Mafalde sicilianas la receta tradicional de la abuela del pan con semillas de sésamo que forma parte de la gran familia de la Cocina siciliana y recetas de la abuela, como el famoso Pan de sémola siciliano o el igualmente famoso Cucciddatu de sémola, sin olvidar los famosos Palitos (grissini) con sésamo sicilianos.
La mafalda es un pan típico siciliano, de origen disputado entre Palermo y Catania, pero consumido y producido en toda Sicilia. Se caracteriza por la sémola de trigo duro y las semillas de sésamo, y puede adoptar distintas formas, aunque en realidad por mafalda se entiende específicamente el bocadillo con la famosa forma de serpentina o acordeón. Este pan, tierno por dentro y con una corteza dorada y crujiente, es uno de los productos de horno más famosos de la región y a menudo acompaña las comidas de muchos sicilianos, especialmente palermitanos y cataneses. Se elabora siguiendo métodos tradicionales y parece tener orígenes árabes, dado el uso de la ‘giuggiulena’, que no son más que las semillas de sésamo, semillas que dan a la mafalta un sabor y aroma característicos y que se usan en otras recetas sicilianas como la cubaita, galletas reginella y palitos de sésamo. La versión más probable de la historia de este pan afirma que se creó en el siglo XIX y que un maestro panadero catanés lo dedicó, a principios del siglo XX, a Mafalda de Saboya. Pero, aparte de la historia y las tradiciones, hay una cosa que debéis saber sobre la mafalda: hay que comerla caliente y con mortadela, «picchì a mafadda ‘cca muttadella, costa picca e sapi bella»! (¡La mafalda con mortadela cuesta poco y está riquísima!). No existe siciliano que no coma las mafalde: recién salidas del horno, calientes y crujientes, son un festival de sabor, aromas y calidad. Hoy os voy a contar cómo se hace la mafalda siciliana y cómo conseguir su forma característica. ¿Estáis listos? Vamos a la cocina, veréis que os enamorará al primer bocado, y antes os recuerdo que si queréis estar al día con todas mis recetas podéis seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí) y que si echáis un vistazo al especial dedicado a las Recetas para pan casero, encontraréis muchísimas otras ideas de panes deliciosos.
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 2 Horas 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 20 Minutos
- Porciones: 1 kg aproximadamente
- Cocina: Italiana
Ingredientes para hacer las mafalde sicilianas
- 500 g Sémola de trigo duro remolida (o harina 0)
- 250 g Agua (tibia)
- 10 g Sal
- 1 cucchiaino Azúcar (o miel)
- 50 g Leche (tibia)
- 150 g Sésamo (blanco o amarillo)
- 50 g Aceite de oliva virgen extra (aceite vegetal o manteca de cerdo)
- 3.5 g Levadura seca de panadería (o 12 g fresca)
Utensilios
- Bol
- Bandeja
- Horno
Cómo se hacen las mafalde sicilianas
Preparación de las mafalde sicilianas
Recoged la harina en un bol, disolved la levadura en la leche apenas tibia y vertedla sobre la harina junto con el azúcar.
Mezclad, añadid la mayor parte del agua, integradla y agregad después la sal, el aceite y el resto del líquido. Amasad en el bol y, una vez incorporados todos los ingredientes, volcádlo sobre la superficie de trabajo y trabajad enérgicamente.
Cuando obtengáis una bola lisa, elástica y homogénea, lo cual suele llevar unos diez minutos, colocadla en un bol, cubridla con film o con un paño y dejadla levar en un lugar cálido hasta que doble su volumen. Puede tardar entre 2 y 3 horas.
Una vez que haya doblado su volumen, desgasificad la masa, volcádla sobre la superficie de trabajo y divididla en porciones de unos 150 g o algo menos.
De cada porción estirad cordoncitos de unos 60 cm, más finos en la parte superior y más gruesos en los bordes. Luego dadles la clásica forma de serpentina o acordeón y plegad el extremo final del cordón sobre sí mismo. Mirad la foto para aclararos: veréis que la parte superior de la mafaldina es más delgada que la inferior y que hay un tramo del cordón que queda apoyado en el centro.
Pincelad con agua y rebozad sobre las semillas de sésamo para que se adhieran bien a la superficie exterior.
Colocad cada mafaldina en una bandeja forrada con papel de horno, cubrid con un paño y dejad levar de nuevo en un lugar cálido durante unos 40 minutos, o hasta que vuelvan a doblar su volumen.
Cuando hayan doblado su volumen, precalentad el horno a 200°C y coced en modo estático durante 20-25 minutos o hasta conseguir un dorado perfecto. Sacad del horno, dejad entibiar y disfrutad.
Podéis amasar las mafaldinas con la amasadora planetaria.
Las mafaldinas se conservan como cualquier pan fresco: crujientes durante las primeras 12 horas, y luego van perdiendo crocancia. Al día siguiente tendrán una textura similar a un pan de 24 horas.
Podéis congelar las mafaldinas una vez frías y descongelarlas cuando las necesitéis, aunque ya se sabe que el pan recién hecho es otra historia.
Notas
Nota: la receta original de las mafaldinas prevé el uso de harina de sémola, pero podéis sustituirla por harina 0, ajustando la cantidad de agua. Las mafaldinas sicilianas originales se hacen con manteca de cerdo, pero podéis sustituirla por aceite de oliva para un sabor más intenso y rústico o por aceite de girasol para un gusto menos «invasivo».
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