Falda braseada con polenta: el rey de los platos de cocción lenta

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Si buscáis el significado de «comfort food», seguro que lo encontráis dentro de esta olla: la falda braseada con polenta es un gran clásico de la tradición; un corte humilde pero sabroso que, gracias a la paciencia, se convierte en una delicia de ocasión especial.
Esta receta es el segundo plato invernal por excelencia, perfecta para esos domingos en los que el aroma de la carne cocinándose lentamente invade toda la casa.

El secreto está en la cocción larga: el calor suave transforma las fibras de la carne hasta que queda muy tierna, tanto que se deshace simplemente con la presión del tenedor.

Recibiendo este triunfo de sabores hay una polenta cremosa, aterciopelada, lista para recoger cada gota del delicioso fondo de cocción. ¿Listos para redescubrir el placer de la cocina lenta?

Vamos directamente debajo de la foto como siempre a ver cómo se prepara la Falda braseada con polenta, pero antes mirad aquí abajo otras recetas de carne que tenéis que probar 😉

¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!

Falda braseada con polenta
  • Dificultad: Fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 10 Minutos
  • Tiempo de preparación: 20 Minutos
  • Porciones: 4 Personas
  • Métodos de Cocción: Cocina
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todo el año

Ingredientes para la Falda braseada con polenta

  • 1 kg falda de ternera (o punta de pecho)
  • 1 cebolla blanca (grande)
  • 1 vaso vino tinto (con cuerpo)
  • 1 ramita salvia
  • 1 ramita romero
  • 2 pizcas sal
  • 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • 250 g harina de maíz gruesa (o fioretto (maíz más fino))
  • 1 l agua
  • 1 cucharada sal gruesa
  • 20 g mantequilla

Preparación Falda braseada con polenta

  • En una cacerola amplia (mejor si es de hierro fundido o con fondo grueso), calienta un chorro de aceite. Coloca la falda salada y dórala bien a fuego vivo por todos los lados.

  • Este paso es fundamental: sirve para sellar los jugos en el interior y crear esa costra sabrosa que dará color a la salsa. Una vez dorada, retira la carne y resérvala un momento.

  • En la misma olla, añade la cebolla cortada en láminas finas y deja que se ablande suavemente hasta que quede translúcida.

  • Vuelve a poner la carne en la olla, añade el romero y la salvia, sube un poco el fuego y luego desglasa con el vaso de vino tinto dejando que el alcohol se evapore por completo.

  • Ajusta de sal, tapa con la tapa y baja el fuego al mínimo. La falda debe cocerse lentamente durante aproximadamente 2 horas y media o 3 horas.

  • Comprueba de vez en cuando: si el fondo de cocción se queda demasiado seco, añade un cucharón de caldo o agua caliente.

    La carne estará lista cuando, al pincharla con el tenedor, veas que se separa sin resistencia del hueso.

  • Unos 45-50 minutos antes del final de la cocción de la carne (o siguiendo los tiempos indicados en el envase de la harina), prepara la polenta.

    Lleva el agua a ebullición en un caldero o en una olla de acero, añade la sal gruesa y vierte la harina en forma de lluvia, mezclando enérgicamente con un batidor para evitar grumos.

  • Cuece a fuego lento removiendo a menudo. Una vez lista, incorpora la mantequilla (y parmesano si queréis) para hacerla aun más cremosa.

  • Retira los aromáticos (salvia y romero) del fondo de la carne. Si preferís una salsa más lisa, podéis triturar el fondo de cebolla retirando antes la carne y dejándolo reducir un poco.

  • Sirve poniendo una generosa porción de polenta cremosa en el fondo del plato, coloca encima el trozo de falda y riega todo con su sabrosísimo fondo de cocción.

Cómo conservar la Falda braseada con polenta

En frigorífico: Puedes conservar la falda braseada en un recipiente hermético durante 2-3 días. De hecho, como muchos guisos, al día siguiente está aún más sabrosa porque los sabores han tenido tiempo de asentarse.

En frigorífico: Puedes conservar la falda braseada en un recipiente hermético durante 2-3 días. De hecho, como muchos guisos, al día siguiente está aún más sabrosa porque los sabores han tenido tiempo de asentarse.

La polenta: Si te sobra polenta, ¡no la tires! Deja que se enfríe en una bandeja, córtala en lonchas y pásala por la sartén con un hilo de aceite o mantequilla para que quede crujiente.

La polenta: Si te sobra polenta, ¡no la tires! Deja que se enfríe en una bandeja, córtala en lonchas y pásala por la sartén con un hilo de aceite o mantequilla para que quede crujiente.

En el congelador: La carne puede congelarse junto con su salsa durante unos 2 meses. En cambio, no recomiendo congelar la polenta, ya que perdería su cremosidad original.

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FAQ (Preguntas y respuestas) Falda braseada con polenta

  • La falda es un corte muy graso, ¿debo quitar la grasa?

    La grasa es fundamental en esta cocción porque mantiene la carne jugosa y sabrosa durante las 3 horas en la olla. Si preferís una salsa menos grasa, podéis desgrasar el fondo de cocción una vez terminado, retirando con una cuchara la parte oleosa que queda en la superficie.

  • ¿Puedo usar la olla a presión?

    ¡Por supuesto! Si vais con prisa, los tiempos se reducen a la mitad (unos 45-60 minutos desde que pita). Sin embargo, la cocción lenta en cazuela permite una mejor reducción de la salsa y una textura de la carne superior.

  • ¿Qué vino tinto es mejor usar?

    Elegid un vino con buena estructura, como una Barbera, un Nebbiolo o un Merlot. La regla de oro es: no uses en la cocina un vino que no beberías en la mesa.

  • ¿Y si no tengo tiempo para hacer la polenta clásica?

    Puedes usar la de cocción rápida (instantánea), pero recuerda añadir un poco más de mantequilla o parmesano al final para compensar la textura menos rica respecto a la bramata tradicional.

Imagen del autor

Ana Amalia

Del entrante al postre en un abrir y cerrar de ojos.

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