Crostini de polenta al horno con mousse de mozzarella y tomates confit
Prepárate para disfrutar de un entrante que combina la sencillez rústica de la tradición con un toque de elegancia.
Estos crostini de polenta al horno no son la típica bruschetta: son una base crujiente y sabrosa que acoge un relleno suave y envolvente.
Esta receta nace como una forma de reciclar la polenta sobrante, pero está tan rica que a menudo preparo la polenta a propósito para hacerlos.
El principal problema de esta preparación es que la polenta, una vez cortada y horneada, puede quedarse demasiado blanda por dentro o, peor, pegarse al fondo de la bandeja.
Te cuento el secreto para una base impecable:
Polenta fría y firme: Debes usar una polenta preparada el día anterior o totalmente fría; tiene que estar muy sólida antes de cortarla.
El crujiente: La polenta debe cocerse en el horno (o en freidora de aire) con aceite de oliva y colocarse sobre papel de horno o una bandeja antiadherente. La cocción a la temperatura adecuada la hará dorarse y quedar crujiente, casi como una galleta salada.
La magia de este plato está en el contraste de texturas: la base crujiente sirve de cama a una mousse de mozzarella increíblemente esponjosa y cremosa y a los tomates confit, dulces y sabrosos.
La receta está pensada para ser fácil, con la posibilidad de preparar los distintos elementos con antelación, así podrás montar todo en el último momento sin estrés.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de reposo: 30 Minutos
- Tiempo de preparación: 40 Minutos
- Tiempo de cocción: 1 Hora
- Porciones: 4
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 500 ml agua
- 180 g polenta instantánea
- al gusto aceite de oliva virgen extra
- sal
- pimienta negra
- 225 g mozzarella (fiordilatte, bien escurrida)
- 110 g ricotta (de oveja o de vaca, bien escurrida)
- 3 cucharadas nata líquida
- al gusto sal
- 500 g tomates cherry (cherry o datterino)
- 70 ml aceite de oliva virgen extra
- 1 chorrito vinagre balsámico
- al gusto azúcar moreno
- al gusto sal
- hierbas aromáticas (orégano, tomillo)
Utensilios
- Báscula de cocina
- Olla
- Batidor de mano
- Batidora de mano
- Bandeja para horno
Procedimiento CROSTINI DE POLENTA AL HORNO
Lleva el agua a ebullición en una olla, añade media cucharadita de sal y baja el fuego. Vierte la polenta en lluvia, removiendo rápidamente con un batidor para evitar grumos. Deja cocer unos 5 minutos, o siguiendo las instrucciones del paquete.
Apaga el fuego y vierte la polenta sobre una bandeja forrada con papel de horno. Déjala templar y, con las manos ligeramente humedecidas, forma un cilindro. Envuélvelo en papel de horno y deja que se enfríe por completo hasta que esté firme.
Cuando el rollo de polenta esté bien frío, córtalo en rodajas. Coloca las rodajas en una bandeja con papel de horno, riégalas con aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta. Hornéalas en modo convección precalentado a 200°C durante unos 10 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. En los últimos minutos puedes usar el grill para un dorado extra.
Escurre muy bien la mozzarella y córtala en trozos. Pon la mozzarella en una batidora de mano o en un robot de cocina, añade la ricotta bien escurrida y la nata líquida. Tritura hasta obtener una crema lisa, aterciopelada y sin grumos. Ajusta de sal. Para una textura más estable, cubre y deja en el frigorífico al menos 30 minutos.
Distribuye los tomates enteros sobre una bandeja de horno. Sazónalos con abundante aceite, sal, un chorrito de vinagre balsámico o una pizca de azúcar moreno, y las hierbas aromáticas. Hornéalos en modo estático precalentado a 140°C durante unas 2 horas. Si prefieres, usa la freidora de aire: cocina a 160°C durante unos 25 minutos.
Cuando todos los ingredientes estén listos, monta los crostini. Con la ayuda de una cuchara, reparte la mousse de mozzarella sobre las tostadas de polenta. Completa cada crostino con los tomates confit y un poco de su jugo. Sirve de inmediato y, si te apetece, decora con una hojita de albahaca fresca.
Notas sobre ingredientes y sustituciones
Polenta: Si no tienes la instantánea, puedes usar la de cocción tradicional, pero los tiempos de preparación se alargarán.
Mozzarella: Para un resultado más cremoso, elige una mozzarella de buena calidad como el fiordilatte. Asegúrate de que esté bien seca para evitar que la mousse quede aguada.
Ricotta: La ricotta de oveja dará un sabor más intenso, mientras que la de vaca hará la mousse más delicada.
Tomates: Tanto los cherry como los datterino son perfectos. Añadir vinagre balsámico o azúcar es una cuestión de gusto: el vinagre aporta una nota agridulce, el azúcar realza la dulzura natural.
Conservación
Los crostini de polenta, una vez cocidos, se conservan en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 2-3 días. La mousse de mozzarella y los tomates confit pueden guardarse en el frigorífico un máximo de 2-3 días. Para mantener el crujiente, monta los crostini solo poco antes de servir.
Alternativas y variantes
Crostini en sartén: Si no quieres encender el horno, puedes dorar los crostini de polenta en una sartén antiadherente con un poco de aceite, hasta que estén dorados por ambos lados.
Variantes de topping: Sustituye la mousse de mozzarella y los tomates por otras combinaciones:
Setas y Parmesano: Setas salteadas con ajo y perejil, y un espolvoreado de parmesano.
Gorgonzola y nueces: Mousse de gorgonzola y ricotta, con nueces picadas.
Pesto y stracciatella: Una cucharada de pesto y un ramillete de stracciatella fresca.
Uso y maridajes
Estos crostini son perfectos como entrante o como finger food para un aperitivo de pie. Maridan de maravilla con una copa de vino blanco fresco y ligero como un Vermentino o un Pinot Grigio. Su versatilidad los convierte también en una base ideal para recetas más elaboradas, como una mini bruschetta.
Origen e historia de la receta
La polenta es un plato antiguo y humilde de la tradición campesina italiana, especialmente del norte de Italia, que se prepara con harina de maíz. Nacida como un alimento pobre y contundente, con el tiempo se ha convertido en un ingrediente versátil en la cocina. Esta receta, en concreto, es una reinterpretación moderna que une la sencillez de la polenta con la frescura y la sofisticación de ingredientes típicos del sur de Italia, como la mozzarella y los tomates. Un verdadero puente culinario entre el norte y el sur.
FAQ (Preguntas y respuestas)
¿Puedo preparar la polenta el día anterior?
¡Claro! De hecho, preparar la polenta con antelación facilita el corte de las rodajas y queda más preciso.
¿Por qué la mousse de mozzarella no queda compacta?
La causa principal es que la mozzarella y/o la ricotta no estén bien escurridas. Si la mousse queda demasiado líquida, puedes añadir una cucharada de parmesano rallado o un poco de queso para untar para espesarla.
¿Los tomates confit tienen que cocinarse necesariamente a baja temperatura?
No, también puedes hornearlos a temperatura más alta (por ejemplo a 180°C) durante un tiempo más corto (unos 20-30 minutos), pero la cocción a baja temperatura realza su dulzura y los hace más tiernos y jugosos.

