más de estos dos últimos ingredientes.

    Pintad la focaccia con la emulsión y metedla en el horno.

    Debe cocerse en horno estático a 180/190 grados durante unos 22 minutos. Pasado el tiempo, para un color más dorado en la superficie, podéis añadir dos o tres minutos más solo con la función grill. Haced siempre la prueba del palillo antes de sacarla.

    Sólo me queda desearos buen provecho.

Conservación

Se conserva dentro de una bolsa de papel, como las de pan, durante dos días.

Si sobra, también podéis congelarla y, cuando sea necesario, descongelarla y calentarla en el horno.

FAQ (Preguntas y Respuestas)

  • ¿Volveréis a hacer la focaccia de calabaza?

    Espero que os guste mucho y acompañe vuestros platos.
    Si os apetece, podéis seguir mis aventuras en la cocina también en mi página de ➡️INSTAGRAM

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bricciola

Hola, soy Simona y mi página se llama BriCciola en la cocina, porque la he dedicado a mamá y papá, que desde pequeña me llamaban así. No soy chef y en la vida siempre me he dedicado a otras cosas, pero la cocina, junto con la danza, siempre ha sido una de mis grandes pasiones. La mayor inspiración, sin embargo, la he recibido de los platos que preparaban antes la abuela y hoy la mamá. Aquí en mi blog de cocina te acompaño desde el aperitivo hasta el postre, con recetas pensadas para un estilo de vida sano y consciente. Platos equilibrados, ingredientes escogidos con cuidado y mucho sabor, porque comer bien nunca significa renunciar al placer. Adoro comer, pero también me gusta cuidar de mi salud, de la de mi familia y, un poco, también de todos aquellos que recrearán mis recetas. Por eso, la cotidianidad debe estar llena de sabor, pero siempre con un ojo atento a comer de manera saludable. Gracias, os espero.

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