Los bollitos de leche de Martina y un año de blog

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Hoy no solo os hablaré de una receta histórica para hacer unos excelentes bollitos de leche.
También os contaré por qué unos simples bollitos de leche son la receta perfecta para celebrar un año de blog.

Exactamente hace un año, el 23 de febrero, publiqué mi primera receta. A decir verdad, la apertura oficial del blog fue una semana antes, una semana en la que no sabía qué hacer, no sabía cómo gestionar un blog, no sabía cómo publicar una receta y, sobre todo, no sabía cómo fotografiar un plato. Todavía tengo un montón de cosas que aprender, especialmente… creo que debo aprender a fotografiar bollitos!! 😀
A pesar de todo… mirando mi primera foto… pues, me permito un pequeño momento de satisfacción. 🙂

Me encanta tener este blog. Me encanta escribir recetas. Me encanta escribir las muchas cosas que escribo antes, durante y después de las recetas. Y afortunadamente a muchos de vosotros también os gusta. 🙂

Me gusta cocinar y, sobre todo, experimentar. Me gusta inventar recetas y probar las recetas de otros, me gusta revisar las recetas probadas en restaurantes o comidas en casa de amigos, las de mi madre, de los libros, de las revistas, de otros blogs.

Y es por «culpa» de otro blog y de la blogger que lo escribe, así como de su receta de bollitos de leche, que llegué a abrir este mi blog. 🙂

Aquí está la historia. No, no os la voy a ahorrar.
Os he hablado varias veces de mis colecciones de recetas.
Ya sabéis, creo, que tengo un par de cuadernos escritos a mano de hace décadas, que tengo un archivador con recetas escritas en ordenador y luego impresas, mi primer intento tecnológico, y que ahora, desde hace un par de años, tengo todas las recetas memorizadas y divididas en archivos.
Antes de eso, es decir, antes de dividir las recetas en archivos separados por temas (es decir, uno para los primeros, uno para los segundos, uno para los risottos, uno para las focaccias, uno para las recetas vegetarianas, uno para los postres horneados, uno para… imaginaos todos los demás temas), tenía un archivo único, creado en un día preciso que después os diré, donde insertaba en orden cronológico todas las recetas encontradas en la red: cuando encontraba una receta que me interesaba, la copiaba y la pegaba al final de la última, dulce o salada que fuera. En resumen, se trataba de una especie de miscelánea de recetas, todas tomadas de la red, algunas con fotos incluidas.

En el momento de la creación de esta miscelánea, había guardado el archivo con el nombre de la primerísima receta insertada: sabéis cómo sucede con Word, ¿verdad? Cuando se quiere guardar un nuevo archivo, si no se le asigna un nombre decidido por nosotros, el programa inserta automáticamente las primeras palabras presentes en el documento y si no se cambia el nombre voluntariamente, el archivo toma ese título.
Aquí. Había hecho así, y el documento, es decir, mi miscelánea de recetas había tomado el título de «Bollitos de leche y miel», la primerísima receta guardada en ese archivo.
La receta de esos bollitos de leche y miel fue tomada de un blog de cocina de una chica de Fano que me inspiraba simpatía. En aquella época, además de cocinar, pintaba, y tenía también un blog de pintura y el hecho de que tuviera dos blogs simultáneamente me fascinaba. Yo ya en aquellos tiempos acariciaba la idea de abrir mi propio blog, pero me llevó casi siete años encontrar el coraje para hacerlo.
Y este coraje comenzó a tomar forma de repente hace un año, por culpa de una receta con garbanzos. ¡No os riáis! ¡Es verdad!
Estaba buscando recetas con garbanzos, y así fue como me topé, tras años de olvido, con el blog que estoy a punto de mencionar.
Lo sé, alguien sin duda ya lo habrá reconocido, se trata del blog En la cocina de Martina. Ese día de hace un año, encontrar de nuevo el blog de Martina fue esclarecedor, despertó en mí viejos pensamientos archivados… y de improviso la contacté. La respuesta de Martina, amigable y alentadora, me animó, y poco después abrí mi blog, que estáis leyendo.

Ese documento, ese archivo de recetas titulado Bollitos de leche y miel del que os acabo de hablar, y que todavía conservo en mis backups, tiene una fecha de creación que revisé hace unos días y que cuando la vi me hizo sonreír: 8 de julio de 2007. ¡Prehistoria!
Aquí, la receta original de Martina es esta, aunque ahora el título ya no es «bollitos».

Mis bollitos de leche, en cambio, os los cuento ahora.

