Las CASTAGNOLE CON RICOTTA son uno de los muchos dulces fritos que se preparan durante el Carnaval y que hacen que esta fiesta sea especialmente golosa para mayores y pequeños. Forman parte de la tradición de la cocina humilde de muchas regiones italianas, desde Liguria hasta el Lacio, desde Véneto hasta los Abruzos, con pequeñas variantes de un lugar a otro.
Muy fáciles y rápidas de preparar, las castagnole también son delicadas y muy esponjosas, gracias a la presencia de la ricotta en la masa. Para darles un toque extra las aromatizé con ron, pero nada os impide utilizar el licor que más os guste, por ejemplo anís o limoncello.
Como con todos los fritos, servidlas bien calientes y crujientes, espolvoreadas con abundante azúcar glas y disfrutadlas en compañía; pero ojo, porque una tira de otra.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Métodos de Cocción: Fritura
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 260 g harina 00 (más si hace falta)
- 8 g levadura en polvo para repostería
- 100 g ricotta de vaca
- 100 g azúcar
- 2 huevos (medianos)
- ralladura de limón (no tratado)
- Medio vasito ron (o el licor que prefiráis)
- 1 pizca sal
- 500 ml aceite de semillas de cacahuete
- al gusto azúcar glas
Pasos
Para la preparación de las CASTAGNOLE CON RICOTTA, como primer paso coged un bol. Echad la ricotta y trabajadla con el azúcar.
Unid los huevos, la sal, el ron y la ralladura de limón. Mezcladlo todo bien y por último añadid la harina y la levadura tamizadas.
Incorporad bien la harina hasta obtener una masa homogénea. Tranquilos si os parece blandita: es normal.
Trasladad la masa a una superficie de trabajo enharinada y, ayudándoos con las manos enharinadas, trabajadla aún hasta obtener un bollito suave y homogéneo.
Siempre ayudándoos con un poco de harina si es necesario, tomad una porción de masa y formad unos cordones no demasiado grandes.
Cortadlos como se hace con los ñoquis y formad muchas bolitas con las manos.
Terminadas las bolitas, poned al fuego una cacerola de bordes altos y verted el aceite de semillas de cacahuete hasta unos 2 cm del borde. Calentad el aceite
a una temperatura no demasiado alta; si no, las castagnole tenderán a quedar crudas por dentro y demasiado oscuras por fuera. Tampoco exageréis con el tamaño o tendréis el mismo problema.
Sumergid las castagnole y freídlas, dándoles vueltas a menudo hasta que estén doradas.
A medida que estén cocidas, colocadlas a escurrir sobre papel absorbente. Al terminar de freír, espolvoread con abundante azúcar glas y servid vuestras deliciosas y esponjosas castagnole con ricotta.

