Linguine con calabacín y gambas cremosas, sin nata. Calabacín y gambas, una unión perfecta para un plato refinado, sencillo y sabroso, ideal para un menú de pescado que sorprenda. Me encantan las linguine con calabacín y gambas cremosas, delicadas y elegantes; si se hacen bien pueden convertirse en un plato gourmet. Hace unos días las preparé para el cumpleaños de mi marido y tuvieron muchísimo éxito. Para preparar la pasta con calabacín y gambas hice una bisque con las cabezas y las cáscaras de las gambas para extraer todos sus sabores y aromas y la utilicé para mantecar las linguine, un formato de pasta que con esta receta casa a la perfección. Tal vez no sepáis qué significa «bisque», pero no es nada difícil: la «bisque» de gambas es simplemente un caldo reducido hecho con los restos de las gambas y que recoge lo mejor de su esencia. Vamos a la cocina ahora; descubriremos juntos cómo hacer una pasta cremosa de gambas y calabacín sin nata que enamore al primer bocado. Antes, os recuerdo que si queréis estar al día de mis recetas, podéis seguir mi página de Facebook y mi perfil de Instagram y, si queréis echar un vistazo a mi recopilatorio de Recetas con calabacín, encontraréis muchas otras ideas interesantes.
También podéis ver:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Horas
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes para preparar las linguine con calabacín y gambas
- 800 g gambas
- 400 g linguine (trafiladas al bronce)
- 800 g calabacines
- 2 cebolletas
- 1 copa vino blanco
- al gusto sal
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- 2 dientes ajo
- 1 manojo perejil
- 10 tomatitos
- al gusto agua
Utensilios
- Colador
- Gasa
- Ollas
Pasos para preparar la pasta con gambas y calabacín
Empezamos preparando la bisque y luego continuamos con el resto de la receta.
Enjuagad las gambas, escurridlas y separadles la cabeza y la cáscara. Con la ayuda de un palillo, y si os apetece, retirad el hilo intestinal. Reservad las cabezas y las cáscaras y no las tiréis.
Sofreíd el ajo en un buen chorro de aceite de oliva, enjuagad los tomatitos, cortadlos por la mitad y añadidlos al ajo. Incorporad el perejil y, acto seguido, las cabezas y las cáscaras.
Verted el vino blanco, flambear a fuego vivo y añadid la sal.
Removed y aplastad las cabezas y las cáscaras para que suelten sus jugos. Añadid 1 litro de agua y coced a fuego medio con la tapa durante 20 minutos; luego subid el fuego y dejad que reduzca.
Enjuagad los calabacines, quitadles los extremos y cortadlos en cubitos. Pelad, enjuagad y picad la cebolleta y sofreídla en un buen chorro de aceite de oliva.
Apartad toda la cebolleta a un lado de la olla y añadid las gambas. Coced durante uno o dos minutos, lo justo para que cambien de color, retiradlas de la olla y reservadlas.
Incorporad los calabacines a la cebolleta, ajustad de sal y coced durante unos 10 minutos, solo hasta que se ablanden un poco.
Triturad las cabezas y las cáscaras que habéis cocido en su caldo y filtrad primero con un colador de malla fina y luego con una gasa o un colador de algodón.
Una vez obtenida la bisque, llevadla a ebullición. Coced las linguine y escurridlas aún muy, muy al dente. Verted un cucharón de bisque en la olla con las gambas y los calabacines, añadid la pasta y terminad la cocción echando el resto de la bisque poco a poco, dejando que se absorba antes de añadir más.
Es posible que os sobre un poco; no hace falta usarla toda (podréis congelar la que sobre).
Al terminar la cocción podéis añadir un chorrito más de aceite, perejil picado, mezclar y emplatar.
Nuestra pasta está lista para degustar al momento, acompañada de su salsa.
Os recomiendo preparar solo la cantidad que vayáis a consumir.
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