Las COSTILLAS EN SALSA son un plato sabroso y lleno de la tradición italiana, perfecto para quien disfruta de sabores intensos y de la carne tierna que se deshace en la boca. Se trata de costillas de cerdo cocinadas lentamente en una salsa de tomate aromática, enriquecida con cebolla, laurel, salvia y romero.
Durante la cocción, las costillas liberan su sabor en la salsa, haciéndola especialmente sabrosa. El secreto para conseguir costillas en salsa perfectas es la cocción lenta a fuego bajo, que permite que la carne quede tierna y absorba todos los sabores del condimento. El resultado es un plato jugoso y reconfortante, ideal para una comida familiar o una cena rústica.
Este plato se suele servir con polenta, puré de patatas o pasta, como rigatoni o pappardelle, para realzar el sabor de la salsa.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Métodos de Cocción: Cocción lenta
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 8 costillas de cerdo
- Media cebolla dorada
- 1 diente ajo
- 1 hoja laurel
- 6 hojas salvia
- 2 ramitas romero
- 425 ml vino blanco
- 500 ml passata de tomate
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- al gusto sal
- al gusto pimienta negra
Para las costillas en salsa necesitarás
- 1 Cacerola
- 1 Tabla de cortar
- 1 Cuchillo
Preparación costillas en salsa
La preparación de las COSTILLAS EN SALSA es muy fácil y está al alcance de todos.
En una cacerola pon un chorro de aceite, la cebolla picada y el diente de ajo. Sofríe a fuego suave durante 5 minutos. Mientras tanto, pica finamente el laurel, la salvia y el romero. Añade la picada a la cebolla y deja que tome sabor un par de minutos.
Agrega las costillas de cerdo, dóralas por todos los lados y añade el vino blanco.
Sube un poco el fuego y deja que hierva a fuego lento unos minutos, para que evapore la parte alcohólica del vino; ajusta de sal y pimienta y añade la passata de tomate.
Cubre con la tapa y deja cocer a fuego lento durante 2 horas o hasta que la carne se separe del hueso. Remueve de vez en cuando.
Sirve las costillas en salsa calientes acompañadas de buen pan, arroz blanco o polenta. También puedes usar la salsa obtenida para condimentar un buen plato de pasta.

