¡Me encantan los tomates! En verano, cuando hay en abundancia y de varias tipologías, en mi casa nunca faltan porque son ideales para preparar salsas rápidas, para aderezar bruschettas y frisellas, para comer en ensalada o hacer una buenísima sopa de tomates asados como esta.
Para la realización de esta receta se requiere el uso del horno, que en verano no es lo más cómodo, pero os aseguro que vale absolutamente la pena.
Acompañé la sopa con quenelles de robiola y crutones dorados de pan, convirtiéndola de este modo en un perfecto plato único desde un punto de vista nutricional.
Ahora tómate un minuto para leer la receta y luego…cocinAMOS y comAMOS!!
Mira también
- Dificultad: Fácil
- Costo: Económico
- Tiempo de preparación: 40 Minutos
- Métodos de Cocción: Horno
- Cocina: Italiana
- Estacionalidad: Verano
Ingredientes
- 1 kg tomates (variados)
- 1 diente ajo (en camisa)
- 1 cebolla roja
- 1 chalota
- c.s. orégano (fresco)
- c.s. tomillo (fresco)
- c.s. aceite de oliva virgen extra
- c.s. pimienta negra (molida)
- Medio chile fresco (opcional)
- 100 g robiola
- 2 rebanadas pan duro
- Algunas hojas albahaca (fresca)
Herramientas
- 1 Bandeja de horno
- 1 Papel de horno
- 1 Cuchillo
- 1 Batidora de mano
- 1 Tamiz
- 1 Freidora de aire
- 2 Cucharillas
Pasos
Para preparar la sopa de tomates asados, lava y seca los tomates variados.
Yo utilicé san Marzano, datterini, cherry y tomates marinda, pero cualquier otra variedad de tomate estará bien.
Corta los tomates y colócalos en una bandeja forrada con papel de horno, adereza con las hierbas aromáticas, aceite, sal y pimienta. Luego añade un diente de ajo en camisa, medio chile, una chalota y una cebolla en rodajas.
Hornea los tomates en horno estático precalentado a 200°C durante 30-40 minutos.
Una vez cocidos los tomates, exprime el ajo en camisa sobre los tomates y transfiere todo al vaso de una batidora de mano, añadiendo también algunas hojas de albahaca fresca. Ajusta de sal si es necesario.
Para hacer la sopa de tomates asados aún más cremosa, pásala por un tamiz.
Luego toma el pan duro, córtalo en cubos, adereza con aceite y sal y dóralo en una sartén o en una freidora de aire durante algunos minutos a 200°C.
En este punto, solo te queda componer el plato.
Vierte en un bol la sopa de tomates, añade los crutones dorados de pan, algunas hojas de albahaca fresca, un chorrito de aceite en crudo y termina con unas quenelles de robiola (para su realización se necesitarán simplemente dos cucharillas y un poco de destreza).
Puedes consumir la sopa tanto caliente como templada 😉.

