Las ROSQUILLAS DE PATATA AL HORNO, esponjosas como una nube y con aroma a cítricos, son la versión más ligera de uno de los panes dulces más queridos de la tradición casera. Gracias a la presencia de la patata en la masa, estas rosquillas se mantienen increíblemente tiernas y jugosas incluso al día siguiente, con una textura delicada que se deshace al morder.
A diferencia de las clásicas rosquillas fritas, la cocción al horno ofrece un dorado uniforme y una ligereza que las hace perfectas para el desayuno o la merienda. Tras hornearlas se pueden pincelar con un poco de mantequilla fundida y rebozar en azúcar granulado, o simplemente espolvorear con azúcar glas para un resultado más delicado.
El aroma a limón o naranja en la masa recuerda a los dulces de la tradición italiana, los preparados en casa para las fiestas o los domingos en familia. Son ideales para disfrutar templadas, quizá acompañadas de una taza de leche o té, y también se prestan a rellenarse con crema pastelera, mermelada o crema de chocolate para una versión aún más golosa.
Las rosquillas de patata al horno unen simplicidad y sabor: pocos ingredientes genuinos, una fermentación lenta y el resultado es un dulce esponjoso, aromático e irresistible, perfecto para compartir.
También te puede gustar:
- Dificultad: Fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 3 Horas 40 Minutos
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 8 piezas
- Métodos de Cocción: Hervido, Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Carnaval, Todas las estaciones
Ingredientes
- 280 g harina 00
- 125 g patata
- 50 g leche (tibia)
- 5 g levadura fresca
- Medio cucharadita azúcar
- 1 huevo (mediano a temperatura ambiente)
- 40 g azúcar
- ralladura de limón
- Medio cucharadita extracto de vainilla
- 30 g mantequilla (blanda)
- 1 pizca sal
- 1 yema
- 2 cucharadas leche
- 30 g mantequilla
- azúcar
Para las rosquillas de patata al horno necesitarás
- 1 Bol
- 1 Tabla de amasar
- 1 Rodillo
- 1 Bandeja
- Film transparente
- Papel de horno
- 1 Vaso
- 1 Molde para rosquillas
Preparación rosquillas de patata al horno
Lo primero, cuece la patata, pélala y deja que se enfríe.
Disuelve la levadura y la media cucharadita de azúcar en la leche tibia. Deja reposar 10 minutos.
En un bol o en el vaso de la amasadora con el gancho en espiral, pon la patata cocida machacada, el huevo, la ralladura de limón, el extracto de vainilla, el azúcar y la levadura disuelta en la leche.
Mezcla todo.
Añade la harina poco a poco. Dependiendo de la humedad de la patata podrías necesitar menos o más. Digamos entre 280 y 300 g.
Amasa durante 10 minutos para lograr el punto de gluten (es decir, que la masa esté ligada).
Añade la mantequilla blanda poco a poco y deja que se absorba completamente. Por último añade una pizca de sal. Amasa hasta obtener una mezcla suave y elástica.
Debe quedar ligeramente pegajosa pero manejable.
Forma un panecillo, colócalo en un bol limpio, cúbrelo con film y deja fermentar en el horno apagado con la luz encendida durante 2-3 horas o hasta que doble su volumen.Terminada la fermentación, estira la masa a un grosor de 1,5 cm sobre una superficie ligeramente enharinada.
Recorta las rosquillas (yo utilicé un molde de 8 cm) y colócalas en una bandeja con papel de horno. Amasa de nuevo los recortes para obtener más rosquillas.
Cubre y deja fermentar otros 40 minutos.Pinta las rosquillas con yema y leche.
Hornéalas en horno estático precalentado a 180° durante 16-18 minutos, hasta que estén doradas.Nada más sacarlas del horno, píntalas con un poco de mantequilla fundida y pásalas por azúcar granulado.
Perfectas para disfrutar solas, las rosquillas de patata al horno también se pueden: rellenar con crema pastelera o mermelada, glasear con azúcar glas y limón o cubrir con chocolate negro fundido.
Conservación
Las rosquillas de patata al horno se mantienen tiernas durante 2-3 días si se guardan correctamente. Una vez completamente frías, colócalas en una bolsa para alimentos bien cerrada o en un recipiente hermético a temperatura ambiente, lejos de fuentes de calor y humedad.
Para mantenerlas aún más esponjosas, puedes poner en el recipiente una pequeña hoja de papel de cocina que ayude a regular la humedad.
Se pueden congelar, pero sin azúcar en la superficie. Envuelve cada una por separado con film transparente y guárdalas en una bolsa para congelación. Se conservan hasta 2 meses.
Para disfrutarlas al máximo, descongélalas a temperatura ambiente y caliéntalas unos minutos en el horno a 160°: volverán a estar crujientes como recién hechas.

