Casarecce Prosciutto e Fontina

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Casarecce Prosciutto e Fontina, un primer plato cremoso y sabroso, ideal para un almuerzo en familia o como plato único para la cena. Una receta que encanta a todos, tanto a los mayores como a los niños.

Para preparar mis casarecce he usado una masa con huevo, mezcla de sémola y harina: así la pasta resulta más elástica y resistente durante la cocción en comparación con la versión hecha solo con sémola y agua.

Por supuesto, podéis preparar esta receta también con casarecce secas envasadas que encontráis en el supermercado: siguiendo mis consejos para el emulsionado, el resultado seguirá siendo excelente.

Además de estar buenísima, es una receta fácil y rápida que se prepara completamente mientras cuece la pasta. No necesitaréis largas preparaciones: en el tiempo de echar las casarecce en el agua hirviendo el condimento ya estará listo para recibirlas, cremoso y aromático.

Si usáis casarecce secas del supermercado, tendréis aproximadamente 10-12 minutos: el momento ideal para cortar la fontina en cubitos pequeños y dorar el jamón con calma. Si, en cambio, usáis mis casarecce frescas hechas al torno (que cuecen en 5-8 minutos), os aconsejo empezar la salsa un par de minutos antes de echar la pasta.

Vamos a ver juntos cómo preparar la receta de las Casarecce Prosciutto e Fontina. ¡Preparad los ingredientes que empezamos!

Y si las probáis, no olvidéis decírmelo en los comentarios en mi página de Facebook AQUÍ. Si queréis, poned un Me gusta en la página: me haría muy feliz. Os espero.
Gabriella

Otras recetas para probar:

Casarecce con jamón y fontina - portada
  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Económico
  • Tiempo de preparación: 10 Minutos
  • Tiempo de cocción: 15 Minutos
  • Porciones: 4 Personas
  • Métodos de Cocción: Cocina
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Todo el año

Ingredientes

  • 360 g casarecce (aprox. 500 g de casarecce frescas caseras)
  • 150 g jamón cocido (en daditos)
  • 120 g fontina
  • 20 g mantequilla
  • 200 g nata para cocinar
  • sal (para la pasta)
  • pimienta
  • 1 ramita perejil

Utensilios

  • 1 Olla
  • 1 Sartén
  • 1 Espumadera
  • 1 Cuchara de madera

Pasos

  • Antes que nada, poned al fuego una olla con abundante agua y llevadla a ebullición. Cuando el agua hierva, añadid la pasta (yo he usado las casarecce frescas caseras) y cocedla durante al menos 10 minutos (según las indicaciones del paquete).

    Si vosotros también preparáis las casarecce en casa, tardarán aproximadamente 6-8 minutos en cocerse.

  • Mientras tanto, en una sartén antiadherente, haced derretir la mantequilla, luego añadid los daditos de jamón y salteadlos a fuego vivo durante unos 2-3 minutos, hasta que queden ligeramente crujientes por los bordes. Añadid la panceta, subid un poco el fuego y doradla hasta que esté crujiente y dorada.

  • Bajad el fuego al mínimo y verted la nata. Dejad que se caliente sin llegar a hervir con fuerza. Añadid la fontina en cubitos. Removéd con una cuchara de madera hasta que el queso se haya fundido por completo en la nata, formando una crema lisa y aterciopelada.

  • Si la salsa os parece demasiado espesa, añadid medio cazo del agua de cocción de la pasta.

  • Escurrid las casarecce al dente y echadlas directamente en la sartén con el condimento, encended el fuego a intensidad media y dadles una buena mantecatura, removiendo bien para integrar todos los ingredientes. La pasta debe quedar completamente envuelta por la crema.

  • Apagad el fuego, añadid una generosa pizca de pimienta negra y el perejil fresco picado y servid. Aquí tenéis las Casarecce Prosciutto e Fontina listas. ¡Buen provecho!

    Casarecce Prosciutto e Fontina
  • Hasta la próxima receta

    Casarecce con jamón cocido y fontina
  • Contadme en los comentarios si probaréis la versión de casarecce caseras o la «last minute» con pasta seca.

