Muchos de nosotros en este periodo nos hemos puesto a dieta, y en mi casa no es una excepción. Para alguien como yo que ama cocinar es todo un drama, así que teniendo que arreglar la situación y contentar tanto a los familiares que han decidido adelgazar como a mí que quiero seguir cocinando, estoy buscando recetas que, aunque ligeras, me mantengan ocupada un rato.
Entre los platos ligeros que he preparado, uno de los que ha tenido más éxito por ser una comida ligera pero sabrosa al mismo tiempo es el carpaccio de pulpo, que aunque no lo parezca es más fácil de ejecutar de lo que parece. Y además de ser bueno y bajo en calorías, es incluso muy vistoso, lo cual no está nada mal cuando estás a dieta porque en la mesa la vista también quiere lo suyo.
Perfecto tanto como plato único acompañado de una ensalada abundante como segundo plato ligero, te conquistará por su ligereza y su sabor.
- Dificultad: Fácil
- Costo: Medio
- Tiempo de preparación: 20 Minutos
- Tiempo de cocción: 50 Minutos
- Porciones: 6 personas
- Cocina: Italiana
Ingredientes
- 1 kg Pulpo
- 1 zanahoria
- 1 cebolla
- 1 tallo apio
- 1 vaso vino blanco
- 1 zumo de limón
- 1 ramito perejil
- 1 hoja laurel
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- al gusto Sal
- al gusto Pimienta
Preparación
Antes que nada, unas indicaciones sobre el pulpo: si lo compráis fresco os recomiendo que el pescadero os lo limpie; si lo compráis como yo, congelado, suele venir ya limpio. Si por fuerza tenéis que limpiarlo vosotros, leed las indicaciones en la sección de consejos de esta receta. En general, el pulpo es uno de esos ingredientes que paradójicamente es mejor comprar congelado que fresco, porque el proceso de congelación rompe las fibras y hace que la carne quede más tierna.
Hechas estas aclaraciones, vamos con la receta. Limpia las zanahorias, pela la cebolla y lava el tallo de apio; después pon todas las verduras, la hoja de laurel y el vino en una cazuela grande con abundante agua.
En cuanto el agua empiece a hervir, introduce el pulpo (si está congelado puedes echarlo tal cual) y cocínalo a fuego medio durante unos 50 minutos. Comprueba con los dientes de un tenedor que esté cocido: no debe ofrecer resistencia y debe resultar tierno. En ese momento apaga el fuego y déjalo enfriar en el agua de cocción.Prepara una botella de plástico —yo uso las de 1 litro— y córtale el cuello con unas tijeras. Escurre el pulpo del agua de cocción e introdúcelo en la botella. Presiónalo bien y pon encima un peso; yo usé los pesos de una vieja balanza, pero también sirve un tarro de cristal lleno de mermelada; lo importante es que el peso ejerza presión y mantenga el pulpo aplastado.
Déjalo en el frigorífico durante una noche.Transcurrido el tiempo de reposo, quita el peso y corta con las tijeras la botella para sacar el pulpo con cuidado de no estropearlo. Una vez fuera, córtalo en lonchas finas, mejor con una loncheadora. Toma una fuente, coloca un lecho de ensalada y dispón encima las láminas de pulpo. Aparte prepara una emulsión con zumo de limón, aceite, perejil picado, sal y pimienta. Aliña el pulpo con la emulsión preparada y sirve.
Notas
Para limpiar el pulpo, colócalo sobre una tabla y con un cuchillo haz un corte en el saco de la cabeza a la altura de los ojos para extraerlos. Después quita también el pico haciendo una incisión alrededor de la boca con un cuchillito y excavando hasta sacarlo. El pulpo fresco podría quedar un poco duro tras la cocción; para ablandarlo te recomiendo golpearlo con un mazo o martillo de cocina durante al menos 5 minutos: es un buen antiestrés y el pulpo quedará más tierno. Enjuágalo con agua fría y extrae las tripas del saco. Ahora que el pulpo está limpio, puedes proceder a la cocción.

