Tarta salada de calabacín, mozzarella y pesto

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Aroma de primavera: la tarta salada de calabacín, mozzarella y pesto
Con la llegada de marzo el aire cambia y, seamos sinceros, también empiezan a asomar las ganas de platos más soleados, ligeros y coloridos. Los días se alargan y la cocina se llena de nuevos aromas: es el momento perfecto para despedirse de las recetas invernales más contundentes y darle la bienvenida a algo fresco, sin renunciar a un toque de capricho.


Hoy os propongo una tarta salada de calabacín, mozzarella y pesto, un verdadero adelanto de la primavera que está a punto de estallar. Imaginad una base de masa brisée casera, crujiente, que encierra la dulzura de los calabacines cortados muy finos, la cremosidad de la mozzarella fundente y ese carácter inconfundible del pesto a la genovesa añadido solo al final, para preservar todo su aroma.


Es la receta ideal para un almuerzo ligero en el jardín, un picnic fuera o una cena apetecible entre amigos. Se prepara en un momento, es preciosa a la vista y conquista al primer bocado.
¿Listos para llevar un poco de primavera a la mesa? Seguidme en la cocina, os explico cómo hacerla paso a paso, pero antes mirad aquí abajo otras tartas saladas de primavera 😉

¡Hasta pronto con la próxima receta, Ana Amalia!

Tarta salada de calabacín, mozzarella y pesto
  • Dificultad: Muy fácil
  • Costo: Muy económico
  • Tiempo de reposo: 30 Minutos
  • Tiempo de preparación: 20 Minutos
  • Tiempo de cocción: 20 Minutos
  • Porciones: 4 Personas
  • Métodos de Cocción: Horno eléctrico
  • Cocina: Italiana
  • Estacionalidad: Primavera, Verano y Otoño
559,87 Kcal
calorías por ración
Información Cerrar
  • Energía 559,87 (Kcal)
  • Carbohidratos 31,07 (g) de los cuales azúcares 1,11 (g)
  • Proteínas 27,53 (g)
  • Grasa 37,14 (g) de los cuales saturados 21,14 (g)de los cuales insaturados 11,98 (g)
  • Fibras 1,97 (g)
  • Sodio 742,37 (mg)

Valores indicativos para una ración de 222 g procesada de forma automatizada a partir de la información nutricional disponible en las bases de datos CREA* y FoodData Central**. No se trata de consejos alimentarios y/o nutricionales.

* CREATES Centro de Investigación sobre Alimentación y Nutrición: https://www.crea.gov.it/alimenti-e-nutrizione https://www.alimentinutrizione.it ** Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Servicio de Investigación Agrícola. FoodData Central, 2019. https://fdc.nal.usda.gov

Ingredientes para la tarta salada de calabacín, mozzarella y pesto

  • 150 g harina 00
  • 75 g mantequilla (fría en cubitos)
  • 50 ml agua (helada)
  • 1 pizca sal
  • 2 calabacines (medianos)
  • 2 huevos (grandes)
  • 200 g mozzarella (bien escurrida)
  • 60 g Grana Padano rallado (o Parmigiano Reggiano o pecorino)
  • 4 cucharadas pesto a la genovesa
  • 1 pizca tomillo (fresco o seco)
  • 2 pizcas sal
  • al gusto pimienta negra (molida)

Utensilios

  • 1 Molde para tarta salada de 20 cm de diámetro
  • 1 Bol
  • 1 Rodillo
  • 1 Mandolina

Preparación tarta salada de calabacín, mozzarella y pesto

  • 1. Preparad la masa brisée: En un robot de cocina o a mano, trabajad rápidamente la harina con la mantequilla fría y una pizca de sal hasta obtener una mezcla arenosa.

  • Añadid el agua helada poco a poco, trabajando rápidamente hasta que la masa quede homogénea.

    Envolvedla en film y dejadla reposar en el frigorífico al menos 30 minutos.

  • 2. Preparad la base y los calabacines: Sacad la masa y estiradla con un rodillo sobre una superficie enharinada.

  • Forrad la base del molde para tarta (20 cm) previamente engrasado o forrado con papel de horno.

    Pinchad el fondo con los dientes de un tenedor. Lavad los calabacines y cortadlos en rodajas muy finas.

  • 3. Montad la tarta: Colocad una primera capa de calabacín crudo sobre la base de la masa brisée. Espolvoread la mitad del Grana Padano.

    En un bol pequeño, batid los huevos con sal, pimienta y un poco de tomillo, y verted la mitad sobre la primera capa.

