Casarecce Prosciutto e Fontina, un primer plato cremoso y sabroso, ideal para un almuerzo en familia o como plato único para la cena. Una receta que encanta a todos, tanto a los mayores como a los niños.
Para preparar mis casarecce he usado una masa con huevo, mezcla de sémola y harina: así la pasta resulta más elástica y resistente durante la cocción en comparación con la versión hecha solo con sémola y agua.
Por supuesto, podéis preparar esta receta también con casarecce secas envasadas que encontráis en el supermercado: siguiendo mis consejos para el emulsionado, el resultado seguirá siendo excelente.
Además de estar buenísima, es una receta fácil y rápida que se prepara completamente mientras cuece la pasta. No necesitaréis largas preparaciones: en el tiempo de echar las casarecce en el agua hirviendo el condimento ya estará listo para recibirlas, cremoso y aromático.
Si usáis casarecce secas del supermercado, tendréis aproximadamente 10-12 minutos: el momento ideal para cortar la fontina en cubitos pequeños y dorar el jamón con calma. Si, en cambio, usáis mis casarecce frescas hechas al torno (que cuecen en 5-8 minutos), os aconsejo empezar la salsa un par de minutos antes de echar la pasta.
Vamos a ver juntos cómo preparar la receta de las Casarecce Prosciutto e Fontina. ¡Preparad los ingredientes que empezamos!
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Gabriella
Otras recetas para probar:
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 10 Minutos
- Tiempo de cocción: 15 Minutos
- Porciones: 4 Personas
- Métodos de Cocción: Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todo el año
Ingredientes
- 360 g casarecce (aprox. 500 g de casarecce frescas caseras)
- 150 g jamón cocido (en daditos)
- 120 g fontina
- 20 g mantequilla
- 200 g nata para cocinar
- sal (para la pasta)
- pimienta
- 1 ramita perejil
Utensilios
- 1 Olla
- 1 Sartén
- 1 Espumadera
- 1 Cuchara de madera
Pasos
Antes que nada, poned al fuego una olla con abundante agua y llevadla a ebullición. Cuando el agua hierva, añadid la pasta (yo he usado las casarecce frescas caseras) y cocedla durante al menos 10 minutos (según las indicaciones del paquete).
Si vosotros también preparáis las casarecce en casa, tardarán aproximadamente 6-8 minutos en cocerse.
Mientras tanto, en una sartén antiadherente, haced derretir la mantequilla, luego añadid los daditos de jamón y salteadlos a fuego vivo durante unos 2-3 minutos, hasta que queden ligeramente crujientes por los bordes. Añadid la panceta, subid un poco el fuego y doradla hasta que esté crujiente y dorada.
Bajad el fuego al mínimo y verted la nata. Dejad que se caliente sin llegar a hervir con fuerza. Añadid la fontina en cubitos. Removéd con una cuchara de madera hasta que el queso se haya fundido por completo en la nata, formando una crema lisa y aterciopelada.
Si la salsa os parece demasiado espesa, añadid medio cazo del agua de cocción de la pasta.
Escurrid las casarecce al dente y echadlas directamente en la sartén con el condimento, encended el fuego a intensidad media y dadles una buena mantecatura, removiendo bien para integrar todos los ingredientes. La pasta debe quedar completamente envuelta por la crema.
Apagad el fuego, añadid una generosa pizca de pimienta negra y el perejil fresco picado y servid. Aquí tenéis las Casarecce Prosciutto e Fontina listas. ¡Buen provecho!
Hasta la próxima receta
Contadme en los comentarios si probaréis la versión de casarecce caseras o la «last minute» con pasta seca.
Conservación
Puedes conservar las Casarecce Prosciutto e Fontina en el frigorífico durante 1-2 días, cerradas en un recipiente hermético.
El truco para recalentarlas. Como la crema de fontina tiende a endurecerse con el frío, os recomiendo no usar el microondas a máxima potencia. Calentadlas mejor en una sartén antiadherente con un pequeño chorro de leche o de agua: esto ayudará al queso a fundirse de nuevo y devolverá al plato toda su cremosidad original.
¿Queréis un toque crujiente? Pasadlas por el horno 5-10 minutos con una espolvoreada de parmesano para una versión revueltay gratinada realmente irresistible.
Consejos y Sugerencias
– ¡No salgáis demasiado el agua de la pasta! La fontina y el jamón ya son salados por sí mismos.
– Añadid el perejil solo al final con el fuego apagado, así conservará su color verde brillante y su aroma fresco, haciendo contraste con el blanco de la nata.
– Si la fontina llegara a formar una bola gomosa, ¡no os desesperéis! Añadid una cucharada de leche caliente y removed enérgicamente fuera del fuego: volverá a quedar suave en un instante.
Variantes
– Si preferís una variante vegetariana, sustituíd el jamón por champiñones salteados o corazones de alcachofa cortados finos. ¡La fontina combina de maravilla con ambos!
– En lugar de la fontina, usad stracchino o robiola. El resultado será una crema más ligera y ligeramente ácida, ideal si añadís también ralladura de limón al final.
– Podéis sustituir el jamón cocido por speck en tiras, dorado aparte en la sartén y añadido solo al final.
Cómo fundir la fontina a la perfección
La fontina es un queso maravilloso, pero algo «caprichoso»: si se calienta demasiado o demasiado rápido, tiende a separarse o a estirarse como una mozzarella. He aquí cómo lograr una crema aterciopelada:
– No tiréis el trozo entero a la sartén. Cortad la fontina en cubitos muy pequeños o, mejor aún, ralladla con un rallador de agujeros anchos. Cuanto más pequeños sean los trozos, más rápido se fundirán a temperaturas bajas.
– Fuego muy suave: a la fontina no le gustan los hervores. Calentad la nata a fuego bajo y, en cuanto empiece a hervir ligeramente, apagád el fuego (o ponedlo al mínimo absoluto) y añadid el queso.
– Removed continuamente con una cuchara de madera o un batidor manual. El calor residual de la nata será suficiente para fundir los cubitos, transformándolos en una crema lisa sin «estresar» las proteínas de la leche.
– Si veis que la crema está demasiado densa o elástica, añadid un cucharón del agua de cocción de la pasta. El almidón del agua actúa como emulsionante natural y hará la salsa fluida y brillante, perfecta para envolver las casarecce.
El rincón del reciclaje: Cero desperdicio en la cocina
En la cocina no se tira nada, y con esta receta las oportunidades para reciclar con gusto son muchas. Aquí tenéis cómo transformar los restos en nuevas delicias:
– ¡No desfagáis la corteza de la fontina! Limpiadla bien raspando la superficie con un cuchillo, cortadla en cubitos y echadla al agua de la pasta mientras hierve o directamente en una sopa. Se volverá blanda y sabrosa.
– Además de usar el agua de cocción para emulsionar las casarecce, podéis reservar un poco para aligerar un puré de verduras o para dar cuerpo a una salsa de tomate sobrante al día siguiente. El almidón que contiene es un espesante natural formidable.
– ¿Y si sobran las casarecce ya aliñadas? ¡Al día siguiente están aún más ricas! Convertidlas en una tortilla de pasta: añadid dos huevos batidos, un poco de parmesano y calentad todo en la sartén con un chorrito de aceite hasta que se forme una costrita crujiente. ¡Será el almuerzo perfecto para llevar!
Si rehecéis mis Casarecce Prosciutto e Fontina, haced una foto y etiquetadme: me encanta ver vuestras creaciones y compartirlas en mis historias. ¡Buen provecho!
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