La tarta de piña es un dulce esponjoso y aromático, ideal para el desayuno o la merienda.
Se prepara con una mezcla de harina 00, harina de almendras y piña fresca; elegid una bien jugosa y madura.
Lo que aporta aún más sabor y aroma al bizcocho es la adición de un licor dulce y aromático como la Strega, a base de hierbas y especias como canela, nuez moscada, enebro y menta.
Durante la cocción esta tarta inundará vuestra cocina con un aroma embriagador y no podréis esperar a probarla.
La piña tiene propiedades antiinflamatorias y depurativas que ayudan a eliminar el exceso de líquidos, así que este dulce además de estar rico, sienta bien.
Podéis hacer una versión menos calórica sustituyendo el azúcar por eritritol y disfrutarla sin remordimientos.
- Porciones: 10 personas
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
- 230 g de harina 00
- 100 g de harina de almendras
- 3 huevos
- 130 g de azúcar
- 60 ml de licor Strega
- 80 ml de leche
- 1 sobre de levadura para dulces
- 500 g de piña fresca
- al gusto de azúcar glas
Herramientas
- Batidora
- Molde desmontable
Pasos
Antes de preparar el bizcocho, limpiamos la piña y cortamos 5 rodajas para dejarlas enteras; añadimos más piña en trocitos hasta alcanzar un peso total de 500 g.
En un bol vertemos los huevos y el azúcar; batimos con las varillas hasta que estén claros y espumosos.
Añadimos el licor y la leche.
Incorporamos poco a poco las dos harinas mezcladas con la levadura, trabajando la masa siempre con las varillas.
Añadimos los trocitos de piña.
Enmantequillamos y enharinamos un molde desmontable de 24 cm y vertemos la masa.
Terminamos colocando las rodajas.
Horneamos a 170 °C durante 40-45 minutos; antes de sacar la tarta, haced la prueba del palillo.
La tarta de piña es esponjosa y delicada; con una ligera espolvoreada de azúcar glas quedará agradable a la vista y al paladar.
Se conserva húmeda y tierna durante 2-3 días, cubierta con film, en un lugar fresco y seco.

