Las alcachofas doradas en la sartén son una de esas guarniciones sencillísimas que se vuelven deliciosas con unos pocos gestos bien hechos. En esta versión las he dejado crujientes por fuera y tiernas por dentro gracias al pan rallado tostado, al queso rallado y a un ligero chorrito de vino blanco. En resumen… una receta fácil, sabrosa y sin horno, perfecta cuando te apetece algo con mucho sabor hecho en un pis pas. Y os recuerdo que las alcachofas dan lo mejor de sí entre invierno y principios de primavera, cuando están tiernas y sabrosas. ¡Aprovechad!
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- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 15 Minutos
- Tiempo de cocción: 20 Minutos
- Porciones: 3 Personas
- Métodos de Cocción: Hervido, Cocina
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Invierno, Primavera
Ingredientes para las alcachofas doradas en sartén
- 3 alcachofas
- 1 diente ajo
- 1 nuez mantequilla
- 100 ml vino blanco seco
- 2 cucharadas pan rallado
- Grana Padano rallado (o Parmesano)
- 1 ramita perejil
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- pimienta negra
Utensilios
- 1 Olla
- 1 Espumadera
- 1 Sartén con tapa
Preparación de las alcachofas doradas en sartén
Limpia las alcachofas quitando las hojas externas más duras y las puntas y córtalas en gajos. Las mías no eran muy grandes, así que las corté en cuartos. Acordaos de quitar la pelusa central, si la tienen. Y por favor, no tiréis los tallos: son riquísimos. Quitad la parte exterior fibrosa con un pelador y cortadlos en rodajas o en bastoncitos. Luego cocinadlos junto con las alcachofas (la misma escaldadura, la misma sartén). ¡En mi casa son los que desaparecen primero!
Después escáldalas en agua salada durante 8/10 minutos, luego escúrrelas con una espumadera y sécalas muy bien, tamponándolas con papel de cocina.
En una sartén amplia, calienta unas cucharadas de aceite y una nuez de mantequilla y rehoga un diente de ajo cortado por la mitad y sin el germen central. Luego añade las alcachofas y déjalas quietas hasta que se forme una costra. Solo en ese momento, dales la vuelta y cocínalas también por el otro lado.
Una vez bien doradas, añade el vino blanco, sube el fuego y deja que se evapore por completo. Debe quedar solo el aroma del vino, no el líquido.
Mueve las alcachofas a un lado de la sartén. En el espacio libre, añade un chorrito de aceite y un par de cucharadas de pan rallado. Déjalo tostar y, cuando esté dorado, mézclalo rápidamente con las alcachofas.
Por último, apaga el fuego, espolvorea las alcachofas con queso rallado (al gusto) y tapa la sartén para que el calor residual lo haga fundir ligeramente.
Las alcachofas doradas en la sartén están listas para servir. Podéis aromatizarlas con pimienta negra recién molida y con perejil picado. ¡Que lo disfrutéis! Paola.
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