Conservación

Puedes conservar las Casarecce Prosciutto e Fontina en el frigorífico durante 1-2 días, cerradas en un recipiente hermético.

El truco para recalentarlas. Como la crema de fontina tiende a endurecerse con el frío, os recomiendo no usar el microondas a máxima potencia. Calentadlas mejor en una sartén antiadherente con un pequeño chorro de leche o de agua: esto ayudará al queso a fundirse de nuevo y devolverá al plato toda su cremosidad original.

¿Queréis un toque crujiente? Pasadlas por el horno 5-10 minutos con una espolvoreada de parmesano para una versión revueltay gratinada realmente irresistible.

Consejos y Sugerencias

– ¡No salgáis demasiado el agua de la pasta! La fontina y el jamón ya son salados por sí mismos.

– Añadid el perejil solo al final con el fuego apagado, así conservará su color verde brillante y su aroma fresco, haciendo contraste con el blanco de la nata.

– Si la fontina llegara a formar una bola gomosa, ¡no os desesperéis! Añadid una cucharada de leche caliente y removed enérgicamente fuera del fuego: volverá a quedar suave en un instante.

Variantes

– Si preferís una variante vegetariana, sustituíd el jamón por champiñones salteados o corazones de alcachofa cortados finos. ¡La fontina combina de maravilla con ambos!

– En lugar de la fontina, usad stracchino o robiola. El resultado será una crema más ligera y ligeramente ácida, ideal si añadís también ralladura de limón al final.

– Podéis sustituir el jamón cocido por speck en tiras, dorado aparte en la sartén y añadido solo al final.

Cómo fundir la fontina a la perfección

La fontina es un queso maravilloso, pero algo «caprichoso»: si se calienta demasiado o demasiado rápido, tiende a separarse o a estirarse como una mozzarella. He aquí cómo lograr una crema aterciopelada:

– No tiréis el trozo entero a la sartén. Cortad la fontina en cubitos muy pequeños o, mejor aún, ralladla con un rallador de agujeros anchos. Cuanto más pequeños sean los trozos, más rápido se fundirán a temperaturas bajas.

– Fuego muy suave: a la fontina no le gustan los hervores. Calentad la nata a fuego bajo y, en cuanto empiece a hervir ligeramente, apagád el fuego (o ponedlo al mínimo absoluto) y añadid el queso.

– Removed continuamente con una cuchara de madera o un batidor manual. El calor residual de la nata será suficiente para fundir los cubitos, transformándolos en una crema lisa sin «estresar» las proteínas de la leche.

– Si veis que la crema está demasiado densa o elástica, añadid un cucharón del agua de cocción de la pasta. El almidón del agua actúa como emulsionante natural y hará la salsa fluida y brillante, perfecta para envolver las casarecce.

El rincón del reciclaje: Cero desperdicio en la cocina

En la cocina no se tira nada, y con esta receta las oportunidades para reciclar con gusto son muchas. Aquí tenéis cómo transformar los restos en nuevas delicias:

– ¡No desfagáis la corteza de la fontina! Limpiadla bien raspando la superficie con un cuchillo, cortadla en cubitos y echadla al agua de la pasta mientras hierve o directamente en una sopa. Se volverá blanda y sabrosa.

– Además de usar el agua de cocción para emulsionar las casarecce, podéis reservar un poco para aligerar un puré de verduras o para dar cuerpo a una salsa de tomate sobrante al día siguiente. El almidón que contiene es un espesante natural formidable.

– ¿Y si sobran las casarecce ya aliñadas? ¡Al día siguiente están aún más ricas! Convertidlas en una tortilla de pasta: añadid dos huevos batidos, un poco de parmesano y calentad todo en la sartén con un chorrito de aceite hasta que se forme una costrita crujiente. ¡Será el almuerzo perfecto para llevar!

Si rehecéis mis Casarecce Prosciutto e Fontina, haced una foto y etiquetadme: me encanta ver vuestras creaciones y compartirlas en mis historias. ¡Buen provecho!

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maniinfrolla

Crear postres, mi pasión 👩‍🍳 Una entusiasta de la cocina, sin pretensiones. No soy pastelera ni cocinera, pero mi cocina siempre está llena de experimentos dulces y salados.

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