Focaccia alta y esponjosa con poca levadura

La focaccia alta y esponjosa con poca levadura es un producto de panadería sencillo de preparar en casa, perfecto para disfrutar tanto en su versión clásica como rellena. Gracias a la poca cantidad de levadura y a las horas de reposo de la masa, obtendréis una focaccia esponjosa, alta y bien alveolada.

Esta focaccia alta y esponjosa hecha en casa es ideal también para servir en lugar del pan o para cortar y rellenar con embutidos, quesos o verduras. Una receta fácil que, una vez probada, repetiréis una y otra vez.

Gracias a la larga fermentación y a la poca cantidad de levadura, esta focaccia alta y esponjosa resulta ligera, suave y muy digestiva.

Si os gustan los panificados caseros os recomiendo probar también estas recetas:

  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 7 Horas
  • Tiempo de preparación: 20 Minutos
  • Porciones: 8
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

Veamos los ingredientes para preparar esta focaccia alta y esponjosa, muy sencilla

  • agua (400g ligeramente tibia)
  • levadura fresca (5g)
  • aceite de oliva virgen extra (50g +20g para rociar en la superficie)
  • 2 cucharaditas azúcar
  • harina (600g harina)
  • sal fina (10g)

Herramientas

La focaccia alta y esponjosa la preparé con la amasadora, pero si no la tenéis, podéis hacer la masa tranquilamente a mano.

Me encanta amasar, pero cuando voy con prisa recurro a la amasadora.

Os dejo a continuación la lista de herramientas que utilicé para realizar la receta.
Para algunas de ellas también encontraréis el icono de Amazon clicable, así podréis comprarlas directamente desde aquí si os interesa.

  • 1 Amasadora
  • 1 Bandeja redonda 28 cm
  • 1 Cucharilla

Pasos

  • Como os decía en la introducción, esta vez he usado la amasadora, pero el procedimiento no cambia si decidís amasar a mano.
    Verted el agua tibia en un recipiente y disolved en ella la levadura, el azúcar y el aceite.

    A continuación empezad a añadir la harina poco a poco y, cuando hayáis incorporado aproximadamente 500 gramos, añadid el sal, que siempre debe añadirse hacia el final del amasado.

    Así la sal no interferirá con la levadura y con el azúcar, que ya están empezando a activar la fermentación de la masa.

    Una vez terminada la harina, la masa de la focaccia quedará bastante hidratada. Si la trabajáis a mano, no os preocupéis si tiende a pegarse ligeramente a los dedos: es normal para conseguir una focaccia alta y esponjosa.

    Espolvoread un poco de harina en las manos y, si no habéis usado el bol de la amasadora o un recipiente sino que habéis trabajado la masa sobre la tabla de madera, trasladadla a un bowl para dejarla reposar al menos 6 horas, cubriendo el recipiente con film transparente.

  • Tras el tiempo de fermentación, la masa habrá duplicado su volumen y estará llena de pequeñas burbujitas.

  • Untad ligeramente las manos y sacad la masa del recipiente para trasladarla a la bandeja, que habréis engrasado bien con antelación.

    Una vez estirada la masa, hundid los dedos en la masa para recrear los clásicos huecos de la focaccia y rociad la superficie con la emulsión preparada con 20 g de aceite de oliva virgen extra, dos dedos de agua y una pizca de sal.

    Yo utilizo sal fina y en pequeña cantidad. Según la receta tradicional se usaría sal gruesa, pero aunque soy genovesa y me encanta la focaccia, no me gusta notar los granos de sal en la superficie.

    Dejad reposar la focaccia todavía unos 60 minutos en la bandeja antes de hornearla. Mi bandeja mide 35 cm de diámetro: os doy esta información porque, si utilizáis una bandeja más pequeña, la focaccia quedará aún más alta y los tiempos de cocción podrían alargarse ligeramente.

  • Tras el último tiempo de reposo, proceded con la cocción y hornead la focaccia.

    Cocinad en horno estático a 180°C durante unos 40–45 minutos. Antes de apagar el horno, haced la prueba del palillo: introducidlo en el centro de la focaccia para comprobar que el interior está perfectamente cocido.

    Sacadla del horno y dejad templar unos minutos, luego disfrutad de esta focaccia alta y esponjosa con una suavidad increíble.

Cómo conservar la focaccia alta y esponjosa y consejos para mantenerla esponjosa

La focaccia alta y esponjosa se conserva perfectamente durante unos dos días si la guardáis en una bolsa de papel para pan o envuelta en un paño limpio. De este modo mantiene su fragancia y no se humedece.

Si queréis devolverle la fragancia de recién hecha, basta con calentarla unos minutos en el horno a 180°: la corteza volverá a quedar ligeramente crujiente y el interior seguirá siendo esponjoso.

Si queréis devolverle la fragancia de recién hecha, basta con calentarla unos minutos en el horno a 180°: la corteza volverá a quedar ligeramente crujiente y el interior seguirá siendo esponjoso.

FAQ (Preguntas y Respuestas)

  • ¿Por qué la focaccia queda alta y esponjosa incluso con poca levadura?

    La focaccia puede quedar alta y esponjosa usando poca levadura si se respetan los tiempos de fermentación.
    Una masa con una larga fermentación, de 7 a 9 horas, permite que el gluten se desarrolle bien y que se cree una estructura rica en alvéolos.

    De este modo la focaccia resulta ligera, bien alveolada y muy digestiva, pese a utilizar una cantidad reducida de levadura.

    Cómo se llama la focaccia en Génova y cómo se come de verdad
    La focaccia genovesa (o como la llamamos los ligures FUGASSA) es una especialidad típica de la cocina ligur, de aproximadamente un centímetro de grosor, de color dorado y con alvéolos bien marcados; se distingue porque antes de la última fermentación se pincela con una emulsión compuesta por aceite de oliva virgen extra, agua y sal gruesa. Yo siempre pongo sal fina.

    Se puede consumir ya en el desayuno, como «rompeayuno» por la mañana o como aperitivo-entrante-apericena.

    Tradicionalmente se acompaña con un pequeño vaso de vino blanco (o gianchetto (pronunciado ‘a la ligur’)).

    En Liguria es además costumbre, más o menos frecuente, mojar la focaccia en el cappuccino o en la leche como desayuno. No os escandalicéis, está deliciosa 😉

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bricciola

Hola, soy Simona y mi página se llama BriCciola en la cocina, porque la he dedicado a mamá y papá, que desde pequeña me llamaban así. No soy chef y en la vida siempre me he dedicado a otras cosas, pero la cocina, junto con la danza, siempre ha sido una de mis grandes pasiones. La mayor inspiración, sin embargo, la he recibido de los platos que preparaban antes la abuela y hoy la mamá. Aquí en mi blog de cocina te acompaño desde el aperitivo hasta el postre, con recetas pensadas para un estilo de vida sano y consciente. Platos equilibrados, ingredientes escogidos con cuidado y mucho sabor, porque comer bien nunca significa renunciar al placer. Adoro comer, pero también me gusta cuidar de mi salud, de la de mi familia y, un poco, también de todos aquellos que recrearán mis recetas. Por eso, la cotidianidad debe estar llena de sabor, pero siempre con un ojo atento a comer de manera saludable. Gracias, os espero.

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