Una Explosión de Colores y Sabores: La Ensalada de Remolacha con Rúcula y Parmesano,
¡Si estáis buscando un acompañamiento que sea a la vez ligero, nutritivo e increíblemente sabroso, estáis en el lugar correcto!
Esta ensalada de remolachas es el equilibrio perfecto entre contrastes: la dulzura terrosa de la remolacha combina divinamente con el carácter decidido de la rúcula y la salinidad de las lascas de parmesano.
El verdadero secreto, sin embargo, está en el aderezo: una emulsión de mostaza y miel que envuelve cada ingrediente haciendo que el plato sea gourmet en pocos minutos.
La belleza de esta receta es su versatilidad. Para una versión súper rápida, podéis utilizar las remolachas precocidas, pero si tenéis un poco más de tiempo, os recomiendo probar las remolachas frescas: basta con hervirlas o asarlas en el horno hasta que estén tiernas para obtener un sabor aún más intenso.
¡Y no os detengáis aquí! Podéis enriquecer la ensalada con otras verduras de temporada, como unas zanahorias cortadas en juliana, para añadir una nota crujiente y aún más color. Es el plato ideal para quienes quieren cuidarse sin renunciar al sabor.
Vamos, como siempre, justo debajo de la foto a descubrir cómo se prepara esta Ensalada con remolachas, rúcula y parmesano, pero antes mirad aquí abajo las otras recetas deliciosas con remolachas!
¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 4Personas
- Métodos de Cocción: Hornillo
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Otoño, Invierno y Primavera, Todas las estaciones
Ingredientes para la Ensalada de Remolacha con rúcula y parmesano
- 500 g remolachas rojas, cocidas, hervidas (o precocidas envasadas)
- 100 g rúcula
- 60 g lascas de Parmesano
- 2 cucharadas semillas de sésamo
- 2 zanahorias (medianas cortadas en juliana)
- 4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharaditas mostaza
- 4 cucharaditas sal
- 2 cucharaditas miel (milflores o acacia)
- c.s. pimienta negra (molida)
Pasos
1. Preparad las bases: Si usáis las remolachas frescas, lavarlas y cocerlas en agua hirviendo con sal (unos 30-40 minutos) o en el horno. Una vez frías, peladlas y cortadlas en rodajas finas.
Si usáis las precocidas, escurridlas bien del líquido conservante y cortadlas a la forma que prefiráis.
2. El toque crujiente: En una sartén antiadherente, tostad ligeramente las semillas de sésamo durante un par de minutos hasta que liberen su aroma. Tened cuidado de no quemarlas.
3. Componed el plato: En una ensaladera grande, cread una cama de rúcula después de lavarla y secarla.
Añadid las remolachas y, si lo deseáis, las zanahorias peladas y cortadas en juliana. Repartid encima las lascas de parmesano.
4. Emulsionad el aderezo: En un bol pequeño, combinad el aceite, la mostaza, la miel, la sal y la pimienta.
Mezclad enérgicamente con un tenedor o una pequeña batidora hasta obtener una salsita homogénea y cremosa.
5. Condimentad y servid: Verted el aderezo sobre la ensalada justo antes de llevar a la mesa. Completad con una generosa lluvia de semillas de sésamo tostadas.
El consejo extra: Si queréis un efecto visual aún más elegante, colocad los ingredientes en capas en un plato llano en lugar de mezclarlos de inmediato en la ensaladera.
Conservación, consejos y variaciones para la Ensalada de remolacha con rúcula y parmesano
En el frigorífico: Si aún no la habéis condimentado, podéis conservar las remolachas cortadas y la rúcula (bien seca) en recipientes separados durante 2-3 días.
En el frigorífico: Si aún no la habéis condimentado, podéis conservar las remolachas cortadas y la rúcula (bien seca) en recipientes separados durante 2-3 días.
Ya condimentada: Una vez añadido el aderezo y el parmesano, la ensalada debe consumirse en pocas horas. La rúcula tiende a marchitarse rápidamente al contacto con la mostaza y la sal, y las remolachas podrían «manchar» demasiado el queso.
Ya condimentada: Una vez añadido el aderezo y el parmesano, la ensalada debe consumirse en pocas horas. La rúcula tiende a marchitarse rápidamente al contacto con la mostaza y la sal, y las remolachas podrían «manchar» demasiado el queso.
El aderezo: Podéis preparar el aderezo con anticipación y conservarlo en un frasco de vidrio en la nevera durante 4-5 días. Recordad agitarlo bien antes de usarlo para reemulsionar la miel y el aceite.

Variantes deliciosas para cada ocasión
¿Queréis experimentar? Aquí os mostramos cómo podéis transformar esta ensalada partiendo de la misma base:
Nota Crujiente (Frutos Secos): Si no os gusta el sésamo, reemplazadlo con nueces picadas o almendras en láminas tostadas. Se combinan perfectamente con la dulzura de la remolacha.
Versión «Fresca»: Agregad rodajas de manzana verde (Granny Smith). Su acidez limpia el paladar y crea un contraste fantástico con el aderezo de miel.
Cambio de Queso: Si queréis un sabor más intenso, sustituir el parmesano con queso de cabra fresco o feta griega desmenuzada. ¡El contraste entre el blanco del queso y el púrpura de la remolacha es también hermoso a la vista!
Variante Vegana: Para una versión 100% vegetal, omitir el parmesano y añadir cubos de aguacate maduro, que aportarán la parte grasa y cremosa al plato.
El toque exótico: Añadid una pizca de comino o jengibre fresco rallado en el aderezo para un aroma más especiado y oriental.
Ensalada de Remolacha con rúcula y parmesano-Otras recetas
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FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo preparar esta ensalada con antelación para un buffet?
¡Sí, pero con un pequeño truco! Os aconsejo cortar las remolachas y preparar el aderezo con antelación. Sin embargo, componed el plato y añadid la rúcula, el parmesano y el condimento solo en el último momento. De esta manera, la rúcula se mantendrá crujiente y el queso no se teñirá de rojo.
No me gusta la mostaza, ¿con qué puedo sustituirla en el aderezo?
¡Ningún problema! Podéis sustituir la mostaza con una cucharada de zumo de limón o de vinagre de manzana. Obtendréis un aderezo más fluido y menos picante, pero igualmente equilibrado gracias a la presencia de la miel.
Las remolachas manchan mucho las manos, ¿qué puedo hacer?
Las remolachas tienen un pigmento natural muy fuerte. El secreto es manipularlas bajo el agua corriente o usar unos simples guantes de látex o de nitrilo durante el corte. Si os mancháis la piel, un poco de zumo de limón ayudará a eliminar el color.
¿Puedo usar miel de castaño?
La miel de castaño tiene un regusto amargo muy fuerte. Para esta receta son más indicadas la miel de acacia, de milflores o de cítricos, que son más dulces y no tapan el sabor delicado de las remolachas.
¿Cómo sé si las remolachas frescas están cocidas?
Igual que con las patatas: pinchadlas con un palillo o un tenedor. Si entra y sale sin resistencia hasta el corazón de la remolacha, entonces están listas. Recordad cocerlas con la piel para mantener intacto el color y los nutrientes, y pelarlas solo después de la cocción.

