Los rollitos salados de pasta filo son unos rollos rápidos, muy deliciosos, crujientes y con un relleno cremoso que puedes personalizar con los ingredientes que prefieras. Sabes que ya adoro la pasta filo y, al igual que el hojaldre, nunca falta en mi frigorífico, siempre me salvan almuerzos, cenas, aperitivos y fiestas varias, incluso en el último minuto. Hoy, he querido preparar unos deliciosos y facilísimos rollitos salados de pasta filo con un relleno simple y delicioso de jamón cocido y mozzarella; puedes cocinarlos en horno o en freidora de aire, no necesitas huevos y los preparas en poquísimos minutos!
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 15 Piezas
- Métodos de Cocción: Horno, Horno eléctrico, Freidora de aire
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 100 g jamón cocido
- 150 g mozzarella
- 1 paquete pasta filo
- c.s. semillas de sésamo
Pasos
Los rollitos salados de pasta filo son muy sencillos y rapidísimos de preparar, primero toma una hoja de pasta filo, rocíala con un poco de aceite, coloca una segunda hoja de pasta filo superpuesta, otra rociadita de aceite y cierra con otra hoja de pasta filo, en total, por lo tanto, deberás superponer 3 hojas de pasta filo, rociándolas siempre con poco aceite.
Rocía también el aceite sobre la hoja superior y corta 4 tiras, en sentido vertical. Realiza unos paquetitos envolviendo un trocito de mozzarella en uno de jamón cocido y colócalos en la base de cada tira, dobla los laterales y forma unos rollitos, mantén la parte del cierre hacia abajo, para que no se abran.
Coloca los rollitos salados de pasta filo en una bandeja, rocíalos con un poco más de aceite y añade las semillas de sésamo, luego, hornéalos en horno precalentado a 200 grados durante 15/20 minutos o en freidora de aire a 180 grados durante 12/15 minutos; deberán quedar dorados.
Consejos:
Los rollitos salados de pasta filo se conservan a temperatura ambiente durante unas horas o en el frigorífico durante un par de días. Puedes personalizarlos con el relleno que prefieras. Si no tienes el rociador para el aceite, usa un pincel de cocina, con el rociador, sin embargo, usarás mucho menos aceite. El paquete de pasta filo que usé contenía 11 hojas, las dos que me sobraron, las corté primero en 4 tiras y luego las superpuse a 3 (y una a dos), para optimizar los ingredientes y usarlos todos, sin desperdicios.
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