Si buscas un acompañamiento rápido y sabroso, estas zanahorias balsámico y orégano son para ti. Y no sólo eso: puedes preparar literalmente una gran cantidad y conservarlas varios días. ¡Cuanto más tiempo pasan, más ricas están!
Aclaro que si nunca has probado las zanahorias aliñadas con vinagre balsámico no sabes lo que te estás perdiendo: para mí es el aliño perfecto para las zanahorias. Hace falta muy poco aceite, porque el vinagre las deja jugosas y las potencia muchísimo. Cuando era pequeña mi madre hacía una auténtica conserva, usando recipientes altos de barro donde ponía las zanahorias hervidas en capas con ajo y orégano y luego las cubría con vinagre blanco caliente. Ella las llamaba «zanahorias a pastinaca» pero no sé por qué; quizá porque la pastinaca (chirivía) es una raíz parecida en forma a la zanahoria, aunque blanca y más dulce.
Yo hago esta versión más rápida y, siendo golosa, prefiero el balsámico porque es más dulce como vinagre. Si encuentras zanahorias en manojo como las que he usado, el plato quedará también muy bonito para servir, pero cualquier tipo de zanahoria va bien. Ahora te explico la receta, aunque en realidad es sólo un procedimiento rápido.
Otras recetas con zanahorias están aquí:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de reposo: 8 Horas
- Tiempo de preparación: 5 Minutos
- Porciones: 1
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Saludable
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- al gusto zanahorias
- 5 ml aceite de oliva virgen extra (1 cucharadita medidora por ración)
- al gusto vinagre balsámico
- al gusto ajo
- al gusto orégano seco
- al gusto sal
- Puntos por ración = 1 punto WW
Preparación
En primer lugar, pela las zanahorias y hiérvelas poniéndolas en una olla con agua fría y un poco de sal. Si usas zanahorias grandes, córtalas en bastones o en rodajas.
Prepara el aliño emulsionando aceite, abundante vinagre balsámico, orégano, ajo en láminas y un poco del agua de cocción de las zanahorias.
Cuando las zanahorias estén cocidas, muy al dente, recuerda, escúrrelas y aliña en caliente con la emulsión de balsámico.
Coloca las zanahorias en la fuente de servir o, si no las sirves de inmediato, guárdalas en un recipiente en la nevera y remueve de vez en cuando.
Y así nuestras zanahorias balsámico y orégano están listas. Por sólo un punto Weight Watchers llevarás a la mesa un acompañamiento lleno de sabor.
Y como dije antes: ¡al día siguiente están todavía más buenas! En invierno basta con dejarlas en un lugar fresco; si no, ponlas en la nevera al menos 8 horas o durante unos días: en ese caso es importante removerlas de vez en cuando para que se impregnen bien todas del aliño.
Son excelentes para acompañar muchos segundos platos: un acompañamiento muy versátil. ¿Y tú tienes alguna manera especial de aliñar las zanahorias? Cuéntamelo abajo en los comentarios.
¡Buen provecho!
por Giovanna Buono

