Huelen a casa y recuerdan a los postres de antes. Estas rosquillas de Pascua son tiernas por dentro y ligeramente crujientes por fuera, y están cubiertas por un delicioso glaseado de chocolate que las hace irresistibles.
Se preparan con ingredientes sencillos y me inspiré en las fabulosas galletas de leche para mojar de la abuela y, gracias al amoníaco para repostería, obtienen una textura increíblemente ligera y aireada.
Pequeña curiosidad: No te asustes por el olor del amoníaco durante el horneado; se evaporará por completo dejando tus rosquillas súper ligeras y muy fragantes.
La cobertura de chocolate y la adición de los sprinkles de colores las hacen perfectas también para llevar a la mesa en días de fiesta como la Pascua.
Estoy segura de que te enamorarás de estas rosquillas y ¿sabes por qué? La unión de amoníaco para repostería y levadura las hace ligeras, bien alveoladas, crujientes pero no secas; son perfectas para regalar
Es una receta genuina que siempre sale bien y conquista a todos; si las pruebas, déjame un comentario aquí abajo o en mis redes Facebook o Instagram
Te dejo tres recetas infalibles para hacer galletas increíbles
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Muy económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Porciones: 10Piezas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Pascua
Ingredientes
Bastan pocos ingredientes sencillos para poner en la mesa un dulce que huele a hogar y tradición
- 300 g harina 00
- 2 huevos
- 90 g azúcar
- 50 ml aceite de semillas de girasol
- 50 ml leche
- Media sobre amoníaco para repostería
- Media sobre levadura en polvo para repostería
- aroma de vainilla
- 300 g chocolate negro
- sprinkles (de colores)
Pasos
Solo hacen falta unos pasos para transformar ingredientes sencillos en algo irresistible
Prepara la masa: En un bol, mezclad todos los ingredientes salvo la harina, la levadura y el amoníaco. Una vez que esté todo bien integrado, añadid la harina con la levadura y el amoníaco, y formad una buena masa como si fuese una masa quebrada.
FORMA LAS ROSQUILLAS: Separa porciones de la masa; yo las hice de unos 60 g cada una, haz una bolita y luego con el dedo o el mango de una cuchara haz un agujero en el centro. Colócalas en una bandeja forrada con papel de horno y hornea a 180 grados durante unos 20 minutos, pero ajústate siempre a tu horno. Una vez cocidas, déjalas enfriar bien.
Prepara el glaseado de chocolate: Derrite el chocolate al baño María con una nuez de mantequilla y cuando las rosquillas estén frías empieza a glasearlas y luego decora con los sprinkles. Para no fallar, sigue los consejos que te he dejado más abajo.
Consejos para un resultado perfecto
Cómo conseguir un chocolate súper brillante: Cuando derritas el chocolate, asegúrate de que el agua nunca toque el fondo del bol superior y de que no llegue a un hervor fuerte.
La adición de grasa: Añade una cucharadita de aceite de semillas (o una nuez de mantequilla) al chocolate fundido. El aceite ayuda a mantener el glaseado elástico y muy brillante incluso pasadas horas.
Pequeños consejos para las decoraciones: Coloca las decoraciones inmediatamente después de sumergir la rosquilla en el chocolate. Si esperas demasiado, la superficie se seca y los sprinkles caerán en lugar de quedarse pegados. Puedes sustituir el chocolate negro por chocolate blanco.
FAQ (Preguntas y Respuestas)
¿Puedo usar yogur?
Sí, claro, pero la receta cambia; puedes seguir mi receta de galletas grandes de yogur y formar rosquillas.

