La tarta Pasqualina de alcachofas cocida en horno o en freidora de aire. Esta es una tarta rústica que huele a Pascua y a gestos de antaño.
Es mi variante de la clásica Pasqualina ligur: si la de acelgas o espinacas es un pilar, esta versión con alcachofas tiene un sabor más decidido y profundo.
He probado ambas y, sinceramente, ¡no sabría con cuál quedarme! Es el plato perfecto para la comida de Pascua o para el picnic del Lunes de Pascua.
Para esta Pasqualina he optado por volver a los orígenes con la masa matta, trabajada a mano como antes. Aunque no he estirado las legendarias 33 capas, he superpuesto muchas, una a una, pincelándolas con aceite con cuidado.
Es mi manera de evocar los sabores de ayer con los ritmos y el corazón de hoy.
He elegido la masa matta por su increíble elasticidad, que me permite superponer muchas capas finas, tal como se hacía antaño.
Es un puente entre la paciencia de las abuelas y la practicidad de mi cocina actual.»
Os dejo la receta de la masa matta integral o de la masa brisée .
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 25 Minutos
- Tiempo de cocción: 55 Minutos
- Porciones: 8 personas
- Métodos de Cocción: Horno eléctrico, Freidora de aire
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Todas las estaciones
Ingredientes
La tarta Pasqualina de alcachofas cocida en horno o en freidora de aire molde desmontable 22 cm
- 250 g harina 00
- 100 ml agua
- 35 ml aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada vino blanco seco
- cantidad necesaria sal
- 6 alcachofas (2 para la masa, 4 para el relleno)
- 300 g ricotta
- 50 g queso parmesano
- 1 diente ajo
- 1 ramito perejil
- cantidad necesaria aceite de oliva virgen extra (para cocinar las alcachofas y para pincelar la masa)
- sal
- pimienta
- cantidad necesaria nuez moscada
- 1 limón
Utensilios
- Molde
- Tabla para amasar
- Máquinas para pasta
- Bol
- Freidoras de aire
- Sartén
Pasos
La tarta Pasqualina de alcachofas cocida en horno o en freidora de aire
En un bol, forma un volcán con la harina.
Añade en el centro aceite y sal, empezando a mezclar con una cuchara de madera. Vierte el vino blanco y el agua tibia en hilo y trabaja la masa primero en el bol y luego sobre una superficie enharinada.
Debes obtener una masa lisa y suave. Envuélvela en film y déjala reposar: este paso la hará elástica y fácil de estirar.
Limpia las alcachofas eliminando las hojas duras y la barbeta, colocándolas en agua con limón.
Córtalas en trozos y saltéalas en la sartén con aceite y un diente de ajo durante unos 14/18 minutos (añade un chorrito de agua si hace falta). Cuando estén cocidas, retira el ajo y aromatiza con perejil picado.
En un bol grande, trabaja la ricotta con el queso parmesano y los primeros 2 huevos.
Una vez obtengas una crema, incorpora las alcachofas salteadas y mezcla con cuidado.
Sé generoso con la nuez moscada, claro, si te gusta.
Toma la porción de masa matta y divídela en pequeños trozos.
Pásalos por la máquina comenzando por el grosor más ancho hasta llegar a la última o penúltima posición (debe quedar casi transparente).
Coloca las tiras de masa en el molde de 22 cm, dejando que sobresalgan por los bordes. Pincela con un hilo de aceite entre una capa y otra.
Distribuye las tiras en forma radial o cruzada para cubrir bien la base y los laterales. Esto creará una estructura sólida pero muy ligera.
Vierte el relleno de alcachofas y alísalo bien.
Con el dorso de una cuchara, haz 4 huecos en el relleno e introduce las 4 huevos enteros que quedan.
Cierra con más tiras de masa finas cruzándolas.
Pincela generosamente la superficie con AOVE para conseguir un dorado brillante y crujiente.
En horno estático: Hornea a 180°C durante aproximadamente 35 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada.
Horno ventilado: 170°C durante unos 35 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada.
En freidora de aire:
Os recomiendo preparar versiones individuales para garantizar una cocción uniforme del corazón.
Con las tartitas pequeñas, en cambio, ¡obtendrás crujiente en solo 15-20 minutos!
Sirve y ¡buen provecho!
Consejos
No tengas prisa en cortarla. Saca tu Pasqualina del horno y déjala enfriar completamente: la masa recuperará su crocancia y el relleno se asentará, permitiéndote servir una porción perfecta en la que se verá claramente el huevo entero en el centro.
Curiosidades
Asegúrate de escurrir muy bien la ricotta. Si está demasiado húmeda, corre el riesgo de humedecer el fondo de la masa matta, dejándolo gomoso en lugar de crujiente.
Los huevos 2 para la mezcla van dentro de la ricotta y las alcachofas, mientras que los restantes se introducen enteros creando pequeños huecos en el relleno antes de cerrar la tarta. ¡Es el efecto «sorpresa» típico de la Pasqualina!
La masa matta: Recuerda dejarla reposar al menos 30 minutos cubierta. Se volverá mucho más elástica y fácil de estirar muy fina (casi transparente).
Corta las alcachofas en láminas muy finas y saltéalas en la sartén con ajo, aceite y perejil hasta que estén tiernas pero aún firmes. Déjalas enfriar antes de unirlas a la ricotta.
Si quieres ser muy tradicional, divide la masa matta en 4 porciones y superpone dos láminas abajo y dos arriba, pincelándolas con un hilo de aceite entre una y otra.
Conservación
Si la cocina no está excesivamente caliente, puedes dejarla fuera del frigorífico durante unas 12-18 horas, cubierta con un paño limpio o bajo una campana de cristal. Es la mejor manera de preservar la crocancia de la masa matta.
Dado que contiene huevos y ricotta (ingredientes perecederos), pasada esa primera tanda de horas debe guardarse en el frigorífico:
Duración: Se conserva perfectamente durante 2-3 días.
Recipiente: Envuélvela en papel de horno o métela en un recipiente hermético para evitar que absorba olores del frigorífico.
El truco para servir: ¡No la comas fría del frigorífico! Pásala por el horno caliente a 150°C durante 10 minutos o ponla en una sartén antiadherente con tapa para devolver fragancia a la base. Evita el microondas, porque dejaría la masa gomosa.
Sí, puedes congelarla, pero con una pequeña precaución:
Cocida: Si sobra mucha, córtala en porciones y congélalas individualmente. Se conserva durante 1 mes. Descongela en el frigorífico y luego calienta en el horno.
Cruda: No se recomienda congelarla entera si los huevos están insertados enteros (la yema cambia de consistencia). Si, en cambio, los has mezclado en el relleno, puedes hacerlo sin problemas.
Un pequeño consejo pro: Si decides recalentarlas en el horno al día siguiente, pincela ligeramente la superficie con un chorrito de aceite de oliva virgen extra: volverá brillante y crujiente como recién horneada.
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