La TARTA ESPIRAL NATA Y NUTELLA es un postre bonito y riquísimo, perfecto para servir al final de una comida de fiesta o como tarta de cumpleaños para nuestros peques más golosos. Es un auténtico derroche de sabor y cremosidad y, pese a ser muy sencilla de preparar, resulta original y espectacular. Y, os lo aseguro, ¡deliciosa, deliciosa y otra vez deliciosa!
La característica principal del postre reside en su original composición, que requiere un poco de atención pero sin mucho esfuerzo: bastará con preparar una simple pasta biscuit (esa con la que se hacen los rollos dulces, para entendernos) y cortarla en láminas de igual altura, que se unirán en espiral después de haberlas rellenado con las deliciosas cremas. Yo elegí la Nutella y la nata, enriquecida con crujiente de cacahuete para dar un toque «crunch» y, os lo garantizo, el resultado fue muy apreciado.
Para decorar todo, igualmente de goloso, añadí alrededor una auténtica empalizada de palitos de chocolate, un motivo más de alegría y fiesta para grandes y pequeños.
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de reposo: 2 Horas
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Porciones: 10-12 personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 6 huevos (medianos a temperatura ambiente)
- 120 g azúcar
- 55 g aceite de girasol
- 75 g leche (a temperatura ambiente)
- ralladura de limón
- 90 g harina 00
- 8 g levadura en polvo para repostería
- 400 g nata vegetal azucarada para montar
- 100 g crujiente de cacahuete
- 300 g Nutella®
- 340 g palitos de chocolate
Utensilios
- 2 Cuencos
- 1 Batidora de varillas eléctrica
- 1 Batidora
- 1 Bandeja
PROCEDIMIENTO TARTA ESPIRAL
La preparación de la TARTA ESPIRAL NATA Y NUTELLA es sencilla y rápida.
Separad las yemas de las claras y montad las claras a punto de nieve firme. Añadid 80 g de azúcar tomados del total y batid de nuevo hasta obtener un merengue bien esponjoso y brillante. Reservad.
Batid las yemas con los 40 g de azúcar restantes hasta que queden claras y espumosas.
Añadid la ralladura de limón, el aceite en hilo, la leche y mezclad bien todo.
Luego incorporad la harina y la levadura tamizadas. Mezclad bien los ingredientes secos y añadid poco a poco las claras montadas a nieve. Incorporadlas delicadamente con una espátula con movimientos lentos de abajo hacia arriba.
Forrad con papel de horno una bandeja 31 x 34 cm, verted la masa, distribuidla uniformemente y alisadla bien.
Hornead la pasta biscuit en horno precalentado y estático a 170° durante 20 minutos, o en horno ventilado a 160° igualmente durante 20 minutos.
Una vez cocida, sacadla del horno y dejadla enfriar por completo. Colocad una hoja de papel de horno sobre la pasta biscuit y dadle la vuelta con cuidado.
Retirad el papel del fondo y, ayudándoos con una regla, cortad tiras de 6 cm.
Poned la nata bien fría en un bol y montadla. En un mix triturad gruesamente el crujiente de cacahuete (podéis usar también el de almendra o avellana), añadidlo a la nata e incorporadlo con una espátula.
Dejad que la Nutella se ablande al baño maría o en el microondas para que sea más fácil de untar.
Untad la pasta biscuit con Nutella y colocad encima la nata montada (reservando unas cucharadas para la decoración final). Alisad bien y enrollad las tiras de pasta biscuit.
Colocad el primer rollo en un plato grande y, sucesivamente, unid las demás tiras. Una vez conseguida una gran espiral, ponedla en la nevera durante al menos 1 hora.
Cubrid los lados del dulce con la nata reservada y pegad sobre ella los palitos de chocolate. Luego volved a guardar la tarta espiral en la nevera hasta el momento de servir.

