Los grissini al tomate con sabor a pizza son una versión todavía más sabrosa de los clásicos grissini caseros: crujientes, ligeros y aromáticos, recuerdan al sabor de la pizza recién salida del horno gracias al tomate y al orégano y yo los hago muy a menudo, ¡porque a mis hijos les encantan!
Los grissini rústicos caseros al tomate son ideales para servir como aperitivo, para acompañar embutidos y quesos, o para disfrutar como snack entre horas.
La masa es muy similar a la de los grissini con aceite y romero que ya están en el blog, pero la adición del tomate aporta color, aroma y un sabor intenso que conquista desde el primer bocado. Una receta sencilla, sin mantequilla, perfecta también para buffets y aperitivos. Vamos a la cocina: descubramos cómo hacer los grissini al tomate y orégano, pero antes de ponerte manos a la masa te recuerdo que, si quieres estar al día de todas mis recetas, puedes seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí).
Mira también:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 2 Horas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para hacer los grissini al tomate
- 500 g harina 00
- 70 g aceite de oliva virgen extra
- 15 g sal
- 20 g azúcar
- al gusto orégano
- 50 g concentrado de tomate
- 3.5 g levadura seca de panadería (o 12 g fresca)
- 220 g agua
Utensilios
- Bandeja de horno
- Horno
- Amasadora planetaria
Preparación de los grissini al tomate
Vierte la harina en un bol, añade el agua y el azúcar, incorpora la levadura y disuélvela, mezcla y luego añade la sal.
Trabaja hasta que la masa absorba todo y añade el concentrado y el orégano. Vuelca sobre la superficie de trabajo y amasa durante al menos diez minutos; deberás obtener una masa lisa, homogénea y con buena elasticidad. Como alternativa, usa la amasadora como yo y amasa con la máquina hasta lograr el mismo resultado, pero con menos esfuerzo. Forma una bola con la masa bien trabajada, colócala en un bol, cúbrela con film y deja fermentar en un lugar cálido hasta que doble su volumen.
Cuando haya doblado su volumen, no antes, estira la masa con el rodillo, úntala por la superficie y córtala en tiras de más de 6-7 mm de grosor y al menos 1 cm de ancho; para ayudarte puedes usar una rueda de pizza.
Coloca las tiras en una bandeja cubierta con papel de hornear. Deja fermentar de nuevo en un lugar cálido unos 10-15 minutos y hornea a 180°C con ventilación hasta que alcancen el dorado que prefieras; pueden necesitarse 10-15 minutos.
Cuando tengan el color adecuado, dales la vuelta y hornea por el otro lado.
Repite el proceso con todos los grissini.
Apaga el horno y vuelve a meter los grissini para que se sequen; si, con el horno frío, aún estuvieran blandos, caliéntalo a 100°C, apágalo y continúa el secado; repite hasta obtener la textura crujiente deseada.
Conservación, notas y consejos
Los grissini al tomate y romero con sabor a pizza se conservan varios días si los guardas en una bolsa, protegidos de la humedad.
Consejos y variantes:
Para un sabor más intenso puedes añadir un puñado de parmesano rallado a la masa.
Si deseas unos grissini al tomate más rústicos, sustituye la mitad de la harina 00 por harina tipo 1 o, mejor aún, por sémola de trigo duro remolinada.
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