Pizza de cuatro quesos con miel y nueces con harina de cuatro cereales. A veces con muy poco se puede ser feliz y una pizza casera acompañada de una botella de vino puede ser la idea perfecta para pasar una velada con amigos o familiares diferente de lo habitual. Hace unos días, en una tarde un poco aburrida, una llamada imprevista me avisaba de que vendrían a vernos queridos amigos a los que no veíamos desde hace tiempo: ¡no os imagináis la alegría y la sorpresa! ¿Qué hacer para cenar? Ya sabía que a mis amigos les vuelve locos la pizza con harina de cuatro cereales, pero quería hacer una versión original y sabrosa, no la clásica margarita. Así que, mientras yo me disponía a amasar, mandé a mi marido a comprar los ingredientes para la pizza de cuatro quesos con miel y nueces. Cuando llegaron los amigos, la pizza se sirvió y estaba realmente deliciosa, pero la noche y nuestro éxito no habrían sido los mismos si mi marido no hubiera pensado en acompañarlo todo con una estupenda copa de vino, servida a la temperatura adecuada!
¿Listos para mancharos las manos con la masa? Vamos a la cocina, pero antes os recuerdo que si queréis estar al día de mis recetas, podéis seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí).
¿Te gusta la pizza casera? Mira también:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de reposo: 3 Horas 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 25 Minutos
- Porciones: 8
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para hacer la pizza de cuatro quesos con miel y nueces
- 500 g harina de cereales (para pizza)
- 500 g harina tipo 0
- 800 g agua (templada)
- 25 g sal
- 3.5 g levadura de panadero seca (o 12 g fresca)
- 500 g mozzarella
- 300 g gorgonzola
- 400 g provola
- 150 g Grana Padano rallado (o en lascas)
- 200 g mitades de nuez
- al gusto miel
Utensilios
- Amasadora
- Bandejas
- Horno
- Papel de horno
Pasos
Recoged las harinas en el bol de la amasadora, verted 2/3 del agua y la levadura y dejad que el gancho gire a velocidad media hasta que se absorba y la masa empiece a tomar cuerpo. Añadid la sal y el resto del agua y dejad que el gancho siga trabajando a velocidad media hasta que toda la masa quede perfectamente lisa, elástica y con buen punto de fuerza (la masa seguirá siendo, eso sí, blanda).
Dejadla en un lugar templado a levar al menos hasta que doble su volumen; pueden hacer falta entre 2 h 30 min y 3 h, el tiempo siempre es relativo y depende de la temperatura a la que fermente la masa.
Una vez haya doblado su volumen, preparad las bandejas; yo usé 3 de 25×35 cm. Forradlas con papel de horno, repartid la masa y estiradla abriéndola con las manos untadas. No os preocupéis si tiende a encogerse; dejadla reposar unos minutos y seguid hasta cubrir toda la superficie de las bandejas. Dejad reposar otros 30 minutos en un lugar templado para que leve de nuevo, y mientras encended el horno y lo llevéis a 200°C.
Distribuid un poco de aceite por la superficie de cada pizza y empezad la cocción. Meted la primera bandeja en el horno y hornead durante 20 minutos o hasta que la superficie empiece a tomar color; sacadla, repartid encima parte de la mozzarella, el gorgonzola, la provola y el Grana. Terminad añadiendo también las mitades de nuez y volved a meter en el horno otros 8-10 minutos, el tiempo justo para que los quesos se fundan y se doren ligeramente.
Sacad del horno y enriqueced con un poco de miel, servid la pizza caliente o tibia. Proceded del mismo modo con las bandejas restantes.
La pizza debe comerse todavía caliente y justo al salir del horno; la que sobre puede guardarse en el frigorífico durante 24 horas y calentarse antes de consumirla.
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