Pizza en bandeja crujiente de larga fermentación hecha en casa…
¿Habéis probado alguna vez a hacer pizza en bandeja en casa? Si nunca os habéis lanzado a la hermosa experiencia de preparar una pizza en bandeja crujiente con vuestras manos, tenéis que hacerlo, porque la pizza casera, además de estar realmente buena, da una enorme satisfacción. Yo preparo a menudo mi pizza en bandeja rápida pero cuando consigo organizarme con tiempo preparo también la pizza en bandeja de larga fermentación, crujiente por fuera y superblanda por dentro. ¿Cómo hacer una pizza en bandeja con masa de larga fermentación? Os aseguro que es muy fácil y no hay que esforzarse, solo organizarse un poco. Y el resultado es, muy, muy bueno, confiad en mí: veréis que la larga espera antes de que la masa llegue a maduración será con creces recompensada por el sabor de una pizza crujiente por fuera, blanda por dentro, alveolada y además una pizza en bandeja de larga fermentación es digestiva, delicada, ligera y sabrosa.
¿Tenéis curiosidad? Vamos a meter las manos en la masa y probadla al menos una vez; estoy segura de que no dejaréis nunca más esta receta. Antes, os recuerdo que si queréis estar al día con todas mis recetas, podéis seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí).
Mirad también:
– Pizza con patatas y mozzarella alta y esponjosa;
– Pizza en bandeja crujiente hecha en casa;
– Pizza focaccia con tomatitos y aceite de oliva virgen extra;
– Pizza focaccia Facci di vecchia.
- Dificultad: Media
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 1 Día
- Tiempo de preparación: 1 Hora
- Porciones: 6-8 personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
Ingredientes para una pizza en bandeja crujiente
- 500 g sémola remolida de trigo duro
- 500 g harina 0
- 750 g Agua
- 25 g Sal
- 1 cucharadita Azúcar
- 30 g Aceite de oliva virgen extra
- 3 levadura de cerveza seca (o 10 g de fresca)
- 400 g Pulpa de tomate
- al gusto Sal
- al gusto Aceite de oliva virgen extra
- 500 g Mozzarella
- 300 g Jamón cocido
- (mucha imaginación)
Cómo hacer una pizza en bandeja crujiente de larga fermentación
Podéis preparar la masa usando la amasadora o trabajando a mano; en cualquier caso, al final deberéis obtener una masa elástica y bien ligada.
Verted la harina en un bol, añadid el 1/3 del agua y el aceite, mezclad, añadid un poco más de agua y agregad la levadura y el azúcar, mezclad y terminad con la última parte del agua y la sal.
Trabajad en el bol y luego pasad a la mesa de trabajo; la masa parecerá pegajosa al principio. No añadáis harina, sino trabajad enérgicamente durante 10-15 minutos y parad solo cuando hayáis formado una masa elástica, homogénea y «seca», que no tenderá a pegarse más a las manos.
Con la amasadora os llevará alrededor de 20 minutos.
Formad una bola con la masa (pirolarla), cubridla con un paño y dejadla reposar 10 minutos.
Tras ese tiempo, enharinad bien la superficie de trabajo, estirad la masa con las manos formando un rectángulo, haced pliegues en forma de cartera como en la foto y dejadla reposar cubierta 10 minutos.
A continuación repetid los pasos y esperad otros diez minutos.
Repetid los pliegues por última vez y colocad la masa en un bol con tapa ligeramente engrasado; dejadla a temperatura ambiente durante una hora y luego ponedla en la parte baja o más fría del frigorífico durante unas 24 horas (la mía estaba a unos 6°C aprox.).
Pero atención: el tiempo es muy variable, sobre todo en verano o si abrimos el frigorífico con frecuencia, así que vigilad el desarrollo de la fermentación.
– Tras esperar 24 horas (todo depende de las temperaturas exteriores y de cuántas veces abráis el frigo), deberíais tener una masa bonita, hinchada y casi triplicada.
Sacadla del frigorífico y dejadla aclimatar:
– un par de horas en el horno con la luz encendida en invierno;
– una hora en verano.
Si tras 20 h observáis que la masa aún está quieta, tendréis que sacarla del frigo y dejarla levar en calor.
Cuando la masa haya triplicado o al menos doblado su volumen, volcádla sobre la mesa y formad una bola bonita sin estresarla demasiado; no debéis desinflarla por completo.
Divididla en dos o tres porciones, depende de las bandejas; yo preparé dos de 35×40 y sobró un poco con lo que hice una focaccia.
Forrad las bandejas con papel de horno y engrasadlas bien.
Tomad una porción de masa y estiradla con las manos en la bandeja; si resulta demasiado elástica, dejadla reposar diez minutos: el gluten se relajará y podréis estirarla sin problemas.
Meted las bandejas en el horno con la luz encendida durante unos 30 minutos, luego cubridlas con la pulpa de tomate (yo la trituro) y corregid de sal, orégano y una pizca de azúcar, dad un buen chorro de aceite y hornead a 200°C, con ventilación o en modo estático, durante unos 20-25 minutos.
Sacad la bandeja del horno, rellenad con los ingredientes que prefiráis; yo añadí solo jamón, queso y orégano, y volví a meterla en el horno para terminar la cocción durante unos diez minutos más; si la base de la pizza aún está blanca, colocadla en la parte baja del horno, siempre vigilando la cocción.
Si vais a usar ingredientes que requieren cocciones más largas, como cebolla, pimientos, salchichas crudas, o también huevos duros y champiñones, esos deberán ir en el horno desde el principio: repartidlos sobre el tomate y cocinadlos.
El queso, el jamón y otros ingredientes delicados deberán añadirse al final de la cocción; si usáis guisantes, dadles un hervor y añadidlos también al final de la cocción.
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