La pasta fresca con las claras es una variación de la pasta tradicional que utiliza, precisamente, claras de huevo. Las claras añaden ligereza, ternura y una sutil matiz de sabor a la pasta, creando una experiencia gustativa única y deliciosa.
Al incorporar las claras a la masa, no solo mejoramos la consistencia y el sabor, sino que además hacemos el plato más nutritivo.
La pasta fresca con claras tiene una delicadeza y una suavidad particulares, por lo que conviene optar por condimentos ligeros que no enmascaren su sabor. ¡Experimenta con distintas combinaciones de ingredientes para encontrar tu preferida!
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 25 Minutos
- Porciones: 2 personas
- Métodos de Cocción: Sin cocción
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
- Energía 443,65 (Kcal)
- Carbohidratos 87,50 (g) de los cuales azúcares 1,25 (g)
- Proteínas 19,01 (g)
- Grasa 1,25 (g) de los cuales saturados 0,00 (g)de los cuales insaturados 0,00 (g)
- Fibras 3,13 (g)
- Sodio 292,44 (mg)
Valores indicativos para una ración de 185 g procesada de forma automatizada a partir de la información nutricional disponible en las bases de datos CREA* y FoodData Central**. No se trata de consejos alimentarios y/o nutricionales.
* CREATES Centro de Investigación sobre Alimentación y Nutrición: https://www.crea.gov.it/alimenti-e-nutrizione https://www.alimentinutrizione.it ** Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Servicio de Investigación Agrícola. FoodData Central, 2019. https://fdc.nal.usda.gov
Ingredientes
- 250 g sémola re-molida de trigo duro
- 110 g clara de huevo (aprox. 4 claras)
- 1 cucharada agua
- 1 pizca sal
PARA LA PASTA FRESCA CON CLARAS TE HARÁ FALTA
- 1 Bol
- 1 Tabla de amasar
- 1 Máquina para pasta
PREPARACIÓN PASTA FRESCA CON CLARAS
La preparación de la PASTA FRESCA CON CLARAS es fácil y rápida. Sin embargo, requiere un poco de esfuerzo.
En un bol pon la sémola re-molida de trigo duro y haz un hueco en el centro. Añade las claras a temperatura ambiente, el agua y una pizca de sal.
Empieza a mezclar los ingredientes con un tenedor y, cuando se formen migas, traslada la masa a la tabla de amasar y trabajala durante al menos 10 minutos hasta que quede homogénea.
La mezcla resultará bastante dura, pero así debe ser.
Una vez obtenido un bloque, envuélvelo en film transparente y déjalo reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos. Esto permitirá que la harina absorba la humedad de las claras y hará que la masa sea más elástica y manejable.
Transcurridos los 30 minutos de reposo, divide la masa, aplánala ligeramente y pásala por la máquina para pasta. Pásala dos veces por cada número hasta llegar al 3.
Coloca las láminas obtenidas sobre la tabla y déjalas secar unos minutos.
A continuación, pasa las láminas por la máquina para obtener el formato de pasta deseado; en este caso, tagliolini.
Forma nidos y colócalos en una bandeja espolvoreada con sémola.
CONSERVACIÓN
CONSERVACIÓN
Refrigeración: Después de preparar la pasta fresca con claras, es recomendable conservarla en el frigorífico. Envuelve el bloque en film transparente o colócalo en un recipiente hermético para evitar que se seque o absorba olores. La pasta fresca puede mantenerse en el frigorífico durante 1-2 días.
Congelación: Si deseas conservar la pasta fresca por más tiempo, puedes optar por la congelación. Dispón la pasta fresca en una bandeja ligeramente enharinada para que no se pegue y ponla en el congelador para que se congele de forma superficial. Una vez esté ligeramente congelada, transfiérela a bolsas para alimentos herméticas o a recipientes aptos para el congelador y vuelve a guardarla en el freezer. La pasta fresca congelada puede durar hasta 1-2 meses.
¿CÓMO CONDIMENTAR LA PASTA FRESCA CON CLARAS?
Salsa de limón y albahaca: Una salsa ligera y fresca que va perfecta con la delicadeza de la pasta de claras. Mezcla zumo de limón fresco, ralladura de limón, albahaca fresca picada, aceite de oliva, sal y pimienta negra molida.
Salsa de tomate fresco y albahaca: Un condimento clásico que realza el sabor de la pasta fresca. Prepara una salsa con tomates frescos, ajo, cebolla, albahaca, aceite de oliva, sal y pimienta. Añade un toque de frescura con unas hojas de albahaca fresca.
Pesto de rúcula y nueces: Una alternativa al pesto genovés, esta versión utiliza rúcula, nueces, ajo, aceite de oliva, queso rallado y sal. Tritura todos los ingredientes hasta obtener una consistencia cremosa y mezcla la pasta con esta salsa aromática y verde.
Mantequilla y salvia: Un condimento sencillo pero increíblemente sabroso. Derrite mantequilla en una sartén y añade hojas de salvia fresca. Cocina ligeramente hasta que la salvia esté crujiente y la mantequilla adquiera un sabor a nuez. Vierte esta deliciosa salsa sobre la pasta.
Salsa de setas: Si te gustan los sabores terrosos de las setas, prepara una salsa cremosa con setas frescas, ajo, chalota, nata, perejil, sal y pimienta. Esta salsa envolverá delicadamente la pasta enriquecida con claras, creando un plato contundente y satisfactorio.

