Lasañas de pistacho, la receta siciliana para las lasañas de pistacho y ragú blanco más ricas de siempre, una excelente sugerencia para el menú de fiestas y un plato aún más sabroso que la famosa pasta con pesto de pistachos. Las lasañas con ragú blanco y pistachos son una deliciosa variante de las lasañas clásicas con ragú rojo, una receta original y sabrosa para crear unas lasañas al horno alternativas y con encanto que sorprendan a todos.
En mi casa el ragú blanco gusta mucho, tiene un sabor más delicado y es mucho más digestivo que el clásico ragú a la siciliana, combina bien con distintos ingredientes y es perfecto con los pistachos y los frutos secos en general. Hace unos días quería preparar un primer plato para el domingo, original y sabroso, un plato para impresionar que conquistase a mis invitados y por eso pensé en las lasañas, pero no las tradicionales al horno con salsa, sino unas lasañas de pistacho y ragú blanco, nuevas y especiales. Compré los ingredientes el sábado por la tarde y el domingo por la mañana me lancé a preparar una receta que conquistó a todos; aunque mi fuente de lasañas de pistacho era más que abundante, os aseguro que se terminó en un instante y no quedó ni una miga. ¿Estáis listos para descubrir mi receta de lasaña de pistacho y carne? Vamos a la cocina, pero antes de arremangarnos os recuerdo que si queréis estar al día con las nuevas recetas podéis seguir mi página Facebook y mi perfil Instagram.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 30 Minutos
- Porciones: 8
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para hacer las lasañas de pistacho y ragú blanco
- 250 g carne picada de cerdo
- 250 g carne picada de ternera
- 2 zanahorias (medianas)
- 1 cebolla (grande)
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- 100 ml vino tinto
- al gusto sal
- 1 l leche
- 30 g harina 00
- 40 g mantequilla
- al gusto sal
- al gusto nuez moscada
- 100 g parmesano rallado
- 200 g harina de pistachos
- al gusto pimienta negra
- ragú (todo lo que acabéis de preparar)
- bechamel (de pistacho recién hecha)
- 600 g queso (de pasta hilada)
- 100 g pistachos sin sal
- 250 g láminas finas de lasaña al huevo
Utensilios
- Ollas
- Fuente para horno
- Fogones
- Hornos
- Batidor
Pasos para hacer las lasañas de pistacho
Comenzamos con la preparación del ragú: pelad y picad la cebolla y las zanahorias tras lavarlas. Sofreídlo todo con un buen chorro de aceite y dejad que se ablande; si tenéis apio y os gusta, añadid una rama también picada.
Añadid la carne y dejadla «secar» a fuego fuerte; echad el vino y, una vez evaporado, corregid de sal. Añadid 1 vaso de agua y coced a fuego lento durante 45 minutos.
Preparamos la bechamel de pistacho.
Dejad que la mantequilla se derrita a fuego bajo, añadid la harina y, subiendo un poco el fuego, dejadla dorar removiendo continuamente.
Incorporad la leche poco a poco, cuidando que no se formen grumos y ayudándoos con un batidor.
Deberéis obtener una bechamel muy fluida; si os parece líquida, no os preocupéis, al enfriarse se espesará un poco.
Corregid de sal, añadid nuez moscada, una pizca de pimienta y pasadla a un cuenco.
Añadid el parmesano rallado, la harina de pistachos y mezclad bien.
Si no encontráis harina de pistachos, comprad pistachos sin sal, peladlos y dejadlos 1 hora en el congelador; después triturad hasta obtener la harina.
Montamos las lasañas. Rallad el queso con un rallador de agujeros grandes, repartid en el fondo de la fuente una capa de bechamel y después una de láminas; dado que usamos las finas, no hace falta precocinarlas ni escaldarlas. Encima de las láminas distribuid un poco de ragú de forma uniforme, algo del queso recién rallado, pistachos y la salsa de pistacho.
Cubrid con más láminas y repetid las capas hasta terminarlas.
Cubrid la última capa con bechamel de pistacho, queso rallado y pistachos enteros. Coced en horno estático a 200°C durante unos 35 minutos aproximadamente, o seguid las indicaciones del paquete. Sacad del horno, cubrid con un paño, dejad reposar 10-15 minutos y llevad a la mesa aún calientes, fundentes y cremosas.
Las lasañas de pistacho están deliciosas recién sacadas del horno; las sobras podéis guardarlas en el frigorífico y consumirlas en 2 días, después de recalentarlas.
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