El queso con leche de arroz, aceitunas y pimentón es un queso vegano delicado y súper cremoso, totalmente vegetal. Se come fresco, sin curado, y está enriquecido con aceitunas verdes y pimentón que te encantarán desde el primer bocado.
Un Fior di Riso, como lo llama mi hijo, para cortar en lonchas y untar sobre tostas integrales, o usar como salsa para la pasta, o mejor aún para rellenar focaccias. Y si os gusta hacer en casa quesos vegetales, probad también el queso de anacardos o el queso cremoso de almendras o el queso con pimienta rosa. No os queda más que probarlos todos.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 ml leche de arroz (natural, sin azúcares añadidos)
- 80 g fécula de patata (disuelta en una pequeña parte de la cantidad de leche)
- 150 g nata vegetal (si encontráis la de arroz es perfecta)
- 5 g agar agar (disuelto en una pequeña parte de la cantidad de leche)
- 3 g levadura nutricional (desactivada)
- 3 g harina de algarroba
- 10 g sal fina
- 1 pizca ajo en polvo
- 8 g zumo de limón
- 1 cucharada aceite de oliva
- al gusto aceitunas verdes (deshuesadas y cortadas en rodajas)
- al gusto pimentón
Preparación
1 – Pesa la leche de arroz y viértela en un cazo antiadherente. Disuelve, por separado, la fécula de patata, el agar agar y la harina de algarroba en una pequeña parte de la cantidad de leche. Luego vierte en la leche todos los ingredientes preparados, excepto el zumo de limón.
2 – Coloca el cazo al fuego a temperatura baja y remueve la leche con unas varillas hasta que la mezcla espese y se despegue de las paredes del cazo. En ese momento apaga el fuego y añade el zumo de limón, removiendo todavía con las varillas.
3 – Vierte el queso todavía caliente en un molde, previamente untado con aceite de oliva, donde habrás colocado en el fondo rodajas de aceitunas verdes y pimentón en polvo. Deja el recipiente abierto durante 15 minutos antes de cerrar la tapa.4 – Conserva el queso con leche de arroz en el frigorífico durante unas horas, para que se solidifique antes de consumirlo. Tras 24 horas los sabores de los ingredientes se funden entre sí y los quesos están aún más ricos.

