Las Marzallette al miel son un dulce tradicional calabrés, hechas con pocos ingredientes esenciales como miel, almendras, especias y cítricos. Estas deliciosas y fragantes galletas también se conocen como mostaccioli suaves; no obstante, su textura puede hacerse más crujiente con una breve doble cocción. Esta receta sigue el método tradicional, con un largo reposo de la masa que potencia los aromas, convirtiéndolas en perfectas para disfrutar solas, con un vino dulce o para regalar durante las fiestas. Ahora veamos juntos qué hace falta para preparar estos mostaccioli suaves calabreses:
- Dificultad: Media
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 12 Horas
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 25
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 g harina 00
- 350 g miel (preferiblemente de castaño)
- 60 ml zumo de naranja
- 1 cucharadita bicarbonato
- 1/2 ralladura de limón y 1/2 ralladura de naranja
- canela en polvo (una cucharadita)
- clavos de olor (una cucharadita)
- 200 g almendras sin pelar
Pasos
Vierte en un bol grande la harina, la miel, el bicarbonato, las especias (canela y clavos de olor) y las ralladuras de limón y naranja. Mezcla hasta obtener una masa homogénea y compacta.
Tritura las almendras sin pelar de forma gruesa o déjalas enteras para una textura más rústica. Incórporalas a la masa y mézclalas de manera uniforme.
Forma una bola con la masa, cúbrela y déjala reposar a temperatura ambiente durante toda la noche.
Retoma la masa y estírala sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un rectángulo de aproximadamente 40×20 cm, con un grosor de 2 cm.
Precalienta el horno a 190°C. Coloca las marzallette en una bandeja forrada con papel de horno y hornea durante unos 30 minutos, vigilando que se doren.
Deja templar y, con un cuchillo afilado, corta las galletas de unos 2 cm de grosor. Para una versión más crujiente, vuelve a meterlas en el horno 5 minutos por cada lado después de la primera cocción.
Saca del horno y deja enfriar completamente sobre una rejilla. Consúmelas tiernas una vez frías o guárdalas en un recipiente hermético para mantener su fragancia.
¡Buen provecho y… hasta la próxima receta!
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