  • Continuad con una segunda capa de calabacín, el resto del queso rallado y el resto de los huevos batidos.

  • 4. Cocción: Hornead en la posición central, en modo estático, precalentado a 180°C durante 20 minutos.

    Mientras tanto, cortad la mozzarella en láminas o cubitos (aseguraos de que esté bien seca para que no suelte demasiada agua).

  • Tras los primeros 20 minutos, sacad la tarta, repartid la mozzarella por la superficie y hornead otros 10 minutos, hasta que el queso esté fundido y ligeramente dorado.

  • 5. El toque final: Una vez fuera del horno, dejad templar la tarta un par de minutos. Antes de llevarla a la mesa, colocad el pesto a cucharadas por la superficie.

    Dejadla reposar unos minutos antes de servir; está riquísima también a temperatura ambiente.

Conservación, consejos y variantes

La tarta salada de calabacín, mozzarella y pesto está deliciosa recién hecha, pero también se puede preparar con antelación:


En el frigorífico: Podéis conservarla en un recipiente hermético o cubierta con film durante 2-3 días. Os recomiendo calentarla un poco en el horno o en la freidora de aire antes de consumirla para recuperar la textura crujiente de la base.


En el congelador: Si los ingredientes usados están frescos (no descongelados), podéis congelarla ya cocida y porcionada. Se conserva unos 1 mes. Descongeladla en el frigorífico y pasadla por el horno a 160°C para regenerarla.


Nota sobre el pesto: Si pensáis que os va a sobrar, el pesto añadido en frío puede oscurecerse un poco con el paso de las horas. Es totalmente normal, pero para la presentación lo ideal es añadirlo fresco en el momento del consumo.

Calabacines perfectos: Cortad los calabacines en rodajas muy finas (ayudaos de una mandolina si tenéis). Al utilizarse crudos, un grosor fino asegura una cocción uniforme y una textura fundente.

Adiós a la humedad: La mozzarella es el ingrediente más «traicionero». Si usáis la fresca en bolsa, cortadla en cubitos al menos una hora antes y dejadla escurrir bien. Alternativamente, podéis usar mozzarella para pizza (en bloque), que suelta menos líquido.

El secreto de la base: Hacer agujeritos en el fondo de la brisée es fundamental para evitar que suba durante la cocción, asegurando un espacio uniforme para el relleno.

Variantes interesantes
¿Queréis personalizar la receta? Aquí tenéis algunas ideas para variar el sabor partiendo de la misma base:
Versión «Rústica»: Sustituid la mozzarella por pecorino fresco o provola ahumada para un sabor más marcado que combina genial con el pesto.


Toque de mar: Añadid filetes de anchoas en aceite sobre los calabacines antes de hornear. El contraste salado con la dulzura del calabacín es sorprendente.


Variante crujiente: Espolvoread la superficie, junto con el pesto final, con piñones tostados o crocante de pistachos para un toque crujiente irresistible.


Sin gluten: Podéis preparar la base brisée usando una mezcla de harinas sin gluten; el relleno se mantendrá perfecto.

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Preguntas frecuentes (FAQ)

  • ¿Puedo usar masa de hojaldre en lugar de la brisée?

    ¡Por supuesto! La masa de hojaldre hará la tarta más alveolada y mantequillosa. Recordad, eso sí, que la brisée es más resistente a la humedad del calabacín y la mozzarella, manteniendo una base más crujiente.

  • ¿Puedo cocinar los calabacines antes de ponerlos en la tarta?

    Sí, si preferís un sabor más intenso podéis saltearlos en la sartén con un chorrito de aceite durante 5 minutos. Sin embargo, cortándolos finos y usándolos crudos como indica la receta, obtendréis un plato más ligero y percibiréis todo el sabor fresco de la verdura.

  • ¿Qué tipo de pesto es mejor usar?

    El clásico pesto a la genovesa es el ideal. Si lo compráis ya hecho, aseguraos de que sea de buena calidad. Si lo preparáis en casa, añadidlo siempre en frío para no oxidar la albahaca con el calor de la tarta recién horneada.

  • La mozzarella suelta demasiada agua, ¿cómo evito que la base quede húmeda?

    El secreto es triple: escurrid bien la mozzarella durante al menos una hora, usad Grana Padano en la base para crear una especie de «escudo» y aseguraos de que el horno esté bien caliente cuando metáis la tarta.

Imagen del autor

Ana Amalia

Del entrante al postre en un abrir y cerrar de ojos.

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