LENGUADO A LA MUGNAIA. Crecí en una familia en la que en la mesa el pescado era el protagonista: a la hora de elegir el menú la carne perdía por goleada, 10 a 1.
Uno de mis primeros contactos con este plato fue de niña, cuando probé el lenguado a la Mugnaia que mi padre Peo me preparaba, y literalmente lo adoraba.
Él no seguía exactamente la receta original; su versión llevaba las mil variaciones de siempre, porque si hay algo que caracteriza a mi padre en la cocina —por cierto, un gran cocinero— es que nunca sigue las recetas al pie de la letra. Siempre tiene que poner algo suyo; en ocasiones crea obras maestras, otras no tanto.
Por suerte, su versión del lenguado a la mugnaia estaba buenísima.
Cuando me tocó a mí cocinarlo, ya de adulta, preferí seguir la receta original al pie de la letra para entender bien los sabores y luego, si acaso, hacer mis propias variaciones.
Es una receta fácil y rápida de preparar, muy sabrosa, de sabor delicado pero con carácter, que gustará incluso a quienes no son muy aficionados al pescado.
¡Probadla y veréis! Y si queréis, como papá Peo, hacer vuestras variaciones, adelante: yo las hice y os las cuento al final de la receta, en los consejos.
- Dificultad: Muy fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 10 Minutos
- Porciones: 4 personas
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 4 lenguados
- 80 g mantequilla
- 1 limón (el zumo)
- 1 ramito perejil
- al gusto harina
- al gusto leche
- al gusto sal
- al gusto pimienta (molida)
Preparación
Cuando compréis el lenguado en la pescadería pedid que os lo limpien, os ahorrará tiempo y trabajo; si no lo hacen, no os preocupéis que os explico cómo limpiarlos.
Primero haced un pequeño corte en la parte de piel clara, en la base de la cola, agarrad el borde de la piel con un paño y tiradla suavemente hacia la cabeza hasta despegarla por completo. Eliminad de la misma manera la piel oscura del otro lado. Después de limpiarlos, lavad los lenguados bajo agua fría corriente, escurridlos y secadlos con cuidado; finalizad secándolos con papel de cocina.A continuación preparaos dos platos: en uno poned leche y en el otro harina. Empezad sumergiendo los lenguados en la leche y luego pasadlos por la harina por ambos lados; así la harina pegará bien al pescado y le dará un bonito dorado al final. Sacudidlos suavemente para eliminar el exceso. Mientras tanto poned al fuego, en una sartén amplia, la mantequilla y dejadla derretir (lo ideal sería usar mantequilla clarificada, pero la normal va perfectamente; simplemente hay que vigilar que no se queme).
Colocad los lenguados en la sartén sin amontonarlos y dejadlos dorar por ambos lados durante 2 minutos, dándoles la vuelta con una espátula con mucho cuidado, porque son muy delicados. Una vez cocinados, sacadlos de la sartén y ponedlos en una fuente, manteniéndolos calientes. Mientras tanto, exprimid y colad el zumo del limón y picad el perejil.
Limpiad la sartén con papel absorbente, derretid un poco de mantequilla, añadid el zumo de limón y el perejil picado y cocinad todo durante un minuto. Verted la salsita bien caliente sobre los lenguados, decorad con hojas de perejil fresco y servid de inmediato.Seguid mi perfil de Instagram https://www.instagram.com/atavolacontea_/?hl=it
Mirad también esta receta https://blog.giallozafferano.it/atavolacontea/pesce-al-cartoccio/
Notas
Si preferís una cocción más ligera podéis hacerla al horno. En ese caso, para que cojan más sabor, pasadlos por una mezcla de harina, perejil y ajo picado. Colocadlos después en una bandeja forrada con papel de horno, poned sobre cada uno una cucharada de mantequilla derretida, salpimentad y cocinad en horno precalentado a 200° durante 15 minutos. Una vez hechos sacadlos del horno, emplatad y decorad con perejil fresco picado.
Si preferís, también podéis usar lenguado congelado; en ese caso dejadlo descongelar antes de usarlo, sacándolo del congelador unas horas antes.
Puedes acompañar los filetes de lenguado con verduras de temporada a la plancha o hervidas, con un acompañamiento de patatas, con un puré ligero o con setas salteadas.
Mi variante de la receta —porque la sangre tira— consiste en añadir durante la cocción, junto al lenguado, algunas aceitunas taggiasca sin hueso y unos piñones, y al final de la cocción añadir 1/2 vaso de vino blanco seco. Así la salsita se convierte en una cremita muy apetecible.

