Pechuga de pollo con tomates cherry y vino blanco, una receta sencilla y rápida con pechuga de pollo, perfecta para un segundo plato de última hora lleno de sabor y aroma. Cuando se buscan recetas sabrosas para cocinar la pechuga de pollo, a menudo surge un pequeño bloqueo, porque se quiere cocinar una pechuga de pollo jugosa y muy tierna y no se sabe por dónde empezar. Sin embargo, muchos no saben que con un pequeño truco la pechuga de pollo se mantiene jugosa y se pueden preparar muchísimas recetas deliciosas. Las escalopinas de pollo al vino blanco y tomates cherry, por ejemplo, son la solución ideal si tenemos poco tiempo y una pechuga de pollo que cocinar. ¿Queréis saber cuál es el secreto de la abuela para una pechuga de pollo súper tierna? Sencillo: basta pasarla por harina antes de dorarla y luego, añadiendo un poco de líquido, se obtiene siempre una salsa deliciosa. Para hacer la pechuga de pollo con tomates cherry y vino blanco, cremosa y delicada como la que veis en la foto, seguí precisamente este truco y la carne al final parecía deshacerse en la boca. Mis hijos se morían de hambre solo con olerla por toda la casa y, una vez lista, la devoraron en un abrir y cerrar de ojos, ¡naturalmente con la imprescindible miga en su salsa tan aromática y sabrosa! ¿Queréis probar la receta? Seguidme en la cocina, pero antes os recuerdo que si queréis estar al día de todas mis recetas, podéis seguir mi página de Facebook (aquí) y mi perfil de Instagram (aquí)!
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- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Primavera, Verano y Otoño
Ingredientes
- 800 g pechuga de pollo
- 1 diente ajo
- 1 manojo perejil (y algunas hojas de albahaca)
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- al gusto harina 00
- 100 ml vino blanco
- 100 ml agua
- al gusto sal
- Media cucharadita azúcar
- 300 g tomates cherry
Utensilios
- 1 Sartén
- Cuencos
- Platos
Pasos
Pasad las filetes de pollo por la harina y dejadlas aparte unos minutos. Preparad un picado de perejil y un poco de albahaca, colocadlo en una sartén junto con un diente de ajo partido por la mitad, echad un buen chorro de aceite y dejad que se poche ligeramente.
Picad también los tomates cherry.
Colocad la carne en la sartén y doradla a fuego vivo por ambos lados, luego pasad el pollo a un plato, y en la misma sartén donde lo habéis cocinado y sin lavarla, echad los tomates cherry y salad al gusto.
Cuando los tomates se hayan ablandado, añadid de nuevo el pollo, verted el vino blanco y a fuego vivo dejad que se evapore, dando la vuelta a las filetes de vez en cuando.
Poco antes de que la salsa se haya secado del todo, añadid el agua y una pizca de azúcar (para dar un ligero punto agridulce) y continuad la cocción durante otros diez minutos a fuego lento.
Pronto se formará una cremita densa y deliciosa; apagad el fuego, dejad reposar unos minutos y emplatad la carne, vertiendo por encima un poco del jugo de cocción. Llevad a la mesa y disfrutadla enseguida.
Si necesitáis preparar el plato con unas horas de antelación, tras cocinarlo, cubrid la sartén con su tapa; para recuperarlo bastará con añadir un vaso de agua, mezclar con cuidado y esperar a que vuelva a formarse la salsita.
Podréis conservar las sobras en la nevera y consumirlas en 24 horas, tras calentarlas, añadiendo un poco de agua.
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