La tarta salada de ricotta y calabacines es un plato sabroso y versátil, ideal tanto como entrante como para una cena ligera. Esponjosa, sabrosa y con un aroma apetecible, esta tarta destaca por un equilibrio de sabores delicados, realzado por la adición de speck y quesos. Su base suave, fácil y rápida de preparar, está compuesta principalmente por ricotta fresca, huevos y calabacines rallados. Esta tarta salada se puede disfrutar tanto tibia como a temperatura ambiente y se conserva en la nevera durante 2-3 días, bien guardada en un recipiente hermético o cubierta con film. A continuación, vemos qué hace falta para prepararla:
Otras recetas de tartas saladas :
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Porciones: 6
- Métodos de Cocción: Horno
Ingredientes
- 200 g ricotta
- 3 calabacines medianos
- 2 huevos
- 2 cucharaditas azúcar
- 50 g parmesano rallado
- 200 g harina 00
- la ralladura de 1/2 limón
- 1 sobre levadura instantánea para preparaciones saladas
- 40 ml aceite de oliva virgen extra
- 1/2 cebolla
- 80 g scamorza ahumada (o provola)
- 80 g speck
- al gusto sal y pimienta
Pasos
Lava y ralla los calabacines con un rallador de agujeros grandes. En una sartén antiadherente, calienta una cucharada de aceite, añade la cebolla picada y cocínala a fuego medio hasta que esté translúcida.
Añade los calabacines rallados y saltéalos en la sartén durante 5-7 minutos, ajustando de sal. Déjalos enfriar y, mientras tanto, continúa con la preparación de la masa.
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Añade la ricotta, el aceite y la ralladura de limón, mezclando bien.
Tamiza, directamente sobre la mezcla, la harina con la levadura para tartas saladas y amalgama todo. Añade el parmesano rallado, una cucharadita de sal y, si lo deseas, un toque de pimienta recién molida.
Por último, incorpora los calabacines salteados y fríos, la scamorza y el speck cortados en trozos y mezcla delicadamente con una espátula. Forra con papel de horno un molde de 20-22 cm de diámetro.
Vierte la masa en el molde, alisando la superficie con una espátula y píntala con un chorrito de aceite. Hornea en horno precalentado a 180°C durante 40-45 minutos, o hasta que la superficie esté dorada.
Saca del horno y deja enfriar unos minutos antes de desmoldar. ¡La tarta salada de ricotta y calabacines está lista para servir!
¡Buen provecho y… hasta la próxima receta!
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