Son perfectos para el desayuno rellenos de crema de avellanas o mermelada. Se pueden enriquecer con gotas de chocolate o pasas, o con nueces, semillas de sésamo, de amapola o lo que se prefiera porque son excelentes tanto en versión dulce como salada (aunque sin sal 😉). A veces los hago en versión mini, perfectos para los aperitivos. Otras veces, de hecho a menudo, los uso como pan para hamburguesas.

En resumen, son bollitos de leche adecuados para todas las ocasiones.

〰 〰 〰

bollitos de leche
  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de reposo: 3 Horas
  • Tiempo de preparación: 15 Minutos
  • Porciones: 15Piezas
  • Métodos de Cocción: Horno
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todas las estaciones

Ingredientes

  • 500 g harina 0
  • 250 g leche (hasta 270 g, ajusta según la absorción de la harina utilizada)
  • 2 cucharaditas miel (colmadas)
  • 2 cucharadas aceite de semillas (de maíz o girasol)
  • Medio cubito levadura de cerveza fresca

Herramientas

  • Bol
  • Bandeja para horno
  • Cortador de pasta
  • Papel para hornear

Pasos

  • Disolver la levadura y la miel en la leche tibia.

    Disponer la harina en forma de volcán en un bol grande. Agregar la leche (en la que se han disuelto la levadura y la miel) y el aceite.

    Mezclar con una cuchara, luego amasar con las manos y trabajar enérgicamente como se hace normalmente para la masa de pan.

    Dejar leudar hasta que duplique su volumen (de 2 a 3 horas).

    Extender la masa con el rodillo dejándola bastante gruesa y cortar formas redondas usando un vaso o un cortador de pasta. De esta manera se obtienen bollitos similares en forma a los de pan para hamburguesas.
    De lo contrario, se pueden formar con las manos simples panecillos.

    Sea cual sea la forma de tus bollitos de leche, colócalos en la bandeja cubierta con papel para hornear, humedece la superficie con un poco de leche y déjalos leudar nuevamente durante 20-30 minutos dentro del horno.

    Cocinar durante unos 15 minutos a 200°C.

    bollitos de leche
  • ¡Hola Martina! 🙂
    Gracias.
    Gracias a quien me ha ayudado al principio y sigue haciéndolo ahora, porque aún tengo mucho que aprender.
    Gracias a quien haya pasado por aquí aunque sea solo una vez.
    Gracias a todos aquellos que han decidido volver.
    Gracias a quien me ha contactado y gracias a quien ha permanecido en silencio.
    Gracias a las bloggers con quienes he hecho amistades virtuales y que espero algún día conocer en persona.
    Gracias a mi marido.
    Gracias a mis hijos.
    Gracias a todos de corazón.
    😀

Consejos sin sal

Sin sal Ahora, aunque esta es una receta especial, no puedo dejar de recordaros que la principal característica de mis recetas es la ausencia de sal añadida.
Quien me sigue desde hace un año sin duda ya lo sabe, y ahora también lo sabe quien ha llegado aquí por primera vez: cada una de mis recetas se concluye con mis consejos sin sal a continuación.
Quien se haya sorprendido y se pregunte el porqué de esta «rareza» mía puede saber más leyendo mi artículo Cocinar sin sal.

Si estás interesado en reducir o eliminar la sal, recuerda siempre:
▫ Disminuir la sal gradualmente, el paladar debe acostumbrarse poco a poco y no debe darse cuenta de la progresiva reducción.
▫ Utilizar especias. Guindilla, pimienta, curry, nuez moscada, canela, clavo, comino…
▫ Utilizar hierbas aromáticas. Albahaca, perejil, orégano, tomillo, salvia, mejorana, romero, menta…
▫ Utilizar semillas. Sésamo, piñones, almendras, nueces…
▫ Utilizar verduras picantes o frutas. Ajo, cebolla, limón, naranja…
▫ Utilizar mi granulado vegetal sin sal y el gomasio.
▫ Preferir los alimentos frescos.
▫ Evitar las cocciones en agua, preferir cocciones que no dispersen los sabores (plancha, papillote, vapor, microondas)
▫ Evitar llevar a la mesa el salero!
▫ Permitirse a veces una excepción a la regla. Es bueno para el ánimo y ayuda a perseverar.
Si no quieres, o no puedes, renunciar a la sal:
▫ Puedes probar igualmente mis recetas salando según tus hábitos. 

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Las recetas de mi casa, sencillas y al alcance de todos. Y todas sin sal añadida. Si quieres reducir la sal, sígueme, ¡te ayudo yo!

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